Cerca de la mitad de los niños y adolescentes en Argentina es pobre por tener, aunque sea, un derecho básico insatisfecho, lo que equivale a un total de 6,3 millones de habitantes. Además, un 42% de residen en hogares cuyos ingresos no son suficientes para cubrir la canasta de bienes y servicios básicos, según un informe de Unicef que midió la pobreza de una forma multidimensional.

La entidad se basó en datos oficiales del Indec y en un análisis de privaciones "no monetarias", teniendo consideración por las diversas dimensiones que vulneran a los derechos, determinando la situación de pobreza de las personas. La pobreza por privaciones no monetarias que plasmó Unicef, se define por la privación de al menos un derecho enunciado en la Convención sobre los Derechos del Niño.

Asimismo, la investigación reporta que en el país un 48% de ciudadanos menores de 18 años carece de al menos uno o más de los derechos básicos, como protección social, vivienda adecuada, educación, acceso a agua potable, saneamiento básico y hábitat seguro.

Sebastián Waisgrais, especialista en Inclusión Social de Unicef Argentina, afirmó a BAE Negocios que "la pobreza tiene cara de niño y niña". Acentuó que con la metodología multidimensional se pueden "identificar niños, niñas y adolescentes que experimentan al menos una privación en aspectos no monetarios y que representan casi 3 millones de chicos que, si no se midieran de esta manera, quedarían invisibilizados".

El organismo remarcó la importancia de las transferencias monetarias como la Asignación Universal por Hijo ( AUH) que reduce aproximadamente un 31% la pobreza monetaria extrema en niñas y niños. Si bien los niveles de pobreza son muy altos, en los indicadores monetarios y no monetarios entre 2006 y 2018 se observa una caída. Por otra parte, la pobreza infantil es mucho más elevada en los hogares monoparentales (52%) donde una sola persona aporta ingresos al hogar.