Especialistas en salud vinculados con las áreas de terapia intensiva adviertieron sobre las dificultades que está atravesando el sector para cumplir con la alta demanda en un contexto de incremento de casos de coronavirus Covid-19 y una escalada de los precios de insumos, medicamentos y personal para la atención de la pandemia.

Consultados por Crónica, Arnaldo Dubin, presidente de la Cámara de Intensivistas y jefe en el hospital Otamendi y Elisa Estenssoro, consultora en la Dirección de Investigación en Salud de la Escuela de Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, evaluaron el impacto.

"La  infraestructura de la terapia intensiva es muy cara, ya que debe haber una planta física muy bien acondicionada con habitaciones adecuadas con requisitos determinados de  circulación, ventilación, aire acondicionado. Todo eso requiere una tecnología sofisticada y muy cara, además de camas, monitores, respiradores, entre otros elementos, explicó.

"Hay que entender que la terapia intensiva es de una complejidad extrema", remarcó el Dr. Dubin.

Además,  comentó que los medicamentos utilizados en este tipo situaciones vieron cómo su precio subió de forma exponencial desde el inicio de la pandemia. “La medicación que se usa en terapia intensiva es cara, no extremadamente cara pero el precio aumentó de una forma descomunal en el último año, casi obscena. Quienes más negocios hacen con esto son las farmacéuticas”.

Dubin planteó tamién que en algunos casos “se presiona por el uso de medicamentos que son caros y de valor dudoso, por ejemplo, el suero equino, que tiene ninguna evidencia y su costo es de 1.500 dólares”.

Estenssoro,  por su parte, puso énfasis en las demandas extras, más allá de los costos altos que tiene equipar cualquier unidad de terapia intensiva, por el uso de alta demanda en el contexto de pandemia.

“Los respiradores pueden llegar a costar entre 30.000 y 40.000 dólares. Es un gasto que se hace una vez cada 8 o 6 años, pero estos artefactos tienen una serie de descartables que al ser importados,  resultan muy caros", explicó.

La experta agregó que "también están los gases  medicinales, que son el oxígeno (del cual hay muy pocos proveedores en Argentina) y el aire comprimido, ambos con un fuerte costo de mantenimiento".

Elisa Estenssoro se desmpeña actualmente como  consultora en la Dirección de Investigación en Salud de la Escuela de Gobierno de la Provincia de Buenos Aires.

Ambos especialistas hicieron hincapié en un punto fundamental, el capital humano“El recurso humano es altísimo. Debe haber una enfermera cada dos camas las 24 horas del día y que deben cubrir 4 turnos de 6 horas. Es decir, por día, son 4 enfermeras por cama. Además, debe haber un médico cada 8 camas los siete días de la semana y hay que sumar los costos de asistentes y mucamos, todo esto sin contar los francos. Se requiere un capital humano enorme”, dijo Estenssoro.

Por su parte, el Dr. Dubin añadió que “como mínimo debe haber un jefe, un coordinador, un médico y un kinesiólogo cada 7 camas” y puso el acento en la especialización necesaria.

Agregó que "para manejar un ventilador se requiere una formación y conocer las situaciones que su uso puede provocar. Esa ventilación implica otras cosas para el paciente, como alteraciones cardiovasculares o infecciones que se deben saber detectar y tratar”, finalizó.