Ya es una obviedad decir que la pandemia cambió la forma de vivir y que brindó nuevas oportunidades de acercar a las personas aún estando lejos. Desde las videollamadas hasta el metaverso que planea Mark Zuckerberg, pasando por los museos virtuales y los hologramas, la tecnología apunta cada vez más a traer el mundo a la casa en vez de hacer que las personas salgan al mundo. Y en Japón, cuna de inventos extraños, un profesor apuesta a llevar el concepto de la multisensorialidad a un nuevo nivel. El profesor de la Universidad Meiji, Homei Miyashita, inventó nada más ni nada menos que un televisor para lamer

El concepto suena descabellado y hasta un tanto antihigiénico, sobre todo en tiempos donde el barbijo, la distancia y los extremos cuidados por evitar la saliva del que está al lado son moneda corriente. Sin embargo, la idea de la TTTV (Taste the TV, que se traduce en "Saborea la TV") es "hacer posible que las personas tengan la experiencia de algo como comer en un restaurante del otro lado del mundo, incluso mientras se quedan en casa", según dijo Miyashita a Reuters. 

¿Cómo funciona? El aparato cuenta con un carrusel de 10 "baldes de sabor", que se combinan mediante aerosoles e intentan reproducir el sabor de determinados alimentos. Luego, se extiende sobre la pantalla una película higiénica —una especie de papel muy fino— en el que se esparce el aerosol para que el espectador lo pruebe mediante una lamida.

La estudiante Yuki Hou prueba el chocolate a través de la TTTV

El profesor Miyashita, espera que la tecnología pueda ayudar a las personas a conectarse e interactuar, especialmente durante la era del coronavirus. Para más adelante, el inventor imagina un mundo en el que los sabores se puedan descargar y disfrutar de forma similar a la música.

Esta televisión probablemente no sea el elemento central de una sala de estar o de una habitación: darle un beso francés a una pantalla frente a los invitados no parece sensato, y sería ciertamente muy extraño. Sin embargo, su creador también la imagina con otro uso: aprendizaje a distancia para sommeliers y cocineros. También sugirió juegos de degustación y cuestionarios para que las familias y amigos jueguen en casa, aunque para eso habría que contar con poco pudor, mucho papel y saliva y muy pocas ganas de cocinar. Hasta imaginó un mundo donde se pudieran descargar sabores como canciones o videos, aunque todavía no está muy claro cómo eso podría ser posible.

¿Sirve realmente lamer una pantalla?

Las fotos de demostración por parte de una alumna del profesor Miyashita —parte del grupo de 30 estudiantes que ayudaron en la creación de la TTTV y otros productos relacionados con el sabor, incluido un tenedor que hace que la comida tenga un sabor más rico— no son particularmente atractivas.

La mujer le ordenó al dispositivo reproducir el sabor del chocolate, ya que quería probarlo. Después de algunos intentos, el televisor roció una hoja, y la estudiante la lamió. La repercusión fue buena: "Es como el chocolate con leche. Es dulce como una salsa de chocolate", dijo a Reuters.

A futuro, el profesor Miyashita espera colaborar con empresas para crear una tecnología de pulverización que pueda aplicar el sabor del chocolate o la pizza a una rebanada de pan. Por ahora, solo cuenta con un prototipo que tardó un año en construirlo. Según estima, el costo final de producción de una televisión de estas características es de 100.000 yenes, es decir, unos 870 dólares (alrededor de 89.000 pesos a cambio oficial).

No es el primer intento de brindar una experiencia multisensorial de este tipo. Sabores y olores son los más difíciles de transmitir vía tecnología, y hasta ahora los intentos no tuvieron mucho éxito. En 2013, por ejemplo, se inventó un dispositivo para "enviar olores" a través del celular

El sitio Engadget explicó que esta funcionalidad fue inventada por una empresa llamada ChatPerf, que desarrolló una aplicación denominada Scentee. Para nada sorprende que surgió en Japón, donde vendían una especie de pendrive que podía conectarse al celular. Dentro del hardware se cargaba un líquido, que luego se mezclaba y se dispersaba en el aire con el comando de una aplicación incluida.

"La compañía notó algunos de los innumerables usos posibles, como enviarle un olor a un amigo que también tiene el dispositivo, animar una sesión de yoga, ayudarlo a despertarse o hacer que un videojuego de disparos sea más animado con el olor de, digamos, pólvora", informó Engadget. La aplicación no existe en Play Store, hecho que da cierta pauta de cómo le fue a la idea.