Las redes sociales representan en la actualidad uno de los lugares donde se desarrolla el debate sobre género, tanto a favor como en contra. Argentina es el país donde más aumentó el discurso de odio antigénero a nivel regional por parte de usuarios de Twitter en el último tiempo, determinó un estudio enfocado en el debate público sobre esta temática en redes sociales.

Lejos de quedar en el plano virtual, las discusiones que se dan allí tienen efectos en la vida real: se pueden trasladar a amenazas o agresiones en la vía pública, según manifestaron activistas feministas que lo vivieron en carne propia. ¿Cómo sostener las voces en un contexto donde los discursos de odio quiebran e impiden el intercambio de ideas?

Cuidar el debate para evitar que avancen los discursos de odio es uno de los principales desafíos a los que se enfrenta Argentina hoy en torno a la agenda de igualdad de género, según una investigación de la Asociación Civil Comunicación para la Igualdad, que, con el apoyo de la Fundación Heinrich Boll Cono Sur, llevó adelante la investigación “¿Es posible debatir en medio de discursos de odio?”. El estudio tuvo el objetivo de detectar acciones “estigmatizantes y discriminatorias” que empobrecen el debate público en relación a la agenda de género.

La iniciativa buscó mostrar cómo se desarrolla en redes sociales el debate entre activistas feministas y sectores antigénero. Para eso, analizaron cuentas Twitter de Argentina, Chile, Paraguay y Uruguay, a favor y en contra de esa temática. A su vez, fueron entrevistadas 24 referentes de cuentas feministas, de los cuatro países.

Las activistas argentinas encuestadas fueron la escritora Claudia Piñeiro; Directora del Observatorio de Género en la Justicia del Consejo de la Magistratura de la Ciudad de Buenos Aires, Diana Maffia; la Directora de políticas LGTBI en La Matanza, Florencia Guimaraes; la legisladora Ofelia Fernández; la abogada Sabrina Cartabia y el politólogo Luciano Fabbri.

“Las formas violentas que proliferan en las redes sociales permean el debate público. Lamentablemente, el objetivo buscado por quienes despliegan discursos de odio y acciones violentas, que es acallar y restringir voces, en muchos casos se está cumpliendo”, expresó la coordinadora de la investigación, Sandra Chaher, en diálogo con BAE Negocios.

Según la investigación, de los cuatro países estudiados, Argentina es donde más aumentó la violencia antigénero y, como contracara, donde hubo menos debate entre quienes promueven la agenda de la igualdad de género y quienes se oponen a ella. Uruguay es el caso opuesto: allí las agresiones fueron menos frecuentes y se ha registrado un incremento del debate. 

En el caso de Argentina en particular, advirtieron que un alto porcentaje de cuentas de redes sociales en contra de temáticas de igualdad de género fueron creadas en 2018, año en el que el aborto legal se posicionó en la agenda pública, y finalmente se oficializó en 2020 con la Ley 27.610 de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE).

Violencia que atraviesa las pantallas

De acuerdo a la investigación, la violencia en las redes sociales puede trascender la pantalla. El 33% de las activistas feministas de la región aseguró haber sufrido agresiones en la vía pública y el 4,2% en su domicilio personal. En tanto, un 46% contó que recibió amenazas o mensajes intimidatorios por correo electrónico o teléfono.

En cuanto al contenido de los ataques, un 41,7% de las personas encuestadas, entre las que se encuentran mujeres y personas trans, respondieron que los agravios refieren a sus cuerpos y aspecto físico. Un 54% señaló que también reciben agresiones respecto a su orientación sexual y/o identidad de género.

“Nos dimos cuenta que responder a todas y cada una de las agresiones nos hacía mal, tenía impactos sobre nuestra salud física y psíquica, y sobre nuestro trabajo”, contó a Comunicación para la Igualdad Azul Cordo, activista de Uruguay.

En este sentido, la coordinadora de la investigación, Sandra Chaher, contó a BAE Negocios que las "vulneraciones de derechos en radio y televisión pueden canalizarse a través de la Defensoría del Público y del ENACOM. En el caso tanto de medios gráficos como discursos digitales (sitios web o redes sociales) una eventual denuncia por discriminación puede canalizarse a través del INADI". 

 ¿Es posible el debate?

En un ámbito donde las agresiones y los discursos violentos se convirtieron en moneda corriente, un 50% de encuestados señala que el debate en torno a cuestiones de género se redujo.

Por otra parte, un 46% consideró que cuando se presta la situación de debate con grupos “antiderechos”, éstos buscan “estigmatizar y descalificar a quienes tienen opiniones diferentes” en lugar de buscar consensos.

En tanto, la legisladora del Frente de Todos, Ofelia Fernández, que fue entrevistada a los fines de la investigación, destacó que los movimientos “reaccionarios y ultraconservadores” buscan “imponerte cuáles son los debates”.  En cuanto a las soluciones de cara a nuevos debates en la agenda de género dijo que “no hay que perder tiempo ni caer en provocaciones” y que hay que “tener una agenda propia y caminar en ese sentido”.

En este contexto, ¿qué se puede hacer frente al odio en las redes sociales? En un espacio sin marcos regulatorios, Fernández destaca que existe el desafío de asumir que “que la virtualidad no implica un atenuante para las violencias” y que debe entenderse como parte de los “peligros reales”, más allá de que no sucedan cara a cara.   

Sobre el debate en torno a la posibilidad de aplicar un marco legal que regule las publicaciones en redes sociales, Chaher considero que es "complejo" y dijo que "se está pensando en modelos de corregulación entre empresas privadas y estados incluyendo a mútliples actores que vengan de otros campos, como sociedad civil y academia. El modelo de autorregulación no está funcionando bien y la regulación estatal tampoco es la solución"

El trabajo concluyó que es necesario avanzar en términos de regulación de los discursos violentos en las redes sociales para que "se pueda seguir opinando y generando debate". En este link se puede consultar el informe completo: https://comunicarigualdad.com.ar/es-posible-debatir-en-medio-de-discursos-de-odio/

Qué son los discursos de odio

En el marco de su Plan de Acción contra el Discurso de Odio, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) definió esta práctica como "cualquier tipo de discurso, escrito o conductual, que ataca o usa lenguaje peyorativo o discriminatorio hacia una persona o grupo sobre la base de lo que son; en otras palabras, de su religión, etnia, nacionalidad, raza, color, descendencia u otro factor de identidad”.

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