Los diez peores lugares usados como escondites para objetos valiosos

Un hombre enterró oro valuado en 45 mil dólares en el patio de su casa y se lo robaron. Acusa a unos operarios y afirma que ni en su familia sabían de la existencia del "tesoro escondido"

Un vecino de un barrio cerrado de la localidad de Arana, en La Plata, denunció que dos operarios le robaron un frasco con oro que había enterrado en el jardín de su casa. ¿Cometió la víctima un grave error? Hay al menos diez lugares en una casa que resultan más comunes de escudriñar para los delincuentes.

Sobre el robo en cuestión, la historia comienza cuando el denunciante, un hombre oriundo de Pehuajó pero radicado hace años en La Plata, decidió enterrar el oro en el patio trasero de su casa. Según relató, ni su familia conocía la existencia del tesoro ni mucho menos su ubicación exacta: “Ningún familiar mío ni persona ajena sabía que estaba ahí”, aseguró.

Los hechos ocurrieron en marzo de 2024, cuando el hombre contrató a dos operarios para que realizaran trabajos de instalación de postes en su propiedad. En un principio, la relación con los trabajadores fue cordial. De hecho, ellos también realizaron tareas adicionales en su casa. Sin embargo, semanas después de completar el trabajo, los mismos operarios volvieron al lugar argumentando que debían mover un poste porque “no iba a tener señal”. Fue tras esta segunda visita cuando el propietario descubrió el saqueo.

El frasco de vidrio —descripto como del tipo café y envuelto en una servilleta— estaba enterrado a apenas 10 centímetros de profundidad. Su contenido, medio kilo de pepas de oro valuados en 45.000 dólares, estaba destinado a la compra de un departamento para su hijo. Al notar la desaparición, el hombre intentó comunicarse con los operarios, pero estos negaron cualquier responsabilidad y dejaron de responder sus llamadas.

Los peores lugares usados como escondites para objetos valiosos
  • Debajo del colchón: un clásico que los ladrones revisan primero. Es un lugar predecible y de fácil acceso.
  • Cajones del ropero o escritorio: aunque parezca práctico, son sitios evidentes para cualquier intruso.
  • Jardines o patios traseros: enterrar cosas valiosas, como en el caso de La Plata, puede parecer ingenioso, pero es riesgoso y vulnerable a excavaciones accidentales.
  • Dentro de electrodomésticos: esconder dinero o joyas en hornos, microondas o refrigeradores puede ser desastroso si se usan sin percatarse del escondite.
  • Tanques de inodoros: un lugar común en películas, pero igual de común para ladrones experimentados.
  • Cajas fuertes portátiles: aunque parecen seguras, si no están fijadas, los ladrones pueden llevárselas completas.
  • Zapatos o cajas de zapatos: un escondite básico que suele ser lo primero que se revisa durante un allanamiento.
  • Dentro de libros huecos: aunque menos habitual, los ladrones tienden a buscar en bibliotecas si el robo parece planificado.
  • Bolsas de alimentos en despensas: guardar efectivo en paquetes de harina o arroz puede atraer plagas o terminar en la basura por accidente.
  • Vehículos estacionados: dejar objetos valiosos en la guantera o el baúl convierte a tu auto en un blanco fácil.
  • Para proteger tus pertenencias, es mejor optar por cajas fuertes empotradas, sistemas de seguridad avanzados o lugares creativos que no sean evidentes.

     

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