La muerte de una nena de 10 años en un taller clandestino, ocurrida el domingo en el barrio de Mataderos, volvió a poner el foco sobre estos espacios precarios de producción -donde ya murieron siete menores desde 2006 a la fecha- mientras que desde el gobierno porteño informaron que el domicilio nunca había sido denunciado.

Mariana Ramos, la chica fallecida el fin de semana pasado, murió en el taller-vivienda ubicado en Cañada Gómez al 700. Delante de la casa están las máquinas y atrás hay dos habitaciones: en una dormía Mariana con su mamá y su hermano de 5 años, y en la otra, una pareja con sus hijos, familiares de Ana; todos inmigrantes bolivianos.

Las dos familias producían en forma conjunta, aunque según relató Juan, "habían vuelto a producir dos días atrás porque hacía dos meses que no les ingresaba trabajo".

Por su parte, Ricardo Pedace director ejecutivo de la Agencia Gubernamental de Control (AGC) porteña, informó a Télam que "el domicilio no tenía ninguna denuncia registrada ante nuestro organismo. Según Pedace, el taller tampoco había sido denunciado ni en la PROTEX ni en la ONG La Alameda.

Carolina Brandariz, Secretaria de Géneros de UTE/CTERA, contó que desde el gremio acercaron un plan de trabajo para tratar el tema con los chicos que había sido elaborado en 2015, tras la muerte de Rodrigo Menchaca, (10 años), y Adair Rolando Mur Menchaca, (5 años) producto de un incendio en otro taller clandestino, ubicado en Páez 2796. Mariana es una nueva niña víctima de este modo precario de producción que, además de Rolando y Rodrigo en 2015, ya se había cobrado la vida de otros cinco menores en un incendio en un taller en Luis Viale al 1200 ocurrido el 30 de marzo de 2006.