El físico Héctor Otheguy, integrante del núcleo fundador de la empresa tecnológica Invap y con posterioridad presidente de su directorio, falleció este martes en una clínica de Buenos Aires donde era tratado de una afección cardíaca, dejando un legado de abnegación y trabajo por el desarrollo científico del país.

Profesional de excelencia y gran ser humano eran los conceptos con los que ahora y desde hace mucho tiempo sus colegas y amigos calificaban al hombre de 73 años que pasó más de la mitad de su vida trabajando para la empresa de tecnología radicada en San Carlos de Bariloche con la mirada puesta en el desarrollo nacional.

Egresado del Instituto Balseiro como físico, continuó su instrucción con maestrías en las universidades de Ohio y de Stanford, para integrar los equipos del Centro Atómico Bariloche y de la Comisión Nacional de Energía Atómica, aunque su apellido está íntimamente unido al nacimiento y vida de la empresa de tecnología Invap.

Defensor de la ciencia argentina, Otheguy fue multipremiado y se alzó con el Konex de Brillante. En esa ceremonia, emocionado, dijo: "Invap es mucho más que una empresa, es más que una empresa estatal, es una muestra de que es posible unir en la diversidad, de innovar y crear, de conquistar al mundo con nuestra capacidad de trabajo".

La noticia fue lamentada por sus colegas de profesión, trabajadores de la empresa, por el mundo científico y político, todos destacando la abnegación Otheguy pero, por sobre todo, su don de excelente persona.

La percepción sobre el rol central de la tecnología en el desarrollo del país lo hizo repetir alguna vez una frase del ex primer ministro de la india Nehru y convertirla en una especie de meta y de legado: "Porque somos pobres, no podemos darnos el lujo de no invertir en ciencia".