Las consecuencias de la epidemia global de coronavirus trascienden el ámbito de la salud. En Europa, las comunidades asiáticas de varios países lanzaron campañas contra la discriminación y los prejuicios que sufren tras la expansión del brote. En Argentina, muchas empresas ya anticipan problemas por retrasos en importaciones y cierre temporal de fábricas en China, mientras que los supermercados del Barrio Chino de la Ciudad de Buenos Aires percibieron una retracción de la compra minorista. El miedo no impactó en las ventas de los supermercados chinos de los barrios, que no perdieron ni una décima del 22% de participación que tiene en el mercado, según dijeron sus representantes.

"#Jenesuispasunvirus" es el hashtag que miles de personas de la comunidad asiática en Francia comenzaron a utilizar en las redes para rechazar el racismo que dicen estar viviendo producto de la epidemia.

Con esta consigna, por ejemplo, el usuario de Twitter @lepetitrominou, residente en Lille, relató el momento en el que una francesa de origen asiático se sentó en el tren en el que iba y todas las personas de alrededor, excepto él, se cambiaron de lugar "con signos de disgusto". "Ella me sonrió y se largó a llorar. Me duele el corazón, la gente me da asco", remarcó.

También se viralizaron escenas del metro de Roma en la que se aprecia cómo la gente que se encontraba en el vagón dejó un espacio de varios metros de distancia respecto de un niño con rasgos asiáticos que viajaba junto con su madre. "Enésima prueba de la ignorancia", describe quien filmó el video.

En España, ante casos similares, el Ministerio de Educación del gobierno presidido por Pedro Sánchez lanzó una campaña en las redes bajo el hashtag #NoSoyUnVirus alertando que "la desinformación y los prejuicios frente al coronavirus o a cualquier otra enfermedad no solo son peligrosos sino que generan discriminación y racismo".

En Argentina no se vieron, por ahora, escenas de este calibre, pero los prejuicios están igualmente presentes. Esta semana se viralizó un video en el que el humorista Pablo Pampin, imitando el acento chino en español, se hace pasar por un paciente y pide un médico a domicilio. El doctor informa que cobra $3.000 por la visita y no deja ver ningún problema en ir a verlo hasta que Pampin le comenta que varios familiares acaban de volver de China y tienen "mucha tos, mucho fiebre, no irse con nada". En ese momento, en lugar de atender la emergencia al menos con una recomendación, el médico aduce tener otro compromiso agendado y corta.

Miguel Ángel Calvete, Director de la Cámara de Industria, Comercio y Producción argentino- China, comentó a BAE Negocios que los supermercados situados en el Barrio Chino porteño, en el barrio de Belgrano, percibieron en las últimas semanas una "caída del público en la compra minorista" porque "siempre hay algún prejuicioso". De todos modos, aclaró que esto no redundó en una caída significativa de sus ingresos producto de que sus ventas mayoristas se mantuvieron.

Calvete alertó también que los representantes de los supermercados chinos de barrio están monitoreando que no surja ninguna campaña sucia contra ellos producto de la epidemia. "Muchas veces se agrandan temas fogoneados por distintos competidores. El supermercadismo chino tiene el 22% del mercado y obviamente es un jugador importante".

"En lo económico, no se percibe, todavía, ningún impacto en las ventas por el coronavirus", describió.

Más allá de eso, hasta ahora se reportaron solo dos casos de comentarios xenófobos en estos supermercados, que fueron aislados y no ameritaron ninguna denuncia ante el Inadi. Calvete dimensiona el alcance del prejuicio, ya que afirma que "hay más argentinos viviendo en Wuhan por temas laborales que chinos de Wuhan en Argentina". "El 90% de los chinos residentes en nuestro país son de Fujian", agrega, una región del sureste chino muy alejada del origen del brote.

Las consecuencias económicas en Argentina, sin embargo, pueden ir más allá. Según reporta el diario La Nación, muchas empresas locales empezaron a sufrir demoras en la importación de insumos provenientes de China ya que, al cierre por el Año Nuevo chino, se le sumaron los cierres de fábricas y las reducciones de las jornadas laborales para prevenir el contagio del virus. Por ahora el impacto no es masivo, pero será la duración de la epidemia y la cuarentena lo que determinará el impacto económico final en nuestro país y en la región.

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