ENTREVISTA

Norberto Gugliotella: "No hay tiempos que no sean violentos"

Publicó Donde termina la lluvia. Huida y miedo atraviesan el vínculo entre una madre y su hija. Un relato de dos vidas distintas, sin embargo tan parecidas entre sí.

“Empezó como una búsqueda de narrar esas violencias cotidianas que se viven todos los días de la puerta para adentro de las casas. Una relación madre-hija y las redes de contención a las que se aferran. Quise mostrar las perspectivas diferentes de ambas a través de sus voces. Fue muy difícil encontrar los tonos de cada una y más difícil aún incluir la voz de ese padre del que escapan y siempre está aunque no esté ahí", dice a BAENegocios.com el escritor y editor Norberto Gugliotella.


-¿Y el título?


-El título apareció mientras escribía. El archivo en la computadora estuvo guardado como Historia de Violeta durante años, porque me llevó mucho tiempo la escritura y múltiples reescrituras, hasta que apareció la frase dentro de la novela y supe ahí que no podía llamarse de otra manera porque representaba la historia de esa adolescente que estaba contando.

 

La tapa de la novela.  
La tapa de la novela.  

 


-¿El formato de diario tuvo algún motivo especial para elegirlo?

-Todo empezó así. Fue la primera de las voces que apareció. Violeta era más pequeña en una primera escritura, pero luego supe que la etapa de la adolescencia me permitía mostrarla descubriendo el mundo por segunda vez, porque de eso se trata la adolescencia, de empezar a tener un pensamiento propio sobre todas las cosas y poder ver para atrás y para adelante. El diario es el formato para sacar todo el mundo interior de una adolescente, por eso elegí esa voz para Violeta.

 


-¿Es complejo escribir con una voz femenina de 13 años?

-Es complejo, pero fue la voz que me irrumpió para empezar a escribir la historia. Me resultaron mucho más complejas las otras dos voces. Como decía antes, me resultaba más fácil escribir desde el aprendizaje del personaje que esas otras dos voces que tienen que sacar todas miserias en el caso del padre y todo ese silencio en el caso de la madre. Violeta es una máquina de contar, tiene que sacar todo afuera todo el tiempo, ese era el desafío para la voz de la adolescente.


-¿Duele la ausencia del padre o su violencia?

-El motor de la novela pasa por estas dos cuestiones. La violencia como marca identitaria en las historias de Diana y de Violeta. Y la ausencia del padre es lo que hace posible el comienzo del diario que escribe Violeta. Para Violeta lo que duele es que la representación de la violencia está puesta en esa ausencia. Un padre violento mientras estaba y un padre no padre cuando no está. Violeta escribe la ausencia de su padre, pero en realidad es una excusa para escribir sobre la presencia de la madre y todas esas presencias necesarias en su vida que conforman su red.


-¿El vínculo  con la madre por qué está atravesado?

-Tenerse y sostenerse.  

 

-¿Cuáles eran los temas que querías abordar?

-Cómo viven dos generaciones diferentes una misma situación de violencia. Mientras la adolescente de hoy puede contarlo todo, sacarlo todo afuera, su madre, que vivió situaciones horribles con su propio padre y con el padre de Violeta, tienen todo silenciado adentro. Tenemos dos generaciones que pueden vivir situaciones similares y las pueden decir o callar. Una generación, la de Diana, que no pudo hablar, como todas las generaciones anteriores, y la otra generación, la de Violeta, que necesita decirlo y que no se quiere callar.


-¿Qué te gustaría que el lector encuentre?


-Una novela de voces, que cada voz refleje a un personaje. Hay dos primeras personas en la novela bien diferentes, una interior que no permite que el exterior ingrese, el pensamiento puro del padre. La otra primera persona, el diario de Violeta. Y una segunda persona que le habla a la madre como una voz de la conciencia. Para mí Donde termina la lluvia es una novela de voces y es lo que espero que los lectores y las lectoras encuentren.

 

-¿Cuándo supiste que querías ser escritor?


-No sé si alguna vez dije quiero ser escritor. En la adolescencia empecé a escribir, me acompañó siempre y nunca voy a dejar de escribir.

 

-¿Te  cuesta dejar a  los personajes?

-Los personajes de cada historia están todo el tiempo mientras está la historia ahí. Pienso qué haría cada uno en cada caso. Si estoy saliendo de la boca del subte y veo el cielo, pienso cómo lo podría contar tal o cual personaje, cómo iría a la verdulería tal personaje o cosas más profundas como la vida y la muerte, el amor o la ausencia. La manera de vivir la escritura de una novela es la manera en que estoy atravesado por los personajes y cómo me interpelan.

 

-En tiempos violentos, ¿qué rol ocupa la literatura?

-Digamos que no hay tiempos que no sean violentos y la literatura ha atravesado todos los tiempos y todas las violencias. Para mí la literatura es contar el tiempo y cada tiempo requiere una manera de contar. El desafío que tenemos es contar ese tiempo y, a su vez, que ser leído en otros tiempos futuros.

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