Una investigación científica reveló que una "fórmula genética" puede ser la base de la monogamia en el reino animal, aunque especialistas cuestionaron este hallazgo y aclararon que no se puede extrapolar a la especie humana, donde este tipo de unión responde a un "contrato cultural".

A pesar de la "complejidad" de la monogamia como comportamiento, según definió el estudio en cuestión, el equipo de científicos de la Universidad de Texas a cargo de la investigación consideró "monógamos" a los animales que crean un vínculo de pareja estable, al menos durante el desarrollo de la estación de apareamiento, en el que se comparte el trabajo de criar descendientes y defender a los jóvenes. También los cataloga como monógamos si, durante la etapa de evaluación, los animales ocasionalmente se aparearon con otros pero cumplían con el resto de las premisas.

Tras ese análisis determinaron una "fórmula genética universal" como posible base de la monogamia en el reino animal, un hallazgo que responde más a la biología que a lo social.

Como primera diferencia, la monogamia en los humanos "no es algo que esté determinado por la biología, sino que surge de un acuerdo cultural entre dos personas", resumió a Télam el médico y psicoanalista Juan Eduardo Tesone, miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA).

En el estudio además se determinó que la "fórmula genética" transformaría a los animales no monógamos en monógamos al "apagar ciertas actividades en su cerebro" y activar otras, según ilustró la agencia EFE.

Para el psiquiatra y sexólogo Juan Carlos Kusnetzoff estos resultados no se pueden extrapolar al caso de los seres humanos, donde "todo indica que la monogamia es un tema más vinculado con la sociología". "Por ejemplo, hay países o lugares donde no predomina la monogamia sino la unión de orden real y afectivo con dos o más parejas", sostuvo Kusnetzoff en diálogo con Télam.