Uno de cada diez bebés nace prematuro y nadie está preparado para que esto suceda. Difundir y garantizar los derechos de esos niños es parte de la tarea emprendida por las organizaciones que impulsan la Semana del Prematuro, que se está llevando a cabo hasta el próximo domingo

Una vez más, la Secretaría de Salud de la Nación y UNICEF unen sus esfuerzos para esta campaña y convocan a todos los servicios de neonatología públicos y privados.

Esta iniciativa comenzó en el año 2010, con la participación de 72 instituciones y 16 provincias, quedando plasmados en aquella primera campaña los derechos del recién nacido prematuro.

Ana Quiroga, directora de la Especialización en Enfermería Neonatal de la Facultad de Ciencias Biomédicas de la Universidad Austral, expresó la importancia de reconocer a las familias como "socios del cuidado" con el equipo de salud, en pos del mejor interés de su hijo; entendiendo que el desarrollo normal no puede ocurrir sin la familia, especialmente la madre o el padre, para poder apegarse y generar un vínculo desde el instante mismo del nacimiento".

Este año, la campaña gira alrededor del tercer derecho, que es integrador de los 9 restantes. Pone el foco en que los recién nacidos prematuros deben recibir cuidados especializados, que tengan en cuenta su edad gestacional, peso al nacer y las características propias de cada prematuro, teniendo en cuenta su futuro. El cuidado centrado en la familia cumple un rol preponderante en la neuroprotección.

Experiencia en primera persona

Cuando Michael Josch nació, hace veintidós años, llevaba veinticinco semanas de gestación, pesaba setecientos setenta gramos y medía treinta centímetros. Ahora un joven de 22 años, transformó esa primera experiencia vital en una novela autobiográfi ca que reconstruye la crónica íntima de su supervivencia y deja fl otando en el aire algunas preguntas. “770 gramos”, es el título del libro recientemente lanzado.