El síndrome de ojo seco puede llegar a afectar a 3 de cada 10 personas, dependiendo del clima y la polución ambiental y sus síntomas que pueden afectar la capacidad para llevar adelante actividades cotidianas.

Cada vez son más los casos del síndrome de ojo seco que los profesionales identifican en las consultas, principalmente por la creciente polución ambiental que afecta a las grandes urbes, la climatización artificial de los ambientes cerrados y la alta exposición a las pantallas.

Además, existe una mayor predisposición en las mujeres de más de 40 años. El denominado síndrome de "ojo seco" se caracteriza por la alteración en la producción de las lágrimas que da lugar a síntomas como irritación y picazón ocular y molestias al utilizar lentes de contacto.

Además, los expertos destacaron que no tratarlo puede generar graves consecuencias. "El párpado está en permanente fricción con el ojo y esa fricción puede generar daño," explicó Alejandro Aguilar, médico oftalmólogo y ex presidente de la Sociedad Argentina de la Superficie Ocular.

Alejandro Berra, investigador principal del Conicet y presidente de la SASO, manifestó que "los síntomas se exacerban en quienes padecen ojo seco y viven en grandes urbes como Buenos Aires" . Y explicó: "Hace unos años, hicimos un trabajo con guardaparques del Parque Nacional Los Glaciares donde observamos que las lágrimas de estos individuos que estaban entre 8 y 11 horas al aire libre se rompían en 14-20 segundos. En promedio, una lágrima tarda en romperse unos 10 segundos. Y en el caso de un individuo que no padece ojo seco y vive en Buenos Aires se rompe en 7- 8 segundos.

Además, permanecer más de 5 horas al día con la vista en la pantalla de la PC, el celular o el televisor favorece la aparición de esta condición. Tal es así que un estudio mexicano halló que el 86,4% de las personas que acudía a la consulta oftalmológica presentaba síntomas compatibles con el síndrome de ojo seco.

"Quienes están más tiempo frente a la pantalla, parpadean menos y, por lo tanto, las lágrimas se evaporan más rápido," enumeró Berra.

Los especialistas recomiendan parpadear periódicamente al mirar computadora, consulta anual al oftalmólogo (si no padecen de una patología ocular preexistente); si usan lentes, revisión de la graduación una o dos veces al año; uso de lubricantes oculares cada 6 u 8 horas durante la actividad laboral; lapsos de descanso cada 30 minutos alejando la vista de la pantalla y movimientos del cuello y extremidades. Usar un tipo de letra de entre 11 y 12 puntos también puede resultar de utilidad.