Personas con leucemia linfocítica crónica (LLC) y mieloma múltiple que fueron vacunadas contra el coronavirus (Covid-19) con el antídoto que tiene de base el ARNm, podrían tener una eficacia reducida, según un informe publicado en la revista Blood.

Además, según los investigadores, estos estudios podrían ayudar a determinar el momento ideal para la vacunación de estas poblaciones.

El estudio informó que personas con leucemia linfocítica crónica demostraron tener una respuesta inmunitaria notablemente inferior a la vacuna con tecnología ARNm de dos dosis que personas sanas de la misma edad.

Casi el 40% tuvieron respuesta positiva

De 167 pacientes con LLC, sólo cuatro de cada 10, es decir, casi un 40%, tuvieron una respuesta positiva mediada por anticuerpos a la vacuna; en comparación, todos los adultos sanos registraron una respuesta inmunitaria, según informó el sitio Televisa.

Se registró una diferencia significativa entre aquellas personas que continúan con un tratamiento (pacientes de LLC) y entre las que ya lo terminaron.

Por ejemplo, personas con tratamiento activo del cáncer presentaban tasas de respuesta a la vacuna inferiores a las de pacientes que habían completado el tratamiento y estaban en remisión, un 16% frente a un 79% respectivamente.

En cambio, en las personas diagnosticadas, pero quea aún no comenzaron con un tratamiento tuvieron una tasa de respuesta del 55.5%.

Un año tras finalizar el tratamiento

Asimismo, la respuesta a la vacuna fue notablemente superior en las personas que habían completado el tratamiento de la LLC al menos un año antes de la vacunación, en comparación con las que seguían en tratamiento en el último año, un 94% frente a un 50%, respectivamente.

El autor principal del estudio, el doctor Yair Herishanu, profesor asociado de hematología y jefe del servicio de LLC del Centro Médico Sourasky de Tel Aviv (Israel) afirmó: “En general, la tasa de respuesta a la vacuna fue significativamente menor que la que observamos en la población general, lo que muy probablemente se atribuye a la presencia del propio cáncer y a determinados tratamientos de la LLC”.

“Parece que si uno está sin tratamiento, en lo que llamamos ‘esperar y ver’, o no tiene la enfermedad activa, puede obtener más beneficios de la vacuna. Los pacientes que mejor respondieron estaban en remisión, lo que tiene sentido porque su sistema inmunitario tuvo la oportunidad de recuperarse”, añadió.

Aparte de no estar en tratamiento activo de la LLC, la edad más joven, ser mujer y tener niveles normales de inmunoglobina en el momento de la vacunación predijeron de forma independiente mejores tasas de respuesta a la vacuna. Además de una peor respuesta cualitativa de los anticuerpos a la vacuna, los pacientes con LLC también tenían títulos de anticuerpos más bajos, lo que nos indica que, además de que un menor número de pacientes respondió a la vacuna, la intensidad de la respuesta también fue menor, explicó el doctor Herishanu.

Estudio realizado hasta el momento

Se incluyeron a 167 pacientes con LLC y 53 controles sanos desde diciembre de 2020 hasta febrero de 2021. Todos las personas fueron inoculadas con dos dosis de la vacuna Covid-19  con base de ARN mensajero BNT162b2 (Pfizer) con 21 días de diferencia; esta era la única vacuna utilizada en Israel en el momento del estudio. Los pacientes tenían una edad media de 71 años y el 67% eran hombres.

Cincuenta y ocho pacientes (34.7%) no habían recibido tratamiento; 75 (44.9%) estaban en tratamiento activo; 24 (14.4%) habían sido tratados previamente y estaban en remisión completa o parcial; y 10 (6%) estaban en recaída. También se midieron los títulos de anticuerpos dos semanas después de la segunda dosis.

Se realizó un seguimiento de los pacientes durante una media de 75 días desde que recibieron la primera inyección, y ninguno desarrolló una infección por Covid-19. No hubo diferencias significativas en cuanto a los efectos secundarios de la vacuna en comparación con la población sana.

Las personas con LLC y otros cánceres de la sangre siguen teniendo un alto riesgo de sufrir enfermedades graves y complicaciones con la infección por coronavirus, y aunque las tasas de respuesta son inferiores a las ideales, se recomienda encarecidamente la vacunación contra el virus.

Una tercera dosis

Los autores del estudio sugierieron que podría ser necesaria una dosis adicional de refuerzo de la vacuna para los pacientes con LLC que hayan finalizado del tratamiento y no hayan respondido positivamente a la vacuna contra coronavirus. Sin embargo, debería ser estudiado.

“Aunque las tasas de respuesta no fueron óptimas, los pacientes con LLC deben seguir vacunándose y, si procede, puede ser mejor hacerlo antes de que comience el tratamiento de la LLC, aunque la propia enfermedad puede afectar a la respuesta. Igualmente importante es seguir tomando precauciones: llevar mascarilla, evitar las aglomeraciones, mantener una distancia social y asegurarse de que los contactos cercanos se vacunen contra la COVID-19”, explicó Herishanu.

Continúa la investigación

El equipo continuará el seguimiento de estos pacientes durante 12 meses para ver cuántos, si es que hay alguno, desarrollan la infección por Covid-19 tras la haber recibido la vacuna contra el coronavirus. Dado que este estudio sólo evaluó la respuesta de los anticuerpos, también tienen previsto comprobar la respuesta inmunitaria celular para obtener una imagen más completa del grado de protección de los pacientes tras la vacunación, según informó la agencia de noticias Europa Press.

Qué vacuna utilizan la tecnología ARNm

La vacuna Pfizer y Moderna y los que han optado por la del adenovirus: AstraZeneca y Janssen.

Cómo funcionan estas vacunas

Las vacunas que utilizan el ARN mensajero (ARNm) son la Pfizer y Moderna.

Enseñan a las células a producir una proteína que desencadena una respuesta inmunitaria si la persona se infecta. Cuando la vacuna se inyecta en la parte superior del brazo, el ARNm ingresa en las células que hay cerca del sitio de la inyección y les dice que empiecen a producir la misma proteína que se encuentra en el virus de la COVID-19. El sistema inmunitario reconoce esta proteína y comienza a producir anticuerpos que pueden combatir el virus si la persona vacunada se infecta posteriormente.

La tecnología del ARN mensajero se basa en un ácido nucleico que da lugar a la proteína del coronavirus mientras que la del adenovirus emplea un vector viral (un adenovirus) para introducir la proteína que debe inducir la respuesta inmune.