ARA San Juan: una condena y tres absoluciones para los ex altos mandos de la Armada
El Tribunal Oral Federal de Río Gallegos impuso tres años en suspenso al exjefe de la Fuerza de Submarinos por el hundimiento en el que murieron 44 tripulantes.
A casi nueve años del hundimiento del ARA San Juan, la Justicia dictó este miércoles la primera condena penal por la mayor tragedia naval argentina de las últimas décadas.
El Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Río Gallegos condenó a Claudio Javier Villamide, excomandante de la Fuerza de Submarinos, a tres años de prisión de ejecución condicional por el naufragio en el que murieron los 44 tripulantes, el 15 de noviembre de 2017, en el Atlántico Sur.
La sentencia, dictada por mayoría, lo consideró responsable de estrago culposo agravado por el resultado de muerte e incumplimiento de los deberes de funcionario público.
En el mismo fallo, los jueces absolvieron por unanimidad al contralmirante Luis Enrique López Mazzeo, excomandante de Alistamiento y Adiestramiento de la Armada; al capitán de navío Héctor Aníbal Alonso, exjefe del Estado Mayor de la Fuerza de Submarinos; y al capitán de fragata Hugo Miguel Correa, exjefe del área de Operaciones.
Un fallo con una sola condena
El veredicto se leyó pasadas las 12.30 y cerró un juicio que empezó el 3 de marzo en Río Gallegos. Durante más de 30 audiencias declararon cerca de 90 testigos, entre peritos técnicos, ingenieros navales, submarinistas, excomandantes, oficiales y suboficiales retirados de la Armada.
El tribunal estuvo integrado por los jueces Mario Reynaldi, Enrique Baronetto y Luis Giménez. Los fundamentos de la sentencia se conocerán más adelante, dentro del plazo previsto por el Código Procesal.
Recién entonces las partes podrán analizar los argumentos del tribunal y definir eventuales apelaciones. Ese tramo será clave para conocer cómo los jueces vincularon los incumplimientos atribuidos a Villamide con el desenlace del submarino, cuya secuencia final fue materia de debate técnico durante el juicio.
Villamide ya había sido destituido de la Armada tras un proceso disciplinario tramitado en el ámbito del Estado Mayor Conjunto. En ese expediente, un Consejo de Guerra lo sancionó, entre otros puntos, por no haberle ordenado al comandante del submarino, Pedro Martín Fernández, regresar a puerto en superficie después del incidente reportado en el tanque de baterías.
La última misión y la cadena de mandos
El proceso se concentró en los oficiales navales que ejercían funciones por encima del comandante del ARA San Juan, que murió junto con el resto de la tripulación. Quedaron fuera del debate oral el entonces jefe de la Armada, almirante Marcelo Srur, y las autoridades políticas de aquel momento, entre ellas el entonces presidente Mauricio Macri y el exministro de Defensa Oscar Aguad.
Durante el juicio se revisó el estado material del submarino al momento de su última operación, que incluía una fase de adiestramiento naval y otra de patrullaje y control del mar argentino. Para eso se analizó documentación interna, novedades técnicas, reparaciones pendientes, pruebas no realizadas y mensajes emitidos durante la última navegación.
Uno de los ejes de la acusación fue si esas deficiencias incidían en la seguridad náutica del buque y si los mandos superiores debían impedir o modificar la operación. La fiscalía sostuvo que el submarino había zarpado con condiciones técnicas deficientes y que la falta de mantenimiento y control incrementó el riesgo propio de la actividad submarina.
Los descargos antes del veredicto
Antes de escuchar la sentencia, los cuatro acusados hablaron ante el tribunal. Villamide rechazó la acusación y sostuvo que no comprendía por qué lo responsabilizaban por el naufragio. "Soy inocente. No entiendo claramente por qué me han acusado por el naufragio del submarino. A lo largo del proceso no me pudieron explicar qué hice mal", dijo.
El excomandante de la Fuerza de Submarinos afirmó que todavía se desconocen las razones por las cuales el ARA San Juan se hundió y cuestionó el sentido del juicio.
"Nunca me preguntaron nada y, sin embargo, me acusan. Este es un juicio a la Armada. Nos han preparado y cumplimos los reglamentos. Aquí se cuestionan los reglamentos y también a la Armada. Es un ataque directo al ejercicio del comando en el mar", planteó.
También apuntó contra la reacción institucional y judicial posterior a la tragedia. "Se pretende que demos la vida por la patria y, sin embargo, ante un hecho luctuoso y desgraciado, lo primero que se hace es arrojarnos a la arena mediática y judicial para satisfacer la necesidad social de encontrar culpables", sostuvo.
Las defensas y el debate por el estado del submarino
López Mazzeo, quien tenía a su cargo el Comando de Alistamiento y Adiestramiento de la Armada, también cuestionó el proceso judicial.
Afirmó que la documentación existente muestra que el motivo del naufragio fue el ingreso de agua por el sistema de ventilación y explicó: "Eso no tiene que ver con el estado de alistamiento del submarino".
Luego apuntó contra la construcción de la acusación. "La acusación formuló un relato, que intenta completar mediante inferencias. Donde faltó una norma, se la presumió. Donde faltó una orden, se la infirió. Donde faltó un deber jurídico, se lo supuso. Donde faltó el dolo, se lo dedujo. Donde faltó la causalidad, se la reconstruyó retrospectivamente", advirtió.
Correa, también absuelto, sostuvo que cumplió con las responsabilidades que le imponía la reglamentación naval. "Soy inocente. Actué con el convencimiento absoluto de estar haciendo lo correcto", declaró. Y agregó: "El dolor por la ausencia de los 44 submarinistas del ARA San Juan es un luto institucional".
Alonso recordó que, por su función, debió acompañar a las familias de los submarinistas durante los días de mayor incertidumbre y tensión en Mar del Plata. "No nos prepararon para eso", dijo ante los jueces. También contó que, en medio de esas jornadas, su hijo le comunicó su decisión de ingresar a la Armada: "Quiero ir a buscar al submarino San Juan".
La sentencia dejó a Villamide como el único condenado del juicio oral y absolvió a López Mazzeo, Alonso y Correa. Los fundamentos deberán explicar por qué el tribunal atribuyó responsabilidad penal al excomandante de la Fuerza de Submarinos y descartó la acusación contra los otros tres ex altos mandos.


