Así vive un joven ejecutivo de Meta que quiere jubilarse a los 40
Raymond Zeng gana USD 306.500 al año en San Francisco, pero eligió vivir sin auto, sillón ni TV para ahorrar, invertir y acercarse al retiro temprano.
Raymond Zeng gana USD 306.500 al año como ingeniero de software en Meta, vive en el área de San Francisco y calcula que podría acumular más de USD 7 millones invertidos a los 40 años. A los 24, su plan para acercarse a esa meta no pasa por una vida de lujos, sino por una rutina deliberadamente austera: no tiene auto, sillón ni televisor, alquila un departamento de un dormitorio y concentra sus gastos en inversión, viajes y hobbies.
Un sueldo alto, una casa mínima
El salario anual de Zeng asciende a USD 306.500, aunque su ingreso mensual regular, sin contar bonos ni acciones, ronda entre USD 7.000 y USD 8.000. Su remuneración variable representa cerca del 60% de la compensación total. Después de impuestos y aportes para el retiro, suele recibir alrededor de USD 4.000 mensuales de bolsillo.
Según contó Business Insider en una nota con su historia, puede ahorrar entre USD 5.000 y USD 20.000, según el mes, los bonos, la entrega de acciones y los aportes jubilatorios
Su alquiler cuesta USD 2.600 por mes. Para el área donde vive, lo considera una buena operación: departamentos similares más cerca de la oficina pueden costar entre USD 3.500 y USD 3.700. También eligió la ubicación por motivos prácticos: está a cinco minutos a pie de una estación de Bay Area Rapid Transit y cerca de cafés, supermercados y locales de boba, donde suele tomar té de burbujas.
La vivienda acompaña esa lógica. El living funciona como espacio de trabajo y como zona para sus hobbies. No tiene TV porque casi no mira televisión y usa la computadora. Tampoco suele recibir gente, por lo que nunca sintió demasiada presión por amueblar la casa más allá de lo básico.
El dormitorio conserva la misma línea: una cama, una manta, una almohada y un archivador que cumple el papel de mesa de luz.
Sin auto y con comida subsidiada
La austeridad también aparece en el transporte. Zeng no tiene auto, una decisión que reduce al mínimo sus costos de movilidad. La mayoría de los meses gasta poco o nada para trasladarse. A veces destina unos USD 30 a viajes en aplicaciones o transporte público. El resto lo resuelve a pie o con el servicio de traslado de la empresa.
La comida representa otro rubro controlado. Calcula unos USD 300 mensuales en compras de supermercado y otros USD 75 para comer afuera, aunque muchas veces no llega a ese límite porque la compañía subsidia el desayuno y el almuerzo.
Los fines de semana tampoco suelen disparar el gasto. Gran parte de su vida social pasa por la realidad virtual, donde se encuentra con amigos que viven demasiado lejos como para verlos seguido en persona. Cada algunos meses organizan encuentros presenciales. Esa rutina, dijo, terminó como un ahorro accidental: menos bares, menos restaurantes y menos salidas.
Los gastos que sí elige
La vida mínima no implica ausencia de consumo. Zeng gasta entre USD 400 y USD 500 por mes en viajes y hobbies. Dentro de ese cálculo incluye cerca de USD 1.000 anuales en comisiones de tarjetas de crédito, que usa para acceder a puntos y beneficios de viaje.
Su estrategia no se apoya tanto en sumar puntos por consumos diarios, sino en aprovechar bonos de bienvenida. Según contó, el sistema le dio resultado: el año pasado usó puntos para reservar pasajes en clase ejecutiva de Los Ángeles a Singapur para él y su padre. De ese modo evitó un gasto que habría superado los USD 5.000 en pasajes.
Otra parte de su gasto discrecional va a la comunidad furry, donde diseña personajes, encarga ilustraciones y asiste a convenciones con los mismos amigos con los que se reúne en realidad virtual. También ahorra para comprar un fursuit personalizado, un traje que puede costar hasta USD 7.000 según el fabricante y que se usa para encarnar esos personajes en convenciones, encuentros y producciones creativas.
La otra comodidad que no negocia es vivir solo. Sabe que podría ahorrar más con compañeros de departamento, pero prefiere pagar el costo de tener un espacio propio.
Planillas, inversiones y una meta millonaria
Zeng lleva un control minucioso de sus finanzas. Cada mes crea una versión nueva de una planilla de presupuesto que diseñó él mismo. No usa plantillas: prefiere un sistema propio, con categorías que puede sumar o quitar según lo que necesite observar.
Invierte de manera sistemática. Cada año maximiza sus aportes al 401(k), a la Roth IRA y a la cuenta de ahorro para gastos de salud. El dinero adicional va a una cuenta de corretaje. Su cartera, según detalló, está compuesta en un 80% por acciones de EEUU y en un 20% por activos internacionales.
A partir de esas proyecciones, calcula que podría tener más de USD 2 millones invertidos a los 30 años si el plan avanza como espera. Para los 40 años, estima que esa cifra podría superar los USD 7 millones. El propio Zeng aclara que hay muchas variables abiertas: rendimiento del mercado, aportes, bonos, acciones y cambios posibles en su vida.
También comparte sus números y sus planes en comunidades de Reddit y Discord, además de su canal de YouTube. Busca comentarios, compara estrategias y toma ideas del movimiento FIRE, una corriente orientada a la independencia financiera y el retiro temprano.
En su caso, esa vida no incluye auto, sillón ni televisor. Sí incluye planillas, viajes, realidad virtual, inversiones y un departamento casi vacío en una de las regiones más caras de EEUU.

