La Justicia de Brasil dictó prisión preventiva para el argentino acusado de mensajes racistas contra un nene
Eduardo Ignacio Murias seguirá detenido en Minas Gerais mientras peritan su celular. La causa quedó bajo secreto de sumario.
La Justicia del estado brasileño de Minas Gerais convirtió en prisión preventiva la detención del argentino Eduardo Ignacio Murias, de 63 años, acusado de enviar mensajes racistas sobre un niño de siete años durante un viaje en el tradicional tren turístico Maria Fumaça.
La decisión se tomó tras una audiencia de custodia realizada en São João del-Rei y dejó al arquitecto santiagueño alojado en una unidad penitenciaria de esa ciudad mientras avanza la investigación judicial. El expediente quedó bajo secreto de sumario debido a que involucra a un menor.
El caso generó conmoción en Brasil por el contenido de los mensajes hallados en el teléfono celular del acusado y por la reacción de los pasajeros que intervinieron para impedir que abandonara el tren.
Cómo comenzó el episodio en el tren Maria Fumaça
El hecho ocurrió el domingo 24 de mayo a bordo del histórico tren turístico que conecta las ciudades de São João del-Rei y Tiradentes, en Minas Gerais.
La familia del menor había viajado desde Río de Janeiro para celebrar el cumpleaños de la madre del niño, una mujer de 32 años. Según relató posteriormente al medio brasileño G1, se trataba del primer viaje turístico que realizaban fuera de su estado.
Durante el trayecto, un pasajero sentado detrás del argentino observó que Murias tomaba fotografías y videos del nene de manera insistente y discreta. Ante la situación, decidió alertar a la madre.
La mujer confrontó al acusado dentro del vagón y le exigió revisar su teléfono celular. En un primer momento, Murias negó haber tomado imágenes y se resistió a mostrar el dispositivo, pero ante la presión de los pasajeros terminó desbloqueándolo.
Los mensajes racistas encontrados en el celular
Cuando la familia revisó el contenido del teléfono encontró conversaciones de WhatsApp en español donde el argentino compartía fotos y videos del niño acompañados por mensajes discriminatorios vinculados al color de piel.
Entre las frases halladas aparecían expresiones como:
"Lo puedo llevar de esclavo".
"Estoy pensando llevar un esclavo, hay muchos aquí".
"Puedo llevar una esclava para que cuide tus nietas".
Los mensajes quedaron registrados por pasajeros y luego fueron incorporados a la causa judicial.
Según medios brasileños como O Globo y G1, el material encontrado agravó la situación del argentino y motivó la intervención inmediata del personal de seguridad del tren.
Los pasajeros evitaron que escapara
Tras conocerse el contenido de los chats, pasajeros y trabajadores del Maria Fumaça retuvieron a Murias dentro de uno de los compartimentos del convoy para impedir que abandonara el lugar.
El clima dentro del tren se volvió extremadamente tenso y varias personas debieron contener a la madre del menor mientras esperaba la llegada de la Policía Militar brasileña.
Cuando el convoy llegó a la siguiente estación, efectivos policiales trasladaron al argentino a la Tercera Comisaría Regional de São João del-Rei. Desde entonces permanece detenido.
La acusación de la madre: "Creo que puede estar vinculado al tráfico de niños"
La madre del menor habló públicamente después del episodio y sostuvo que sospecha que el caso podría ir más allá de un hecho de racismo.
"Creo que puede estar vinculado al tráfico de menores", afirmó en declaraciones al portal G1.
La mujer explicó que esa sospecha surgió luego de revisar las pertenencias del acusado.
"Revisamos su celular y encontramos otras pruebas. En su mochila tenía una gran cantidad de dinero: dólares, pesos y reales", sostuvo.
También relató el fuerte impacto emocional que sufrió su hijo tras el episodio. "Mi hijo está muy asustado. Está literalmente avergonzado por la situación, callado, no está bien. Lo veo acorralado, intimidado, con una mirada triste", expresó.
Qué delito investiga la Justicia brasileña
La causa quedó encuadrada bajo la figura de injuria racial, un delito que en Brasil recibió un endurecimiento legal en los últimos años.
Desde 2023, la legislación brasileña equiparó la injuria racial al delito de racismo, con penas que pueden ir de dos a cinco años de prisión efectiva.
Además, se trata de un delito considerado grave, no excarcelable y que no puede resolverse únicamente mediante el pago de una fianza.
La Policía Civil secuestró el teléfono celular del argentino y ahora realiza pericias para determinar el alcance de las conversaciones y si existen otros intercambios similares.
El cambio de abogados y la estrategia de defensa
Tras la audiencia de custodia, Murias cambió de defensa. El estudio jurídico que inicialmente lo representaba se apartó del caso y el nuevo abogado pasó a ser el penalista brasileño Ciro Chagas.
El letrado presentó un habeas corpus para intentar que el argentino espere el proceso en libertad bajo medidas alternativas como tobillera electrónica o retención del pasaporte.
En declaraciones a La Nación, Chagas sostuvo que los mensajes fueron enviados dentro de una conversación privada y argumentó que el delito de injuria racial requiere una "externalización pública" de la ofensa.
También cuestionó uno de los fundamentos de la prisión preventiva: el supuesto intento de borrar imágenes del menor.
Según la defensa, Murias eliminó la fotografía en un intento de disculparse con la familia dentro del tren.
La empresa ferroviaria repudió el episodio
La empresa VLI, responsable de operar el tren Maria Fumaça, emitió un comunicado oficial tras el escándalo. "La empresa repudia el racismo y cualquier forma de discriminación", señalaron desde la compañía.
Además, confirmaron que colaborarán con la Justicia brasileña durante toda la investigación.
La seguidilla de argentinos detenidos por racismo en Brasil
El caso de Murias se suma a otros episodios recientes protagonizados por argentinos en Brasil.
Uno de los antecedentes más resonantes fue el de Agostina Páez, la abogada santiagueña detenida en Río de Janeiro tras realizar gestos racistas en un bar de Ipanema. La mujer permaneció varios meses sometida al proceso judicial brasileño y debió pagar una caución millonaria para regresar a la Argentina.
Semanas atrás también fue detenido José Luis Haile, un argentino de 67 años acusado de insultar racialmente a una trabajadora en un supermercado de Copacabana.
La repetición de estos casos volvió a generar fuerte repercusión pública en Brasil y reabrió el debate sobre las sanciones contra actos discriminatorios cometidos por extranjeros en el país vecino.

