ENTREVISTA

"La poesía es la investigación de la intimidad y la búsqueda de las palabras que la representen"

El escritor y tallerista Santiago Llach publicó su antología de poesías. Entre los que están los poemas que le hizo a su padre Juan Llach, economista y exministro de Educación, quien falleció en abril.

"La literatura, hace 20 años, como tantas otras actividades, está en un proceso de gran transformación por Internet, la posibilidad de publicación instantánea. Me parece que en general los viejos saberes literarios funcionan bien para este nuevo mundo porque es un mundo donde todos escriben y leen de la manera que quieras. Es una manera de leer y escribir fragmentaria y justamente es algo que encaja bien con la poesía", dice BAENegocios.com el escritor y tallerista Santiago Llach.


-¿Este libro están todos tus poemas?


-Dejé un libro afuera porque me daba demasiado pudor, todo me daba pudor; pero ese, demasiado. Hice una selección. Está la enorme mayoría y además también muchos poemas; de 30%, más o menos, es material inédito. La idea fue Marina Mariasch, la madre de mis hijos y mi ex mujer hace 20 años. Ella trabaja como editora y me lo propuso. La verdad es que me insistió mucho y me sostuvo contra mi propia máquina de boicotearme. Ella me convenció de que era algo que valía la pena.


-¿La poesía te expone?


-Sí, en un sentido es casi natural. Desde que empecé a leer poesía y escribirla es como natural la expresión íntima. Leo mucho a Borges y él corrigió sus poemas de juventud. Yo de hecho dije "voy a reescribir todo". Era una manera de boicotearme. Un poeta amigo me dijo: "Es lo que escribiste vos en cada época, lo que eras vos en cada época respeta eso; no te vas a guiar por tu impulso de hoy porque por ahí mañana también te arrepentís del impulso de hoy" . Siempre hay algo de intimidad, exposición. La poesía es la investigación de la intimidad y la búsqueda de las palabras que la representen.

 

 Antología.
 Antología. 


-¿Te ayudó al duelo de tu papá?  (el autor es hijo de Juan Llach, economista y exministro de Educación, quien falleció en abril)


-Fue muy raro no poder estar en sus últimos días de su vida y en su entierro. Lo vi por videollamada mientras atravesaba Sicilia. Me enteré de su muerte mientras estaba en el pueblo de Corleone. Fue extraño eso y pude escribir poemas casi inmediatamente. Pero todo el proceso yo lo llevé con mucha cercanía, con mucho agradecimiento, con mucha serenidad, mucha aceptación. Y hasta diría que hay humor en los poemas de mi padre, también tristeza, pero fue como algo que me alivió poder hacerlo.


-¿Él te apoyó en este camino de la literatura? 


-Yo era la oveja negra, el hijo mayor y no sabían qué hacer conmigo. Se dieron cuenta rápidamente y no tenían más remedio que aceptar lo que yo quisiera. Me sugerían. Me acuerdo que mi viejo me dijo: "¿Por qué no haces otra carrera mientras tanto?". Mis padres, los dos son originalmente sociólogos. Mi madre muy lectora, de ahí viene la literatura. Mi padre más lector de historia, de economía, un intelectual sobre todo. Tuvo actuación en la función pública y escribió libros; es decir, era lo que estaba en el aire de la familia. Después siempre la preocupación por el dinero estaba. Tenían razón, por supuesto. No hubiera estado mal seguir otra carrera que asegurara un poco el sustento (risas).


-¿Qué temas elegís?


-Están los afectos, la familia de origen y la propia, mis hijos. Muchos quizás, demasiados poemas de amor. Me acuerdo una vez en Facebook, no sé qué habré puesto, y un compañero del colegio me dijo. “¿Cómo sufrís por las mujeres, Santiago?”. Hay algo de que la poesía también surge del sufrimiento. Toda literatura, toda escritura es autobiográfica, la que sea, y toda escritura autobiográfica es ficción. O sea, por más que uno quiera policial o ciencia ficción, no vas a zafar de esa exposición. Y por otro lado, aunque escribas desde la realidad, siempre hay algo que tenés que ficcionar porque es tu perspectiva, tu mirada.

 


-¿Por qué elegiste la poesía?


-Como diría Borges, por vago, por perezoso. A mí me parece lo más difícil. No sé si una bendición o una maldición, pero si un destino. Tiene algo de sintético y esto de la intimidad. He intentado escribir otras cosas. Ahora estoy escribiendo un policial.

 


-¿Qué te gustaría que el lector encuentre en este libro?


-Identificación con la extrañeza de la vida y también con esos momentos de comprensión o mirada donde decís: "Este momento con un hijo, este de desengaño amoroso, este momento en la muerte de tu padre". Es un tipo de experiencia íntima, emocional, donde uno puede ponerlo en palabras y entenderlo mejor.


- ¿Qué puede hacer la poesía contra eso?


-Siempre tratar de comprender al otro, la literatura en general y la poesía en particular. Dirimir los conflictos a través de las palabras, de una manera en la que la empatía está. Así que me parece que hay algo de tender puentes siempre. Y puede ayudar de alguna manera correrse de esos discursos cuando hay tanto odio permanente. La literatura en general puede servir hoy como una especie de lugar de cierto descanso; para esta doble vida tan ansiosa que tenemos todos con las redes. Hacer la perspectiva un poquito más descansada, más distante, más empática.


-¿Cómo encontrar los espacios para escribir con los talleres y los viajes literarios que haces?


-Me he dedicado mucho a trabajar en la literatura. Mis alumnos me enseñaron a escribir y a vivir. La poesía no la tengo como algo sistemático; ha aparecido Pero no es que viene la musa, hay que ayudarla, que la inspiración te encuentre trabajando. El trabajo tiene que estar. Es un trabajo sistemático. Yo escribo también un diario que me sirve mucho, con observaciones cotidianas, pensamientos; a veces puede aparecer algún poema, ese ejercicio es la fuente de escritura.
 

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