Presión sobre el bolsillo

Los alquileres en CABA aumentaron 423% desde 2023 y ya se llevan la mitad del sueldo

Los ajustes por inflación corren por delante de los salarios y cada vez es más difícil pagar un alquiler. Inquilinos recortan consumos y propietarios bajan valores para no dejar unidades vacías

El alquiler en la Ciudad de Buenos Aires ya se lleva entre el 35% y el 50% del ingreso de un hogar y, en muchos casos, supera ese nivel. Con más oferta disponible, el problema dejó de ser encontrar una vivienda y pasó a ser poder sostenerla mes a mes.

Según un informe del Centro de Estudios para la Recuperación Argentina (Centro RA) de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, desde diciembre de 2023 la inflación acumulada durante la gestión de Javier Milei ronda el 209%. Sin embargo, en el rubro de vivienda, servicios vinculados y combustibles casi duplicó ese ritmo, con subas cercanas al 400%. Dentro de ese grupo, los alquileres aumentaron 423%, el agua 366%, la electricidad 370% y el gas natural 766%.

El peso del alquiler en los ingresos

Nancy Vieitez, presidenta de la Cámara Inmobiliaria Argentina, definió el momento actual como un escenario "más ordenado en términos de oferta, pero tensionado en términos de acceso". Según describió, el alquiler representa hoy entre el 35% y el 50% del ingreso de un hogar inquilino. 

Vieitez sostuvo que no aparece un aumento significativo de la morosidad porque el inquilino prioriza pagar, pero esa decisión implica resignar otros consumos y ajustar el nivel de vida. "El mercado se ordenó desde la oferta, pero no logró resolver el problema de fondo, que es la brecha entre alquileres e ingresos. Hoy hay más oferta, pero no necesariamente más acceso", resumió.


Los ajustes por inflación

La mayor dificultad no surge en el pago corriente, sino en los momentos de ajuste por inflación o de renovación contractual. Muchos inquilinos que tenían su pago al día se enfrentan a subas difíciles de absorber y evalúan otras salidas.

Algunos intentan renegociar. Otros se mudan a zonas más baratas o pasan a unidades más chicas. También se repite otra escena: personas que comparten vivienda, postergan independizarse o retoman la convivencia para bajar costos. A eso se suma la barrera de ingreso, que incluye depósito, mes adelantado, garantías y mudanza.

José Rozados, presidente de Reporte Inmobiliario, señaló que la situación cambia según la ubicación y el momento en que arrancó cada contrato. En su relevamiento mensual sobre 5.929 departamentos usados de 1, 2 y 3 ambientes en alquiler tradicional en pesos, los valores crecieron 33,36% anual. En marzo de 2026, además, subieron 9,38% frente a diciembre -en términos generales, en línea con el IPC-. 

Rozados advirtió que en barrios de clase media y media baja no hay margen para precios sobrevaluados. Cuando la pretensión del propietario queda por encima del rango que tolera el habitante de esa zona, el departamento no se alquila.

Cuánto piden hoy por alquilar en CABA

Una página especializada en compra-venta y alquiler de inmuebles indicó que en el primer trimestre de 2026 los avisos de alquiler en la Ciudad aumentaron 9,6%. Solo en marzo, el incremento fue del 3% y el alza interanual alcanzó el 34,7%.

En abril, un monoambiente se publica en $704.704 mensuales, un dos ambientes en $814.659 y un tres ambientes en $1.094.451. Puerto Madero encabeza los valores con $1.358.875 por mes, seguido por Núñez y Palermo, que concentran el 20% de la oferta total. En el otro extremo, Lugano, Floresta y Liniers aparecen como los barrios más económicos y reúnen apenas el 3% de los avisos.

Propietarios que prefieren resignar antes de perder renta

Damián Cafarella, secretario general de la Cámara Inmobiliaria Argentina, describió dos esquemas: propietarios que aplican el IPC de forma estricta y otros que priorizan cuidar al inquilino. Según explicó, cuando el valor supera el límite que tolera el mercado, el departamento puede quedar vacío uno, dos o tres meses.

En esos casos, el dueño baja hasta un 20% para alquilarlo otra vez, porque las expensas e impuestos no se frenan. "Hoy es todo negociable", señaló Cafarella.

La tensión ya no pasa tanto por encontrar una propiedad. El problema cambió de lugar y ahora es poder mantenerse en ella.

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