"No estamos dispuestas a perder independencia por el amor"
Viviana Rivero publicó su nueva novela "Secretos de sangre", la continuación de "Secreto bien guardado".
"Es una historia de la Segunda Guerra Mundial, un poco en 1943/44, y otra parte es moderna. Un nieto que empieza a investigar acerca de su familia, acerca de por qué a él, siendo médico, viviendo en Nueva York, le han escrito todo el frente de su casa con grafitis en donde se lo acusa de nazi. Va a comenzar a investigar qué pasó con su abuelo, ese alemán que se casó con una chica argentina. ¿Qué se oculta en la familia? ", introduce la escritora Viviana Rivero, en diálogo con BAE Negocios.
"Es una novela esperanzadora, de segundas oportunidades, una novela de resiliencia y con una gran investigación histórica de mucho rigor acerca de cuál fue el papel de Argentina durante la Segunda Guerra Mundial. Es una novela que tiene el valor y la fuerza de la vida", agrega la autora cordobesa.
"Un capítulo antiguo y uno moderno; es el sistema que vengo usando en mis libros. La historia moderna es el nieto del descendiente que viene aquí; hay un médico que vive en Nueva York y la relación con Carolina, a quien le propone ir a vivir allá. Y la chica no quiere dejar toda su vida. Tiene una librería que ha estabilizado; le ha costado mucho, ha tenido que luchar. Creo que las mujeres ahora lo piensan antes de dejarlo todo. Encontraste tu espacio, tu paz", afirma.
-¿Cambió la mirada del amor?
-Yo misma, hace 20 años, pensaba que necesitaba tener una pareja para estar completa. Por eso quise escribir esta historia de amor. Es una chica joven que tiene ya otra mirada; ya no se siente incompleta. Quería mostrar cómo el amor sigue siendo importante, pero lo vivimos distinto. No estamos dispuestas a perder independencias, seguridades, paz. No te vas a ir fácilmente con un hombre cuando vos estás bien, tenés una vida que te agrada. Se tiene que negociar muchísimo.
-¿Cómo fue usar la voz masculina?
-Los capítulos de la historia antigua están escritos en primera persona. A veces es la del protagonista varón: qué siente, sus miedos, sus inseguridades. Está encerrado en un hotel cuyos dueños eran nazis; les pide asilo porque no quería volver a Alemania. Puede ver a su mujer una vez al mes; mientras él está encerrado, ella está libre y siente temor.
-¿Cómo llegaste a las historias?
-La antigua fue por una investigación que encontré. El guiño entre los dos libros es que tienen la misma palabra en el título: Secreto bien guardado y Secretos de sangre. Lo profundo del libro es esa idea de que hay cosas que a nosotros se nos escapan, pero que el universo tiene ciertos engranajes que acomodan lo que queda desacomodado. A veces lo podemos llegar a descubrir y otras veces no nos vamos enterar. Pero si plantamos semillas de mandarina, no nos van a salir ciruelas. La idea de que algo acomoda esas cosas, que a veces han hecho mal, tal vez a toda una generación. A veces tienen que pasar muchos años para encontrar el sentido de por qué pasaron cosas que no querías que te pasen.
-¿Tenes miedo a la hoja en blanco?
-Hay una responsabilidad. Sobre todo porque yo ya tengo 16 libros. A veces tenes miedo de repetirte. Esta es la primera vez que escribo una segunda parte. He escrito de la guerra de Siria, de la guerra civil española, cubana. Cuando parecía que ya no iba a salir nada nuevo, dije: "Escribo de Roma". Estudié muchísimo y tengo ganas de volver a escribir sobre esa novela. Después hice una futurista. Ahora hay que ver el próximo. No tengo miedo a la hoja en blanco.
-¿Cómo definís a tus novelas?
-Una vez alguien puso "realismo romántico", y me parece que está bien. Hablo de amor, pero bastante real; no son novelas rosas, no es un amor perfecto como la vida misma.
-¿Tienen que tener final feliz?
-Por más que a los personajes les pasen cosas difíciles o tristes, trato de dejarlos en un buen momento de su vida. Tampoco es que sea perfecto, sino que cuando entienden por qué les pasaron cosas malas, están bastante en paz. No es que se casaron; la vida es con muchas más cosas que eso. Es que estés bien en tu vocación, estés en la tierra que querés estar, que si tenés hijos, estén bien.
-¿Qué rol ocupa la novela histórica romántica?
-La novela histórica siempre viene a enseñarte y de una manera linda. Creo que venían a cubrir algo que teníamos necesidad de conocer, la historia desde algún punto humano. Nos enseñaban solo la fecha de la batalla, próceres, hechos históricos. Creo que también están para mostrar, porque casi todo fue como lo vivieron los hombres. Y en todas las épocas las mujeres tuvieron protagonismo que no fue contado. Y, por otro lado, yo les doy un valor al recrear. Recrear es volver a crear. Un libro te recrea. En estas épocas de tanta preocupación, tanto estrés, podes volver a crearte. Dicen que cuando te sumergís en una ficción, la mente descansa de uno mismo; ya no estás pensando en tu problema, sino que estás pensando en el problema de los personajes. Se produce un mundo cerebral similar al de la meditación.

