En busca del respiro que no encuentra en la economía, el Gobierno decidió tomar la ofensiva política, después de varias semanas en las cuales los números de percepción de la gestión y de la intención de voto le devolvieron la imagen de un escenario complejo.

La recuperación de imagen de la ex presidenta Cristina Fernández se apalancó en la aparición de su libro autobiográfico, aunque ya venía mostrando que rompía su propio techo por los malos resultados económicos. Inflación en alza, pérdida del poder adquisitivo y dólar escabulléndose de las previsiones, completaron un combo que tiene otro costado dramático: el riesgo laboral, por despidos, suspensiones y empeoramiento de los condiciones de empleo. Cristina aún no anunció su candidatura, pero se espera que la presentación de su libro en la Feria, este jueves, sea un lanzamiento informal y el primer escalón rumbo al acto que se está preparando para el 20 de junio. Y allí se desempolvó la idea del acuerdo. El discurso del consenso no es nuevo para Cambiemos. El mismo día que asumió, ante la Asamblea Legislativa, el presidente Mauricio Macri convocó "a todos a aprender el arte del acuerdo". Tuvo algunos módicos resultados, como cuando celebró el pacto fiscal con los gobernadores, a quienes fue perdiendo este año, preocupados por salvar electoralmente cada uno de sus distritos.

Como informó la semana pasada BAE Negocios en una nota de Gabriela Vulcano, en la Casa Rosada le desaconsejaron al Presidente que visite las provincias que tienen elecciones en corto plazo, luego del resultado en Santa Fe, donde había ido pocos días antes. Nadie quiere arriesgar puntos.

La convocatoria al acuerdo tuvo como efecto la reducción de la cada vez menos ancha avenida del medio y confirmó lo que había adelantado Noelia Barral Grigera en su columna del martes en este diario: la sintonía que afinan Sergio Massa y el kirchnerismo. El viernes, el ex jefe de Gabinete Alberto Fernández, hoy otra vez armador de Cristina, elogió sin disimulo al tigrense, ex funcionario del Gabinete de Cristina y líder del Frente Renovador. Destacó las señales "alentadoras de Sergio" como el hecho de que pidiera que Cristina fuera incluida en el diálogo político". Tan burda fue la convocatoria del oficialismo, que hasta el gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey, desandó sus dichos elogiosos hacia el llamamiento de la Casa Rosada para pedir que se realizara "sin exclusiones".

El Gobierno corrige sobre la marcha. Tuvo gestos hacia Massa y sugirió que podría contactar a Cristina. Extiende los brazos hacia el peronismo mientras se resquebraja su propia coalición.

Cambiemos sigue encerrado en su dilema, sin resolver el sobresalto económico ni las urgencias políticas.