Empezó a imaginar el libro mientras daba charlas en colegios y les explicaba a los adolescentes por qué hay inflación en Argentina. "Ese fue el disparador; el texto en realidad habla de los problemas de nuestra economía", le cuenta Victoria Giarrizzo a BAE Negocios. Acaba de lanzar Atrápame si puedes. El secreto de la inflación en Argentina, un material de lectura ágil que combina experimentos, relatos y anécdotas con un análisis de las profundas causas de las constantes subas de precios en un país que en las últimas siete décadas tuvo más años de hiperinflación que de estabilidad.

El IPC de 2018 marcó 47,6%, el número más alto desde 1991, y trajo a la memoria los peores recuerdos de un mal que parece crónico en Argentina: entre 1975 y 1990 la inflación no bajó del 90%, es decir, hubo 16 años seguidos de híper. En diálogo con este diario, la economista y directora del CERX dice que todos los intentos por frenarla fracasaron porque partieron desde los síntomas: "Es cierto que la inflación es un problema monetario y fiscal pero lo importante es atacar las causas de esos desequilibrios macroeconómicos". Giarrizzo cuestiona el programa antiinflacionario del Gobierno, al que considera contradictorio e incompleto, y plantea la necesidad de apostar al desarrollo y a la cooperación.

—¿Por qué tomar la inflación como disparador?
—Porque creo que resume todos los problemas macro y micro de la economía: los productivos, las dificultades para exportar y generar dólares, la corrupción, la falta de cooperación. La explicación de la inflación en el libro abarca tanto lo que la produce como lo que la espiraliza. Son dos cosas distintas pero que se cruzan.

—¿Cómo?
—Desde 2001 hasta ahora, la causa de la inflación fue la devaluación. Argentina tiene buena parte de sus insumos dolarizados, el argentino ahorra en dólares Hay un montón de factores que hacen que, cuando sube el dólar, se traslade a precios. Otro factor es la emisión de dinero para financiar el déficit del Estado porque empieza a "sobrar plata" en la economía, aumenta la demanda y los empresarios, en lugar de invertir para producir más, eligen aumentar los precios, como parte de una puja distributiva para quedarse con una mayor porción de la torta. Pero también hay que analizar por qué tenemos esos problemas de fragilidad cambiaria, monetaria y fiscal. Ahí aparece otra cadena. Argentina no tiene capacidad para generar dólares genuinos por la exportación de bienes y servicios ni por inversión extranjeras productivas. Y también hay otros problemas micro en torno al gasto de Estado: la ausencia de un sector privado que genere empleo y alivie al sector público; un sistema de gasto político enquistado en el corazón estatal, la corrupción, las empresas que se benefician y viven del Estado. Son cuestiones que generan el déficit fiscal y la fragilidad cambiaria y monetaria.

—Algunos economistas ortodoxos la criticaron por lo que plantea en Atrápame
—Me trataron de burra, dijeron barbaridades. Pero la diferencia entre ellos y yo es que yo coincido con lo que dicen (que la inflación es siempre un problema monetario), pero me parece incompleto su planteo: los problemas monetario y fiscal son síntomas de otros problemas.

—En su libro, dice que una de las claves para romper la dinámica inflacionaria es el desarrollo productivo. En esa línea, ¿cómo ve el actual plan del Ejecutivo?
—El Gobierno dice que va a combatir la inflación ajustando el déficit y restringiendo la emisión. Pero hay una contradicción en esa política. Porque, al mismo tiempo, emiten unas letras que ahora dan 50% pero llegaron a dar más de 70% de interés. Son miles de millones de pesos que se inyectan para pagar intereses a los especuladores, que son los primeros que, cuando haya algún ruido en la economía, los van a pasar a dólares. En vez de decir: "Ya que vamos a emitir tanto, financiemos al sector productivo, desarrollemos infraestructura", que es una manera de bajar costos. Y todo esto genera una recesión terrible: eligieron la forma con mayor impacto para la economía real. Y así, ¿cómo van a generar los dólares que necesitamos para pagar la deuda y tener una moneda fuerte? ¿Cómo van a reducir los costos para ser una economía más competitiva si no hay financiamiento ni inversión? La visión del Gobierno es incompleta porque combate a la inflación desde los síntomas. Si seguimos así, vamos a continuar con la sábana corta. Es un Gobierno que mira la economía desde lo macro hacia lo micro y desde lo financiero hacia lo productivo, si es que llegan a lo productivo. No miran a la economía como un todo.

—La otra clave de su propuesta es la cooperación. ¿Qué implicaría?
—Todos tenemos que cooperar para cortar la espiralización inflacionaria. Pero hay que empezar por tres puntas. La primera es el Estado, que tiene que salir a dar el ejemplo bajando impuestos, ajustando el gasto político innecesario y regulando a los bancos y a los formadores de precios. La segunda son los grandes empresarios, muchos de los cuales se enriquecieron gracias al Estado: tienen que empezar a cooperar, por ejemplo, reduciendo sus márgenes de ganancia. Y la tercera es la educación en virtudes porque necesitamos automatizar una conciencia solidaria. En Argentina, la solidaridad es un valor totalmente desmerecido, no es una virtud de la que nos podamos jactar. Los problemas de la economía no los vamos a resolver los economistas solos.

2019, un año lleno de tensiones

Pese a la relativa calma financiera, el año electoral que se abre no da lugar a pronósticos optimistas. Menos que menos con el actual plan de estabilización implementado por el Ejecutivo tras el acuerdo con el FMI, que apunta a contener el dólar y la inflación mediante un apretón monetario con tasas elevadas pero asfixia a la economía real. Así se desprende de las palabras de Giarrizzo.

—¿Qué puede pasar este año?
—Yo lo veo horrible. Las pymes la están pasando muy mal, la gente no consigue empleo. La inflación va a seguir subiendo porque hay un traslado de las subas mayoristas aún pendiente que es muy importante y se va a terminar de dar a lo largo del año. Yo la veo por lo menos en 35% sin sacudón cambiario. Si hay algún movimiento brusco en el dólar, los precios van a subir todavía más. Y hay que ver qué pasa con el tipo de cambio a partir de la tensión política. Por otro lado, el Gobierno no tiene una política para salir de la recesión, cuando debería apostar todo al crecimiento. Especula con que las exportaciones y el sector energético ayuden. Creo que 2019 va a ser un año de muchas tensiones. Veo difícil que la sociedad aguante un año más de recesión, cierre de empresas, problemas de empleo, suba de la pobreza.