Como parte de un ciclo que incluirá la visita de distintas figuras del jazz norteamericano, concretamente de Nueva York, esta semana el club Bebop recibirá al baterista Clarence Penn, quien interactuará con músicos argentinos encabezados por el trompetista Mariano Loiácono.

Ya se ha transformado en una saludable tradición el cruce entre músicos locales con artistas internacionales que llegan para ofrecer shows o participar en festivales. Estos últimos eventos son prolíficos en estas interacciones. Pero también la confluencia tiene lugar en los clubes. George Garzone, Vincent Herring y Antonio Hart son sólo algunos de los que han pisado escenarios con bandas argentinas en los últimos meses.

El cronograma de Bebop arranca con Clarence Penn hoy y mañana, para continuar en septiembre con el pianista Cyrus Chestnut y en octubre con el baterista Carl Allen.

Penn ofreció ayer una clínica de batería y hoy tocará junto a Mariano Loiácono en trompeta, Sebastián Loiácono en saxo y Jerónimo Carmona en contrabajo. No es la primera visita de Penn a la Argentina: estuvo hace más de 15 años junto a Michael Brecker.

En esta oportunidad repasará seguramente temas de su último disco registrado hasta el momento, Monk, the lost files, dedicado obviamente a la música de uno de los padres fundadores del jazz moderno.

Dice sobre él la gran compositora y directora de big band Maria Schneider: "Clarence es un artista muy carismático, con una gran dinámica y que piensa en términos de compositor. Además de conducir una banda y marcar el tiempo, también sabe cuándo detenerse y cómo colorear". Su trayectoria incluye haber compartido cartel con músicos de primera línea como Wynton Marsalis, Dave Douglas, Betty Carter y Richard Galliano.

La siguiente estación tiene como invitado a Cyrus Chestnut, un pianista exquisito que formó parte de los llamados Young Lions a fines de los 80, entre ellos Terence Blanchard, Javon Jackson y Donald Harrison. No pocos de esa camada orbitaron en las cercanías del clan Marsalis.

Su último disco es un interesante trabajo en trío, acompañado por Eric Wheeler en bajo y Chris Beck en batería, en el que aborda desde obras de Satie, Debussy y Mozart hasta standards y temas de Deep Purple.

El álbum fue editado por el sello HighNote, que también publicó dos grabaciones previas, Natural Essence y There´s a sweet, sweet spirit.

Chesnut se presentará en septiembre, mientras que en octubre será el turno del baterista Carl Allen, un músico de extensa trayectoria, que tocó con Jackie McLean, George Coleman, Freddie Hubbard y especialmente con Christian McBride, con quien formó una sociedad rítmica que fue soporte de grandes solistas. Su último disco data de 2009, Work to do, junto al bajista Rodney Whitaker, para el que convocó a varios invitados, entre ellos Vincent Herring , Rodney Jones y Brandon Lee.

Tres intensas visitas en un año que fue prolífico en conciertos de músicos internacionales, especiales para esperar el Festival de Jazz de Buenos Aires y, naturalmente, la llegada del Pat Meheny Group en marzo próximo.

Más notas de

Eduardo De Simone

Vuelve a sonar el jazz en vivo en Europa

Vuelve a sonar el jazz en vivo en Europa

El disco de Monk que enfrentó la tensión racial

El disco de Monk que enfrentó la tensión racial

La suite de Brad Mehldau en cuarentena

La suite de Brad Mehldau en cuarentena

El pianista secreto que deslumbró a Jarrett

El pianista secreto que deslumbró a Jarrett

¿Cómo será el jazz después de la pandemia?

El BeBop Club, uno de los más reconocidos a nivel local

Un disco para ir más allá del mundo digital

Un disco para ir más allá del mundo digital

Editar nuevos discos, a pesar de todo

Editar nuevos discos, a pesar de todo

Gente con swing: cuando la música impulsa a leer

Gente con swing: cuando la música impulsa a leer

Cuatro fantásticos que vuelven a grabar

Cuatro fantásticos que vuelven a grabar

Un antídoto desde Italia para afrontar la pandemia

Un antídoto desde Italia para afrontar la pandemia