A lo largo de casi cuatro años, las diferentes brechas de género no hicieron más que agrandarse producto del ajuste y las devaluaciones que golpean por partida doble a quienes se encuentran en el extremo inferior de la desigualdad. La Ley de Presupuesto fue presentada una vez más en el Congreso y en una lectura rápida, podría decirse que el Gobierno de Mauricio Macri tomó nota de algunos de los reclamos que las mujeres señalan hace décadas. Pero resulta de ciencia ficción: las partidas destinadas a programas con esa perspectiva pierden con el arrastre de una crisis que persistirá durante el 2020 y no dará aire para resolver asimetrías.

En concreto, los planes destinados a achicar las diferencias entre hombres y mujeres están en su mayoría contemplados en el Plan Nacional de Igualdad de Oportunidades y Derechos. Según un análisis que los Observatorios Fiscal y de Género del Centro de Economía Política (CEPA) adelantaron a BAE Negocios, sus cuatro programas principales referidos al empleo, a la salud sexual y reproductiva, a la maternidad y a la violencia de género carecen de financiación suficiente e implementación específica, por lo que no habrá un impacto directo en la reducción de desigualdades.

En un país donde el índice de desocupación alcanza el 10,6% en el segundo semestre del año y se eleva a 23,4% en mujeres jóvenes, el plan de Apoyo al Empleo cae en el Presupuesto 2020 un 17% en términos reales. Alejandra Fernández Scarano, economista especialista en el tema y parte del equipo del CEPA, resaltó que “las políticas de ajuste afectan de manera distinta a varones y mujeres, principalmente por las desigualdades de género existentes que condicionan su inserción en el mercado laboral”.

El tiempo que le dedican las mujeres a las actividades del hogar (domésticas y de cuidado) sigue siendo un factor no atendido por el Estado y las consecuencias son directas: “Las mujeres participan menos y en peores condiciones, ya que se insertan de forma mayoritaria en el trabajo informal y, si logran insertarse en el trabajo registrado, lo hacen fundamentalmente en profesiones con carga de cuidado que, por estar asociadas a las tareas reproductivas no remuneradas en el hogar, tienen una penalidad en su reconocimiento económico”, evaluó.

La iniciativa de Desarrollo de la Salud Sexual y Procreación Responsable promete la entrega de 20.507.070 preservativos, aumentar capacitaciones y tratamientos de reproducción asistida. Pero, siempre en términos reales, se hunde un 14% mientras que, or su parte, las políticas destinadas a la Atención de la Madre y del Niño pierden por un 4%. 

El único presupuesto que empata es el del Instituto Nacional de Mujeres (INAM), que tiene a su cargo la tarea de implementar proyectos en función de erradicar la violencia de género. Con un aumento del 74% en términos nominales, gana por 10% a la inflación estimada del 34% para el año que viene y el 53% con el que se prevé, terminará el 2019. De todos modos, con un total de alrededor de $402 millones, aún alarma la suma destinada por mujer: menos de $20, cuando de acuerdo a datos del Observatorio Ahora Que Sí Nos Ven, en Argentina ocurre un femicidio cada 26 horas.

La directora de Economía Femini(s)ta, Mercedes D’Alessandro, advirtió que la partida del INAM es un “gesto político sin dudas” y analizó que “atiende a un reclamo amplio, transversal y urgente de la sociedad. No alcanza, es cierto. Aún si este presupuesto tuviera alguna expectativa de supervivencia, es insuficiente”.

Además, el Gobierno volvió a incluir la Igualdad de Género como un Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU. Para D’Alessandro, “en los presupuestos anteriores apenas aparecían las mujeres y los temas de género y es una victoria política esa inclusión”, sin embargo, alertó: “Estamos en el marco de un gobierno que destrozó la economía, no veo un análisis posible de esto en la realidad. Es como el FMI que incluye capítulo de género en el acuerdo con Argentina en un contexto de ajuste. Son ideas contradictorias”.

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Es probable que, si se repite el escenario de las PASO, el armado presupuestario para 2020 sea responsabilidad del Gobierno de Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner y en ese marco, la expectativa de la economista en cuestiones de género es que si bien el candidato habla de introducir una perspectiva “la economía estará muy condicionada y todavía el discurso predominante tiende a pensar la agenda de género como algo accesorio”.

“Me pregunto si se animará a trabajar con gabinetes paritarios. Hoy a nivel nacional y provincial sólo hay un 20% promedio de mujeres. También sabemos que no alcanza con mujeres en el poder, que es necesario entender que la desigualdad tiene un componente adicional producto de las relaciones asimétricas entre varones y mujeres”, analizó.

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