Golpe al gas iraní dispara el crudo y activa alerta en todo el Golfo
El ataque a South Pars, principal yacimiento de Irán, elevó el Brent por encima de USD 108 y llevó a Teherán a amenazar con represalias sobre instalaciones en la región.
El ataque al yacimiento de gas South Pars introdujo un cambio de escala en la guerra en Medio Oriente. Por primera vez desde el inicio del conflicto, la ofensiva alcanzó infraestructura energética iraní en el Golfo, el núcleo del sistema gasífero del país.
Irán confirmó que instalaciones del campo, ubicado en la provincia de Bushehr y compartido con Qatar, fueron impactadas por proyectiles. La agencia Fars reportó daños en tanques de gas y sectores de una refinería, mientras brigadas de emergencia trabajaban para contener incendios tras la evacuación del personal.
South Pars concentra cerca del 70% del gas que consume Irán. En 2024, el país produjo 276.000 millones de metros cúbicos, con un 94% destinado al mercado interno, según el Foro de Países Exportadores de Gas.
El foco cambia de los vecinos al corazón iraní
Durante las primeras semanas de guerra, los ataques sobre energía habían tenido otro signo: Irán golpeó instalaciones en Qatar, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, lo que forzó interrupciones en la producción regional.
El bombardeo sobre South Pars altera ese esquema por primera vez. El conflicto deja de impactar solo en la periferia energética del Golfo y alcanza la principal fuente de suministro de Irán.
Tras el ataque, el mando operativo Khatam Al Anbiya advirtió que "golpeará seriamente la fuente de la agresión" y que evaluará atacar infraestructura de "combustible, energía y gas" en la región.
La amenaza incluyó una orden de evacuación para instalaciones en Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Qatar. Entre los objetivos mencionados figuran la refinería Samref y el complejo Jubail en territorio saudí, el yacimiento Al Hosn en Emiratos y los complejos de Mesaieed y Ras Laffan en Qatar.
"Estos centros se han convertido en objetivos directos y legítimos", señalaron las autoridades iraníes, que pidieron abandonar las zonas "sin demora".
El mercado reacciona a un riesgo sistémico
El impacto fue inmediato en los precios. El crudo Brent superó los USD 108 por barril, con subas de entre 4% y 5% en la jornada.
Desde el inicio de la guerra, el petróleo acumula un alza cercana al 50%, impulsada por la interrupción del tránsito en el estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% del petróleo y gas natural licuado del mundo.
La suspensión de producción de gas natural licuado en Qatar ya había reducido el suministro global en torno al 20%, de acuerdo con estimaciones del sector. Analistas advirtieron que un daño sostenido en South Pars podría profundizar esa disrupción.
Escalada en múltiples frentes
En paralelo al ataque sobre infraestructura energética, Israel confirmó la muerte del ministro de Inteligencia iraní, Esmaeil Khatib, en una operación dirigida contra la cúpula del régimen. Según el ejército israelí, el funcionario supervisaba operaciones de espionaje y acciones encubiertas contra objetivos iraníes, israelíes y estadounidenses.
El ataque marca la ruptura de un límite que, hasta ahora, EEUU e Israel habían evitado cruzar: el de impactar directamente en la producción energética iraní en el Golfo.
Qatar calificó la ofensiva como "un paso peligroso e irresponsable" que pone en riesgo la seguridad energética global. Emiratos Árabes Unidos también expresó su rechazo.

