Estreno en HBO Max

Larry y la búsqueda de la infelicidad: brillante mezcla de Historia y humor absurdo

El genial Larry David se luce en una serie que repasa acontecimientos de Estados Unidos, en coincidencia con la celebración de los 250 años de la Independencia de ese país. Obama, uno de los productores.

"¡Traé tu propio paraguas!", grita Larry David encarnando a Robert Livingston, uno de los padres fundadores que participa del debate sobre el borrador que sienta los primeros pasos de la declaración de independencia de Estados Unidos. Quiere incorporar en el texto reglas como prohibido compartir paraguas o contar los sueños, no importa que tan fascinantes le parezcan a la persona que los soñó. Algo así sería la utopía de un país ideal para el genial comediante, uno de los creadores de Seinfeld, quejoso empedernido e hilarante.

De escenas como esa está hecha la serie Larry y la búsqueda de la infelicidad, estreno reciente de la pantalla de HBO Max. La propuesta cuenta con Barack y Michelle Obama como productores. "El presidente y la señora Obama querían rendir homenaje al 250.º aniversario de Estados Unidos y celebrar la historia única de la nación en esta ocasión especial...Pero entonces llamó Larry David", bromea la descripción del programa en la plataforma. Con esa fecha en el horizonte como excusa, se mira al pasado, a las ideas, eventos y personas que dieron forma al "experimento del autogobierno", según explica a cámara el propio ex presidente de ese país.

David, quien además de dirigir y escribir junto a Jeff Schaffer los capítulos también actúa en diferentes roles, toma como materia prima para esta nueva dosis de comedia absurda a los acontecimientos de la Historia. De hecho, hay una breve introducción pedagógica que describe los hechos y sus fechas, antes de cada escena. La propuesta recuerda por momentos a ciertas producciones de Monty Python.

El invento del teléfono, la mencionada Declaración de Independencia de EEUU y las batallas de la primera guerra mundial son algunos de los pasajes que se repasan en los episodios siempre con una óptica que encuentra humor ridículo de manera magistral.

Este estreno marca un regreso de David y, de alguna manera, también una continuidad con lo que hacía en Curb Your Enthusiasm, aunque con otro material de base, los acontecimientos. Sin embargo, al igual que en el anterior programa, es un humor que trabaja sobre la identificación y se apoya mucho en la personalidad de David, capaz de hacer un mundo con un detalle a partir de los diálogos.

"Lo que hace a Estados Unidos único es que siempre somos un work in progress. No somos perfectos. Podemos ser irascibles, viles, egoístas, tacaños. Y, tenemos que admitir que algunos siempre encontrarán algo de qué quejarse. Pero siempre hemos encontrado una forma de superar a estos detractores, esta gente profundamente antipática que interfirió con el progreso", ironiza Obama en otro pasaje y es como si describiera a David, un comediante tan cascarrabias como brillante. Un celebrado regreso. 

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