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El juego del calamar: final de partida para una de las series más exitosas

Con nuevos juegos, dilemas imposibles y escenas de crueldad extrema, la popular tira coreana se despide

"Las personas malas, hacen cosas malas, culpan a los otros y viven como si nada. Mientras que las personas buenas se culpan por cada cosa que sale mal, destrozando sus propios corazones", le dice el personaje de Jang Geum-ja, la anciana jugadora 149, al protagonista, el número 456, en uno de los episodios del tramo final de la temporada que da cierre a El juego del calamar. La serie coreana que batió récord de audiencia se despide con su indagación de la condición humana en las injustas sociedades actuales y mantiene expectante a la audiencia hasta el último capítulo de su impactante propuesta. Final, al menos por ahora, ya que empezaron las voces que especulan acerca de una continuación, aunque no hay nada oficial al respecto. 

La culpa, la venganza, la ira, la maldad en grado puro, la avaricia y la estupidez envician el aire de las salas de estos juegos que no son para niños. En los nuevos seis episodios de esta tercera entrega, que subieron este viernes 27 a la pantalla de Netflix, se suma una variable que promete elevar la tensión y la crueldad a niveles extremos.

Aunque su propuesta tan radical corría riesgo de agotarse tras la primera temporada, la serie encontró formas de renovarse y avivar el interés hasta el final, permaneciendo fiel a su lógica y su espíritu.

Dirigida por Hwang Dong-hyuk, quien hizo historia en la 74.ª edición de los Emmy como el primer asiático en ganar el premio a Dirección en una Serie Dramática, la propuesta marcó hitos como el de haber sido, en su estreno, la serie de habla no inglesa más vista en Netflix.

"Estoy emocionado de compartir con ustedes la última temporada de El juego del calamar. He pasado los últimos seis años pensando en esta serie y he puesto mucho cuidado en cerrar esta historia. Espero que la disfruten", dice el mensaje enviado por Hwang Dong-hyuk en vísperas del estreno.

Tal vez no sea exactamente disfrutar la sensación, en medio de tanto suspenso, dilemas imposibles, encrucijadas, injusticias y crueldad salvaje. Aunque, a pesar de que algunas líneas narrativas son más débiles que otras, el relato logra tensar las cuerdas para retener al público y ganar los aplausos.

 

 

 

En modo lúdico, el programa esboza una alegoría extrema del sistema social y económico actual, con personas hiperendeudadas y dispuestas a todo con tal de salir de la asfixia financiera. También hay entre los jugadores verdaderos "adictos al dinero", como los llama 456, el protagonista, quien volvió al juego para salvar a los participantes y aniquilar esta forma de entretenimiento para ricos. Para redimirse también, reparar sus errores pasados. Por otro lado, están los clientes, los magnates bobos (y un poco estereotipados, aunque la realidad da unos cuantos modelos similares) que pagan esta forma malvada de entretenimiento.

La historia bucea en los pozos más profundos del alma humana, ahí donde cuesta que llegue la luz de esperanza. Pero cuando menos se lo espera, cuando el puñal va a destrozar una vez más el corazón, a veces gana la vida.

 

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