Cuando Mauricio Macri ganó las elecciones en el 2015, organismos internacionales y mercados financieros consideraron que era el indicado para meter al país en el camino de la disciplina fiscal, sin inflación y creciendo.

Nada más alejado de la realidad. Digámoslo con todas las letras. Macri deja un país devastado

Endeudado hasta decir basta, reperfilado y al borde de una hiperinflación. Además -y lo que es más preocupante- social y moralmente asolado tras 4 años de ficción proselitista basada en el marketing en lugar de hechos. 

Basta con leer el informe (privado) de 60 páginas que Federico Sturzenegger escribiera hace semanas, del que tomó dos frases: “la culpa de la crisis no fue por la herencia sino por las políticas aplicadas” y “El déficit de cuenta corriente no era tan grande y recibimos un bajo nivel de endeudamiento de 40% del PBI

El resultado electoral final muestra que la realidad mata cualquier relato, aun cuando fuera subsidiado en buena parte con la plata del FMI.

Ahora bien, con los resultados a la vista, el primer gran desafío del Presidente Electo es unir a los argentinos, dividido como posiblemente nunca antes. No soy analista político pero estimo que del 40% de los argentinos votaron por una continuidad, muy pocos votaron convencidos. Argentina tiene una base histórica del 30% antiperonista que hoy es antikirchnerista, rasgando el talibanismo.

Celebro muchos de los nombres que se van conociendo de sus futuros equipos. La reconstrucción tiene que ir más allá de la economía.

Ahora bien, volviendo al ámbito económico que es donde puedo aportar mi granito de arena, quiero solamente evidenciar tres variables; Dólar, Deuda, Fuga y explicar porqué la necesidad moral de un default.

Dólar

La Gestión Macri deja tres tipos de dólares-peso lo que produce al empresario Pyme no solo un ejercicio para entenderlo sino que las cosas serán cada día más graves y asfixiantes.

*  El oficial del gobierno es utilizado ni más ni menos para confiscar lo generado por exportadores de bienes y servicios pagándoles un 20% menos que el precio del mercado.

* Dólar ilegal que se le puso Blue  por no llamar las cosas por su nombre y es hoy el dólar de fijado por la oferta y demanda del público en general.

* Contado con liquidación, que es el que resulta de comprar un activo financiero en pesos en Argentina y de venderlo contra dólares en el exterior, elegido por las empresas a la hora de atesorar o girar dividendos al exterior. 

Esto deberá “desactivarse” porque quien llegará a este nuevo país a invertir y crear empleo necesita reglas claras.

Deuda: qué es la llamada fuga

Macri llevó en endeudamiento del 40% sobre PBI como reconoce el mismo Stuzzenergger en su informe al 127% sobre PBI como indica un reporte del IIF de Julio 2019. Las estimaciones porcentuales varían, pero sin duda el crecimiento fue exorbitante. Muchas voces defienden niveles de endeudamiento del 100% sobre PBI como “normales” para el mundo desarrollado. Entre ellos España, con el 97%. La gran diferencia es que el pago anual de intereses para el 2018 será apenas del 2% del PBI, y por la nueva deuda le pagan. Si, hay tanta liquidez en este mundo que quien compra deuda española recibirá menos Euros de los que colocó. Suena loco, no? Hoy el nivel de deuda emitida por gobiernos soberanos con tasa negativa asciende al equivalente de 17 Trillones de dólares. Lo triste que aun en este contexto, Argentina no tuvo acceso al mercado de deuda teniendo que recurrir al Fondo Monetario.

El “mercado” sabe de la incapacidad de pago de Argentina para pagar su deuda. Con más de 20% del presupuesto volcado a pagar los intereses de la deuda y un aumento del 195% si se compara el primer cuatrimestre de 2015 y el de 2019 no hace falta tener un erudito...

Llevados a términos duros, el incremento de la deuda argentina fue de 125.000 millones de dólares. En solo 4 años….

Para que se “usaron” más allá de financiar el turismo en el exterior y permitir comprar a través de Amazon? Es triste decirlo, pero se fugaron

La fuga de capitales siempre es un rasgo estructural del comportamiento macroeconómico argentino y la culpa se le tiende a dar al carácter volátil de la economía argentina.

Pero esta fuga fue distinta y me atrevo a decir que fuimos testigos pasivos de uno de los mayores actos de corrupción de la historia argentina que tuvo dos características bien marcadas

  1. 2016-2017: Fondos públicos subsidiar la salida de capitales golondrina que entraron a especular colocándose en pesos a tasas de interés inmorales en dólares que pagaba el Banco Central quien “garantiza” que el dólar no subiría pues vendería lo que fuese necesario para que los especuladores se quedaran tranquilos y con el negocio asegurado. Una versión moderna de lo que fuera la conocida Tablita de Martínez de Hoz.
  2. 2018-2019: Regalar, si, regalar irresponsablemente dólares baratos a los amigos del poder para que pudiesen pasar de pesos a dólares desde la debacle que comenzará en mayo del 2018 a precio subsidiado por el Estado y con la carga soportada por parte del pueblo argentino. Y lo peor, con la irresponsabilidad de nombrar en puestos claves como economía o el mismo BCRA a un periodista o un teórico universitario quienes me animo a decir en su vida operaron un mercado y tristemente “hicieron agua” por los 4 costados.

El costo queda a la vista. Y lo pagan millones de argentinos. Nunca existió mayor legitimidad moral para un default. 

Es necesario que Alberto Fernández lo explique desde el primer día de su gobierno, para Argentina y para el mundo, y que tal decisión gane la batalla moral y económica en juego.

Cuanto más claro sea el mensaje, mejor lo entenderá el llamado “mercado” quien ya asume por las paridades a las que cotizan los mismos quitas del 50% o más.

El mismo Fondo Monetario Internacional en este nuevo carácter “social” deberá entender que no puede ser el pueblo, hoy tristemente sumido en la pobreza, quien tenga que quedar pagando lo que le endosaron por malas políticas económicas y peores cálculos del mismo FMI. Y eso, sí bien explicado al Organismo entiendo debería ser así.

Alberto Fernández iniciará un gobierno popular donde posiblemente esté obligado a tomar algunas medidas impopulares en el corto plazo, pero muy benignas en el mediano y  superadoras en el largo. Medidas que el gobierno saliente no pudo, no quiso o no supo tomar.

No quiero asustar con lo que pienso deberían ser las formas y métodos. Tampoco quiero interferir sobre lo que los equipos del futuro gobierno ya están trabajando, solo aportar y por eso mi exposición queda acá.

Un default es un acto moral y tiene que ser explicado como tal. La oportunidad única que tiene Alberto Fernández es que existe amplio consenso de que debe ser reestructurada. A partir de ese punto de acuerdo aparece la disidencia acerca de cómo hacer esa renegociación, con quita o sin quita de capital, suspensión de pagos de intereses o extensión del plazo de pago. Formará parte de la negociación. Pero una cosa está clara. La reestructuración ha que ser pensada en función a cuántos recursos libera para impulsar un consistente virtuoso ciclo de crecimiento y no en función de intereses del llamado “mercado”.

*es ingeniero con un postgrado en la Universidad de Harvard y asesora económica y financieramente de empresas e individuos locales y del exterior

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Fernando Pertini

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