ENFOQUE

El acuerdo con el FMI debe reformularse

Oportunamente, en “Demasiado tarde para lágrimas” (BAE Negocios, 19/06/18), señalábamos que la anterior administración (Alianza “Cambiemos”) comenzaba a orientar, bajo la tutela del Fondo Monetario Internacional (FMI), una política económica “neoliberal” (1).

Sin embargo, destacábamos que la factibilidad de aquel intento quedaría severamente amenazada por:

  • sus implicancias en términos de viabilidad económica y social,

y

  • la distancia existente entre los desequilibrios macroeconómicos (fiscal y externo) que constituían el punto de partida y la convergencia esperada.

Posteriormente, tras la dilapidación de los primeros fondos desembolsados, y una vez firmada la adenda al Contrato de Mutuo, en “El domo del FMI” (BAE Negocios, 08/10/2018), definimos que lo que verdaderamente se perseguía, dado el insostenible diseño económico en curso, era que la irremediable “explosión final” se transformara, para prevenir los posibles contagios a la región y al mundo, en “implosión”.

En ese contexto, se procuró enfatizar que “el mejor equipo en los últimos cincuenta años” (2) nos había conducido al borde del precipicio.

 

 

Frente a la evidencia del colapso del acuerdo de marras y la debacle electoral (en las elecciones primarias del 2019) de la alianza gobernante, el mercado y los actores político-económicos relevantes (bajo el sano criterio de que “un mal arreglo es mejor que un buen juicio”) descontaban que, la nueva administración, iniciaría una rápida negociación, que al explicitar el origen de los fondos a ser aplicados en la cancelación de la deuda, permitiría un súbito tránsito hacia la única opción: reconvertir el “viejo” Stand-By en un “nuevo” Programa de Facilidades Extendidas.

En este convencimiento, en “Muerto el acuerdo con el FMI, viva el acuerdo con el FMI” (BAE Negocios, 29/09/19), se afirmó: “el convenio siguiente definirá el futuro: mayor oprobio u horas de buenaventura”.

Y así fue…

Se optó por nuevas afrentas a la comunidad

Si bien la nueva Gestión irrumpió con un marco “pandémico” por el Covid-19, los errores cometidos, sobre todo en el plano económico, fueron de tal magnitud que agravaron la coyuntura heredada.

Como corolario de lo ut supra señalado, se abordaron dilatadas e incorrectas negociaciones con el FMI, que culminaron con la firma de un “impracticable” Acuerdo de Facilidades Extendidas, que presentaba un esquema macroeconómico subyacente, conducente a:

  • una Hiperinflación (si no se cumplía con el Acuerdo de Mutuo), vía expansión de la Base Monetaria, necesaria para financiar el Déficit Fiscal Total (3), acompañada por una caída de la Demanda de Dinero -a partir de un incremento en su velocidad de circulacióniv-, que devendría en la nula transacción de bienes y de servicios (desabastecimiento agravado) debido a la imposibilidad de realizar el cálculo de costos y la futura determinación de los precios de venta,

o

En ese diseño, “el ajuste” lo hace el Sector Privado (que debe financiar al S. Público y garantizar la acumulación de Reservas en el Banco Central de la República Argentina -BCRA-) con una caída en su actividad, en sus inversiones y en la generación de empleo, lo que hace al esquema no sólo fuertemente recesivo sino, también, notoriamente perjudicial para el futuro del país.

En este marco, y dados los incumplimientos producidos, es que comenzó a gestarse una tercera renegociación con el Organismo Multilateral, culminando en un “entendimiento técnico” que determinó...

La colisión contra el iceberg

Esto es así ya que se establecieron cláusulas y metas de cumplimiento impracticable.

En primer lugar, mantiene la finalidad del Déficit Fiscal Primario (5) de 1,9% del Producto Bruto Interno (PBI) para todo el año 2023. De esta forma, considerando los resultados hasta aquí conocidos, incongruentes con este objetivo, se requeriría de un ajuste del gasto de proporciones mayúsculas.

En la misma sintonía, la acumulación de Reservas en el BCRA debería lograr (considerando la negatividad que hoy presentan y la positividad que se reclama) un robustecimiento sustancial, que a todas luces resulta inalcanzable.

A su vez establece que, para lograr los desembolsos pendientes, se debe:

  • fijar un nivel “adecuado” del tipo de cambio, sin nuevas restricciones;
  • permitir solamente las inversiones públicas “prioritarias”;
  • mantener las ayudas sociales “indispensables”;
  • continuar con la baja de los subsidios energéticos;

y

  • “corregir” la tasa de interés real de referencia de la Política Monetaria (6).

Las dificultades fácticas son evidentes. Una devaluación sin compensaciones, como la realizada, sumada a la fuerte suba de la tasa de interés (que escala a 118% nominal, o 209,5% efectiva, anual) en conjunción con las otras medidas señaladas, implican un brutal castigo a los Ingresos Populares y al normal desempeño de la Economía Real.

Muestra de esto, resultan los fuertes y constantes aumentos de los precios, y en algunos casos, la paralización de la actividad comercial (especialmente en la semana próxima pasada) debido a la incertidumbre generada en torno a la reposición de la mercadería vendida.

Va de suyo, que ante este panorama, las posibilidades de un resultado electoral favorable al gobierno (sumando adhesiones hasta hoy no expresadas), en las elecciones generales, disminuyen ostensiblemente.

Bajo estas circunstancias, y ante un final que, en los resultados comiciales, parecería inevitable, solo la reorganización de la “causa nacional”, que convoque a la dirigencia sindical, empresarial, política, social y religiosa detrás de medidas económicas con solvencia técnica, que brinden consistencia sistémica, podría evitar el indeseable desenlace que se avizora.

Es hora del justo discernimiento (7)

 

Lic. Guillermo Moreno

Lic. Pablo Challú

Lic. Walter Romero

Agradecemos la colaboración de Marcos von Ifflinger

 

1- Los dos primeros años de la gestión “Cambiemos”, se caracterizaron por las medidas económicas tomadas en los quince días iniciales del gobierno: devaluar un 60% la moneda local y quitar o bajar Derechos de Exportación.

La duplicación del costo de los insumos alimenticios, y el sustancial incremento de la renta percibida por los Terratenientes, llevo a que a este ciclo se lo denominara: Oligárquico.

 

2- Expresión que se utilizó, por parte del Poder Ejecutivo, en la anterior administración, para el gabinete seleccionado.

 

3-   El Déficit Fiscal Total es la sumatoria de los Déficits: Financiero de la Tesorería Nacional, el de las Jurisdicciones Sub Nacionales y el “Cuasifiscal” del BCRA.

 

4- La Velocidad de Circulación del Dinero es la frecuencia con la que la “moneda” circulante en una economía se gasta en bienes y servicios, durante un determinado período de tiempo.

 

5- Es el resultado con signo negativo entre los ingresos y los gastos corrientes del Tesoro Nacional.

 

6-  Ello implica que la tasa de interés nominal sea sensiblemente superior a la tasa de inflación esperada.

 

7- Según San Ignacio, se interpreta el “discernimiento” como aquella tarea que: facilita el “buscar y encontrar la Voz del Espíritu, que nos habla en los detalles corrientes y prácticos de nuestras vidas”.

 

 

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