La emergencia sanitaria, con el consabido impacto en la economía y el trabajo, deja entre bambalinas rispideces varias, malestares acumulados y otras cuitas del movimiento obrero con el Gobierno. La traza tiene varios capítulos, con subdivisiones entre los diferentes sectores sindicales, la CGT incluida, y toma impulso a la aplicación del “peronómetro” para para el Ejecutivo Nacional.

Todos ausumen que el titular de la cartera laboral, Claudio Moroni, es uno de los referentes en la estrategia de Alberto Fernández pre y post pandemia, incluso con ponderación más allá de ese ministerio.

No obstante a la considerable agenda de temas que tienen las organizaciones gremiales, sobrevuelan dos ejes fuertes. La dósis de peronismo de Trabajo y la guerra fría de Azopardo con el moyanismo, sin pausas bajo Covid-19. De hecho y a la luz pública queda claro que la Casa Rosada busca mantener equilibrio entre ambos sectores, prueba de ello es que jornadas atrás Wado de Pedro recibió a Pablo Moyano y dialogó con la CGT en 48 horas. La poda salarial o garantía del 75% para los trabajadores suspendidos que firmó Azopardo con la UIA como “acuerdo marco” para otros rubros de actividad es un capítulo que Camioneros rechazó por escrito y en misiva a la cartera laboral.

Aún en la diáspora fuentes sindicales le remarcaron a BAE Negocios que la “continuidad” de funcionarios que se desempeñaron en el gobierno anterior, “es más que un detalle y una circunstancia evitable” que no admite como excusa el Covid-19.

Algunos, con discresión, adhirieron a lo que el titular de La Fraternidad, Omar Maturano, semblanteó a la hora de defender paritarias en crisis o asilamiento social obligatorio, “porque hacen a la tradición de cualquier gobierno peronista más allá de que este sea un gobierno de coalición” y acotó “hay peronistas, sí, pero es un gobierno de coalición”.

En concreto los ceños fruncidos abarcan sectores de Trabajo como la Dirección Nacional de Relaciones del Trabajo, área cuestionada incluso por dirigentes cegetistas de fluido diálogo con la Casa Rosada. Otras fuentes le señalaron a este diario que dentro de uno de los clásicos de 2003 a la fecha, léase “peronistas versus kirchneristas” las gestiones gremiales ante la Dirección de Asociaciones Sindicales tendrían demora si se trata de sindicatos con algún vínculo a La Cámpora.

Quienes sostienen esa hipótesis recordaron un conflicto reciente por las suspensiones en la empresa Mondelez (ex Stani). El diputado Máximo Kirchner apuntó al acuerdo sindical/patronal que a criterio del hijo de la vicepresidenta permitió que la firma “stockeara un mes y luego suspenda”. Kirchner no dudó en considerar que “equivocadamente el Gobierno homologó ese acuerdo...” Todo indica que el caso dejó algunas huellas, más allá de que Máximo Kirchner participó de la reunión que la CGT tuvo con el ministro De Pedro.