Hay un realidad que recorre todos los encuentros virtuales entre empresarios y funcionarios por estas horas: habrá, sin duda una nueva extensión de la cuarentena preventiva y obligatoria, también algunas nuevos sectores exceptuados (muy pocos, muy lejos de Capital). Seguramente CABA y el Gran Buenos Aires serán los últimos en la lista. A este horizonte local se le sumó la preocupación por el derrumbe internacional del precio del crudo. Si la Argentina cuenta con al menos dos turbinas como el campo y el petróleo para generar dólares genuinos (que serán extremadamente necesarios cuando concluya la pandemia), parece que una de ellas acaba de apagarse.

La posibilidad de atraer inversiones en un escenario mundial que estará muy complicado por las consecuencias económicas de la pandemia para la Argentina lo será un poquito más por el capítulo de la deuda y porque una de sus brillantes preciosos: Vaca Muerta, quedó en una instancia en la que requiere de desembolsos abultadísimos. La local, YPF no podrá hacerlo todo ni sola y, el tablero internacional no parece predecir mejoras en los portfolios de los grandes jugadores internacionales al menos por unos 3 o 4 años si la situación internacional del crudo no se revierte drásticamente. Es tan ingrato; fuentes consultadas en Texas señalaron hace sólo una semana atrás que en seminario virtual sobre expectativas energéticas en América Latina Vaca Muerta se había llevado todas las miradas.

La otra turbina es, sin duda, el campo. Un sector que por el complejo de cereales y oleaginosas (antes de la pandemia) podría generar unos 13.200 millones de dólares de recaudación según las estimaciones del instituto económico de la Sociedad Rural. El rol que podría tener el campo cuando el virus haya caducado debería sortear pujas de todo tipo, ideológicas fundamentalmente, tanto por el lado de algunos productores como del Gobierno. De hecho, el último conflicto fuerte que enfrentó el Gobierno de Alberto Fernández antes de la pandemia y antes de que terminara "la luna de miel" que siempre el sector privado otorga a los nuevos Gobiernos de cualquier orientación partidaria fue con el sector agropecuario por las retenciones.

Hubo un paro de comercialización de una semana que ya pocos recuerdan y una acción y gestión muy encendida por parte de los dirigentes de la Mesa de Enlace para evitar cortes de ruta que muchos productores (varios de ellos acusados de ser seguidores de Cambiemos) hubieran preferido realizar. Esa bronca quedó latente. Sólo está guardada dentro de la tranquera hasta que pase el coronavirus. Dentro del Gobierno hay divisiones en torno al campo. Hay quienes siguen creyendo que "al campo, ni Justicia".

Son los menos, no ocupan hoy cargos cruciales en el Gobierno Nacional pero con ellos también tiene que lidiar el ministro de Agricultura, Luis Basterra. También es cierto que dentro del sector privado, el campo también divide aguas. 

Las históricas tensiones campo / industria recrudecieron porque se juega el partido clave de qué sector tendrá el "día después" mejores apoyos estatales para reactivarse y generar empleo. Hay otros aspectos en los que el campo va ganando seguidores dentro de las compañías más fuertes: el reclamo que crece a diario por parte de las empresas de todos los tamaños y sectores de que haya una quita impositiva y un prorrateo del pago de IVA e Ingresos Brutos.

Lo pide la Unión Industrial pero también la Cámara de Comercio, por ejemplo, dos entidades empresarias que tradicionalmente estuvieron en veredas opuestas desde la concepción económica. Sin embargo, el pedido de bajar la presión tributaria a nivel general es un reclamo que el campo sostiene pero que también es una constante de todo el abanico empresarial. Un documento del Foro de Convergencia Empresarial señaló, por ejemplo, que hasta el año pasado debido a la presión impositiva la contribución del sector privado global aportó a las arcas fiscales nacionales, provinciales y municipales un equivalente al acuerdo stand by que ex presidente Mauricio Macri firmó con el FMI por 54.000 millones de dólares.

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Alejandra Gallo

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