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La economía se recupera, el empleo no

Mientras sectores como energía y agro impulsan el crecimiento, el empleo no reacciona y los ingresos siguen perdiendo poder adquisitivo. La recuperación no llega al bolsillo.

La Argentina de 2026, al menos hasta los comienzos de abril, muestra dos direcciones opuestas: un crecimiento económico marcado y un mundo laboral que todavía no arranca. Las contradicciones se ven entre el salario real y el pretendido por los argentinos; y hasta en una reforma laboral que la Justicia frenó.

En la última semana, dos informes sobre salario reflejan la realidad dual que impera en el país. 

Por un lado, Bumeran mostró que en febrero la remuneración pretendida promedio alcanzó los 1.755.866 pesos por mes, con un aumento de 3,33% respecto a enero.

La otra cara la mostró el Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA. Entre noviembre de 2023 y febrero de 2026, el poder adquisitivo del salario mínimo real cayó casi 38%. 

Mientras en las empresas las aspiraciones crecen, quienes deben sustentarse con lo mínimo luchan cada vez más contra un sueldo que alcanza para cada vez menos.

Poder adquisitivo negativo en la era Milei 

De acuerdo con el IIEP, el salario real empezó a caer apenas asumió Javier Milei, en los recordados diciembre de 2023 y enero de 2024, cuando la inflación fue de 25,5% y 20,6%, respectivamente. En esos meses, el salario se contrajo 15% en diciembre y 17% en enero.

En el informe también se destaca que, en los siete meses previos a febrero de 2026, el poder adquisitivo del salario mínimo, vital y móvil fue todo caída. Febrero siguió esa tendencia. Aunque hubo meses en que el aumento nominal lo igualó a la inflación, no alcanzó para revertirla.

Hoy en día, el salario está en un nivel más bajo que el alcanzado antes del colapso de la convertibilidad, hace 25 años.  

A esto se suma el fenómeno de las expectativas salariales que mide Bumeran en su Index del Mercado Laboral: el salario pretendido promedio subió 3,33% en febrero, levemente por encima de la inflación. 

Sin embargo, en términos interanuales el crecimiento fue de 22,99%, por debajo del 33,1% de inflación. Incluso lo que los trabajadores esperan ganar pierde contra los precios.

El problema estructural del empleo

El estudio realizado por la UBA, basado en datos desestacionalizados del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), contó en diciembre de 2025 casi la misma cantidad de trabajadores formales que había en junio de 2022: 10.016.000.

En un período en el que se esperaba recuperación económica, los números no acompañan a las políticas del Gobierno. De hecho, entre noviembre de 2024 y diciembre de 2025 el empleo asalariado formal total cayó 1,1%. Hubo una merma de 109.000 puestos de trabajo. Si vamos hasta noviembre de 2023, la pérdida total es de 289.000 empleos.

Vale la aclaración: el empleo formal en Argentina lleva estancado casi 15 años, sin mostrar un crecimiento genuino en términos netos desde 2011-2012.

La recuperación no llega a la calle

¿Cómo es posible que no mejore el empleo cuando los números hablan de una gran recuperación económica? Es que, aunque la actividad mejora, no lo hace en los ámbitos "de a pie": mejoran sectores como energía, minería o agroindustria, pero permanecen deprimidos el consumo interno, el comercio y otros sectores importantes como industria o construcción.

2025 fue el único año en más de dos décadas en que el PBI superó el 3% sin que aportaran nada la industria, la construcción, el comercio y los servicios, los grandes movilizadores históricos del empleo en los centros urbanos. 

El impulso provino casi exclusivamente del agro, la minería, la energía y el sistema financiero. Son sectores que generan una alta cantidad de divisas, claves para la macroeconomía, pero que concentran apenas el 6,5% del empleo privado formal. Los números no se traducen en trabajo.

Según explicó el economista Jorge Vasconcelos, investigador jefe del Ieral (Fundación Mediterránea), durante el primer trimestre del año "no hay señales de que se revierta la divergencia entre sectores dinámicos y actividades rezagadas".

"Quizás lo que podemos esperar es que haya un piso en la caída de la parte menos favorecida en términos sociales y de empleo, pero la brecha es importante", sostuvo en declaraciones a Splendid AM 990.

La solución propuesta se demora

El intento de solucionar el tema del empleo viene de la mano de la reforma laboral. Sin embargo, un fallo judicial reciente frenó más de 80 artículos de manera provisoria, lo que demora esa búsqueda de flexibilizar para mejorar.

El Gobierno ya anticipó que apelará la decisión, en un escenario de incertidumbre regulatoria: no está claro qué parte de la reforma quedará vigente ni bajo qué condiciones se implementarán los cambios.

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