La ecuación del fraude bolivariano
Resolver una ecuación consiste en descifrar las incógnitas que se componen de varios términos alfanuméricos que se presentan de cada lado de la igualdad algebraica.
A esta altura ninguno de los actores principales del concierto internacional de naciones y líderes mundiales dudan de que haya habido fraude en las elecciones venezolanas.
Ahora bien, razonablemente muchos de esos protagonistas exigieron pruebas documentales de una situación que sabían incomprobable.
También los aliados de la dictadura de Maduro. Como aquellos alquimistas que verificaban el valor del oro por su ejercicio de la delegación monárquica sin ningún saber científico comprobable o los médicos brujos, China, Rusia e Iran ya se expresaron.
También, sin datos evaluables y surfeando sobre el humor social Milei se expresó inmediatamente con contundencia en contra de la legitimidad de aquella elección.
De a poco , algunos por adscripción y otros por integridad ( según la teoría de M. Grondona) se fueron despejando las incógnitas de la ecuación.
A la hora de los bifes México, Colombia y Brasil navegan en las difíciles aguas de sus alianzas dirigenciales versus la demoledora evidencia que acumularon los “testigos” de Corina Machado.
Yendo al grano, me permito sugerir un análisis profundo y reflexivo sobre la posición y el despeje de las incógnitas que confluyen sobre Lula.
AMLO ya es pasado y Petro no está en los créditos principales de esta película trágica del hoy en la que se entremezclan imágenes variadas de la cancelada “Las mujeres son cosas de guapos”. Comentarios nacionales innecesarios.
Estamos en el nudo argumental de la pieza y hay que valorar - al menos por ahora - la persistencia brasileña en desconocer los resultados de la reelección de Maduro. Con pasos de minué, la tutela de la misión diplomática argentina y de los asilados en Caracas, el antipático pero muy profesional punteo de votos de Itamaraty en las decisiones que requieren mayorías agravadas en al OEA, inclusive la propuesta de nuevas elecciones mantienen un discurso inequívoco que sostiene la existencia del fraude.
Mientras no reconozca expresamente la validez de un nuevo mandato de Maduro, Lula es el que define. La orquesta latinoamericana se escucha en portugués y la política continental tiene un puente aéreo vip entre Brasilia y Washington. Por potencialidad económica , por intereses geopolíticos y por el liderazgo del jefe del PT, si Brasil despeja la incógnita la ecuación estará resuelta.
En su criticada propuesta , a mi entender una denuncia brutal contra el fraude, el Presidente de nuestro socio principal también se hizo espacio para recordar que este mandato en Venezuela tiene todavía 6 meses de vigencia.
Quizás fue un mensaje más para quien lo quiera escuchar. Chávez pidió ingresar al Mercosur durante el Gobierno de Cardoso, Lula no consiguió domar al senado durante su mandato y recién en tiempos de Dilma se aprobó esa incorporación, suspendida por las tropelías de Maduro. Sarney le había dado una lección: mientras no venza el plazo de salida de Venezuela de la CAN , no es formalmente posible que se sume al Mercosur. Los grandes líderes son estrategas y tiempistas. Veremos cómo termina.

