Desinformación

La otra guerra: operación propaganda

En tiempos de IA, deepfakes y hackers, la Operación Furia Épica se desarrolla también en el campo de la propaganda bélica con asombrosa eficiencia.

Desinformamos, permanentemente desinformamos. Cuando nos vestimos particularmente bien para determinada ocasión, pretendemos dejar la sensación de que así es como solemos vestir. Y cuando nos adentramos en una barriada compleja y vestimos como para estar acorde con el contexto sin llamar la atención, también pretendemos desinformar. Sonreímos estando muy tristes y, si jugamos al fútbol, amagamos para un lado para ir para el otro. Buena parte de la actividad humana es un trabajo de desinformación.

Dicho esto, vamos a la guerra y a la tecnología. Mientras los misiles cruzan el cielo del Golfo Pérsico en este convulso marzo de 2026, una batalla silenciosa, pero igualmente devastadora, se libra en los servidores y las pantallas de millones de personas. La actual escalada entre la coalición liderada por Estados Unidos e Israel contra Irán no solo se mide en bajas militares, sino en el control absoluto de la narrativa y la infraestructura digital. La guerra de la información ha dejado de ser un complemento táctico para convertirse en el epicentro del conflicto.

Desde el inicio de la Operación Furia Épica el pasado 28 de febrero, el régimen iraní ha impuesto lo que los expertos califican como el "apagón digital más sofisticado de la historia". La Red Nacional de Información de Irán se encuentra prácticamente desconectada del mundo exterior.

De ese modo, las autoridades persas buscan impedir que la población civil documente los efectos de los bombardeos, además de frenar la coordinación de las protestas internas que sacuden el país desde enero.

Por otro lado, también se han reportado tácticas de jamming (interferencia) de alta potencia, presuntamente asistidas por tecnología aliada, que bloquean incluso señales de satélite y redes privadas virtuales (VPN).

IA Generativa: La fábrica de realidades paralelas

A diferencia de conflictos anteriores, la Inteligencia Artificial (IA) ha alcanzado un nivel de madurez que hace casi imposible distinguir la verdad de la fabricación. De este modo, asistimos por ejemplo, a la creación de deepfakes de rendición: en las últimas 48 horas, han circulado videos sintéticos de altos mandos militares de la Guardia Revolucionaria instando a las tropas a deponer las armas. Aunque el Pentágono niega su autoría oficial, la velocidad de su propagación sugiere una operación de guerra psicológica a gran escala.

Por otro lado, podemos observar narrativas de "Pallywood" y "Hasbará": Ambos bandos utilizan granjas de bots para saturar redes como Telegram y X. Mientras unos difunden imágenes de ataques quirúrgicos para proyectar limpieza moral, otros utilizan contenido generado por IA para magnificar el impacto de las represalias iraníes en ciudades como Abu Dabi o Tel Aviv.

El hecho mas notorio y llamativo es el del Portaaviones Abraham Lincoln. Los iraníes difunden imágenes de la nave siendo impactada por cuatro misiles y ardiendo en el mar, mientras que las autoridades estadounidenses reportan que el barco no sufrió daño alguno y difunden fotografías del mismo navegando plácidamente.

Por otro lado, la guerra de bits ha saltado al terreno económico. El mercado de criptomonedas y las bolsas regionales han sufrido caídas drásticas (el Bitcoin perdiendo un 6% de su valor en un solo día) tras informes de ciberataques contra sistemas financieros en el Golfo. "Estamos viendo una carrera armamentista cibernética donde la IA actúa como multiplicador de fuerzas. El riesgo ya no es solo que se caiga un sitio web, sino que se manipulen los datos sensibles de millones de ciudadanos para generar pánico social", advierte un informe reciente del Foro Económico Mundial.

A medida que las operaciones militares se prolongan, la comunidad internacional observa con preocupación cómo la verdad se convierte en la primera víctima de una guerra que se lucha a la velocidad de la luz. En un mundo donde un video falso puede desencadenar un ataque real, la verificación de la información es ahora tan vital como un escudo antimisiles, y a la vez, dicha verificación parece mas compleja que fabricar un escudo.

* Director de Relaciones Institucionales de Grupo Crónica