La escritora Viviana Rivero obtuvo el tercer lugar del Premio Planeta con su novela "El alma de las flores" y estuvo en Buenos Aires para presentarla. "Quería participar en un concurso, mi carrera lo necesitaba. Mi agente literario me dijo que no me presentara porque ´siempre lo ganan los españoles´ pero quería intentarlo. Tuvo la paciencia de esperar ocho meses ya que mientras leen el material el libro no puede salir ", dice a BAE Negocios Rivero con su inconfundible acento córdobes. "Lo escribí pensando en presentarme al premio por eso trata un tema español, que les interesara, la guerra civil española. Quería hablar de la inmigración, un tema candente porque sigue dando vueltas, y quería contar que a veces el planeta se enferma. El humano está más conectado de los que creemos la naturaleza. Las plantas en Madrid se enteraron de que venía la guerra antes que las personas. Y dejaron de florecer", relata la autora.

"En la novela hay un personaje que tiene un jardín que era hermoso y va identificando lo feo que pasa en su jardín, en su casa, en su familia. María, la protagonista española, ve todo en blanco y gris, y no hay más flores, dice. Rafael, un argentino, recién separado, en crisis existencial y económica, se acuerda que su abuela María nunca había querido contar por qué había salido de España. Calla , calla niño, no hay que recordar la tristeza. Un capítulo es moderno y uno antiguo, y se va develando qué hizo que se fuera", sostiene con entusiasmo cuando relata la historia.

—¿Qué tienen en común María y Rafael?
—Ella se tuvo que ir de España, de la muerte de su hermanito, de un hombre viejo con el que tenía que acostarse para comer. Y florece en Argentina. Tienen en común que Rafael encuentra su destino en España, la tierra de su abuela. Y dije: voy a escribir sobre que a veces la tierra se enferma, no logras florecer y lo haces en otro lugar.

—¿Por dónde empieza a escribir?
— Primero busco el tema que quiero desarrollar. En este caso es un problema que sigue existiendo, el mundo no está bien en todas partes y la gente va buscando dónde florecer. Hay que tener valentía para desarraigarse. La primera generación la pasa muy mal. Una de mis abuelas nunca más vio a su madre y sus hermanas que no viajaron con ella, y lloraba todas las tardes de melancolía. Hay precios que se pagan. Mis abuelos checoslovacos dejaron en el idioma porque una vez escucharon que otros chicos que decían con los rusitos no jugamos porque no saben hablar. Entonces, solo hablan en español hasta en su casa.

—¿Este libro le llevó mucha investigación?
—Fue larga, porque yo iba a hablar de la historia de ellos (por los españoles), es como si ellos me hablaran a mí del 25 de mayo. Fue larga y cuidadosa. Leí muchos libros, vi muchos documentales, hice entrevistas con españoles de un lado y del otro. Estuve visitando los lugares. Por momentos costaba que hablaran o decían cosas contradictorias de un bando y de otro, y no sabía si paso o no. Como en todas mis novelas el contexto es real, los personajes son ficción.

—¿Dónde escribe?
—Paso mucho tiempo fuera: dos meses en España, mi marido es músico y lo contratan en Brasil y voy con él aunque tengo mi casa en Córdoba. Escribo en mi computadora en donde sea.

—¿Qué le gustaría que encuentre el lector?
—Me gustaría que pudiera entender ese mensaje, a veces algunos países que reciben la inmigración se vive el egoísmo, quisiera que encuentre que somos un género. Nos dividimos en distintos países, a su vez en provincias, en ciudades, en barrios, en familias. Somos con tendencia a dividirnos, dejar de mirar las divisiones, mirar con amor al género, y ver que asá vamos a subsistir, los que van a permitir que el planeta siga son los que construyen no los que destruyen.

—¿Cómo son sus protagonistas mujeres?
—En mis libros las mujeres siempre son fuertes, desde que empecé quise mostrar la pionera, la primera. Siempre hubo una primera mujer que opero en un quirófano, dicto sentencia, o enseñó en las aulas. Me gusta contar la historia de las pioneras. Mis libros parecerían escritos a lo que se usa ahora pero siempre escribí así.

—¿Los varones leen este género?
Los hombres leen menos estos libros. Si hay varones que escriben novela histórica romántica y les va muy bien. Al lector le cuesta un poco más, no creo que vaya un hombre para comprarlo para él, pero si que lo leen porque se los da la novia, la mujer. Las tapas a veces son muy femeninas. Con los jóvenes ya no pasa, tienen menos prejuicios

—¿Por qué le parece que le va tan bien al género?
-La novela histórica en Argentina vino a cubrir un vacío no hay miniseries que hablan de nuestra historia, esos detalles que se pueden ver de cómo vivían. Hay lectores que me dicen viajo en el tiempo con tus libros. La gente quería saber cómo se vivía más allá de los datos que nos daban en la escuela, que eran fechas, guerras pero no de la vida cotidiana.

Título: El alma de las flores
Autoria: Viviana Rivero
Editorial: Planeta
Páginas: 784
Precio: $1.100

Más notas de

Maria Helena Ripetta

“No existe la madre perfecta”

“No existe la madre perfecta”

“Hay que tener valentía para decidir el desarraigo”

“Hay que tener valentía para decidir el desarraigo”

“Me gustaría que al lector se le pusiera la piel de gallina”

“Me gustaría que al lector se le pusiera la piel de gallina”

“No hay temas tabú, menos en ficción”

“No hay temas tabú, menos en ficción”

“Me gusta el entramado de las personas, las relaciones familiares”

“Me gusta el entramado de las personas, las relaciones familiares”

“Los libros deben disparar preguntas y provocar un diálogo”

“Los libros deben disparar preguntas y provocar un diálogo”

Victoria Morete

Victoria Morete

"Se ha construido una masculinidad fundada en la violencia"

"Se ha construido una masculinidad fundada en la violencia"

“La ciencia nos dice que la memoria se puede manipular”

“La ciencia nos dice que la memoria se puede manipular”

Aún hay tiempo de pedirle un libro a Papá Noel

Buenos días, petirrojo