Eva Baltasar inicia su camino en la novela con Permafrost, un tríptico de mujeres diferentes. En este caso la protagonista siente pulsiones suicidas, no permite que nadie se le acerque demasiado, pero al mismo tiempo se entrega con intensidad al sexo con otras mujeres, a la literatura y al arte.

"Estaba muy feliz escribiendo poesía. Voy a la consulta de la psicóloga y me dice te veo muy estructurada, escribe en cuatro páginas tu biografía. Me aburría, y empecé a hacerla más divertida, pero no era real. Dejé la terapia y empecé a escribir y a ver donde me llevaba. Me salió entera en pocos meses. Me dediqué a trabajar el lenguaje. Empecé con mi historia para contar la de otra. Tiene musicalidad. Sigo trabajando en lenguaje poeticamente. No siento haber cambiado de género. Creo un personaje, que en la poesía no. Tanto hablar de ti, el hecho crear un personaje te da mucha paz, pero sigo diciendo lo que pienso. Anda en el límite entre narrativa y la poesía, me preocupé por el lenguaje poético. La protagonista esta en una situación límite. En la literatura ni veo límites", dice la autora catalana a BAE Negocios durante su visita a Buenos Aires.

—La protagonista no tiene nombre
—Al escribir en primera persona puedes no ponerle el nombre, me identificaba tanto con la protagonista que no quise ponerle nombre. Es un tríptico, son mujeres distintas, me identifico con ellas. En las otras novelas siguen siendo primeras personas sin nombre y a mi me hace muy feliz.

—¿En qué idioma escribís?
—En catalán, pero no la traduzco yo. Mi traductora es de poesía, me reconozco en la traducción. Siempre escribo en catalán, pero puedo crear en español pero no traducir. Elijo escribir catalán porque es mi lengua materna, es como me expreso, el español lo aprendí en el colegio.

—Antes de escribir tuviste varios trabajos
—No publicaba pero siempre escribí. Nací en Barcelona pero me crié en zona viníloca. Volví a estudiar a Barcelona y cuando tuve a mi hija volví al campo. Vivo a 40 minutos de Barcelona en un pueblo de montaña, soy rural. Limpié la casa del pastor, después lo ayudé con las cabras, tenia que ir con él a pastorear porque los perros no me hacían caso, fui camarera. Ahora me dedico a escribir. Llevo una vida simplicidad voluntaria, es un movimiento de gente que lleva vida sencilla. Se me etiquetó así porque llevo una vida sencilla estoy con mi mujer y mis hijas, leo, la vida es muy corta, hay que disfrutarla. Ahora viajo acompañando el libro, soy como su mamá.

—¿Cómo elegís los temas?
—No pensé en temas, se ha tildado que toca temas tabú porque hablo del suicidio, pero fue por eso. Para mí no hay temas tabú, menos en ficción, a quien no le guste que no lo lea. Son mis temas, mis preocupaciones, que han salido. Escribí con toda libertad, si se publica bien y si no también. Lo que busco en la vida es paz para mi y para los otros.

—¿El cuerpo es uno de tus temas?
—El de las mujeres. Se dice que hago poesía del cuerpo. Soy lesbiana, el cuerpo de las mujeres me interesa muchisímo. Lo que me interesaba no era contar la historia de una lesbiana, para mi es natural, no tuve que salir del armario. Estamos gozando de la lucha de otros hombres y mujeres, la sexualidad se vive de forma natural, sin ningún problema. Es una característica más de este personaje, pero no la única. En mi entorno nunca ha sido un problema. He vivido en grandes ciudades y en pueblos muy pequeñitos y nunca tuve problemas.

—Y el suicidio
—Para mí es una fabulación su suicidio. Ella está rodeada de gente que se medica para ser felices, cuando goza la vida ella esta presente y tiene una mirada lucida. No es un libro sobre el suicidio pero lo uso como recurso. En los clubes de lectura, dos lectores se me acercaron a decirme que habían pensado en el suicidio, y me dieron las gracias, porque se trata el tema sin dramatizar. Otro me contó que su pareja había suicidado hacia 15 días, y me lo agradeció. No vanalizo el tema.

—¿Qué te gustaría que encuentren los lectores?
—Defiendo la libertad. Me encanta que guste el libro, me satisface mucho cuando me dice no a me atraía la historia pero me ha gustado mucho como está escrito que me lo he leído dos veces. Hay hombres que me han dicho que el libro los ha ayudado a entender muchas cosas de las mujeres, hay una parte del dolor de la regla que ellos no la saben. Lo han leído desde chicos de 15 años hasta abuelos.

—¿Que significa la literatura?
—Es mi compañera y una maestra , me hace compañía tanto leer como escribir, aprendo mucho. Tiene un componente muy humanizador, ponerte en el lugar del otro, pensar cualquier mundo posible.

—¿Dónde escribís?
—Tengo una niña pequeña, así que escribo cuando está en el colegio porque estoy mucho con ella. Me doy cuenta que la escritura tiene que ver con el ciclo menstrual, no son las musas, son las hormonas. Escribo en casa, en una habitación muy sencilla, por la mañana. Lo vivo muy intensamente, me cansa mucho. Hacerlo de mañana con tranquilidad, solcito.

Título: Permafrost
Autora: Eva Baltasar
Editorial: Literatura Random House
Páginas: 136
Precio: $499

Más notas de

Maria Helena Ripetta

“La literatura nos saca del tema omnipresente de la pandemia, de la angustia o del miedo”

“La literatura nos saca del tema omnipresente de la pandemia, de la angustia o del miedo”

“El amor nos atraviesa a todos por igual”

“El amor nos atraviesa a todos por igual”

“Empecé subiendo mis libros a una aplicación para lectores y escritores”

“Empecé subiendo mis libros a una aplicación para lectores y escritores”

“Elegí escribir lo que me gusta leer”

“Elegí escribir lo que me gusta leer”

“No existe la madre perfecta”

“No existe la madre perfecta”

“Hay que tener valentía para decidir el desarraigo”

“Hay que tener valentía para decidir el desarraigo”

“Me gustaría que al lector se le pusiera la piel de gallina”

“Me gustaría que al lector se le pusiera la piel de gallina”

“No hay temas tabú, menos en ficción”

“No hay temas tabú, menos en ficción”

“Me gusta el entramado de las personas, las relaciones familiares”

“Me gusta el entramado de las personas, las relaciones familiares”

“Los libros deben disparar preguntas y provocar un diálogo”

“Los libros deben disparar preguntas y provocar un diálogo”