Entrevista

"El que lee posee un antídoto contra los males del mundo"

Gloria V. Casañas acaba de publicar su nueva novela "El otoño del huemul" y dialogó con BAE Negocios.

-¿Cómo surgió la historia?

-Tuvo su título aún antes de ser escrita, porque ya tenía en mente volver a esta serie patagónica con un cuarto libro. Había historias que me interesaba profundizar y otras que deseaba desentrañar. Sin embargo, pasé bastante tiempo escribiéndola, quizá porque esta es una novela "bisagra" dentro de las de la serie; aquí se descubren secretos y se retoma el hilo de las vidas de personajes del pasado.

-¿Por qué elegiste Los Notros como escenario?

-Este pueblo cordillerano es ficticio, pero tiene todos los rasgos de un pueblo patagónico, en especial de la región del bosque andino. Desde la primera novela de esta serie, "En alas de la seducción", quise retratar la vida aislada en un lugar remoto adonde no llegara el barullo de la vida urbana pero sí se encontraran las pasiones propias de la condición humana. Los Notros me permite jugar con los vínculos entre sus moradores, que se conocen no sólo en el presente que comparten, sino también en sus historias del pasado.


"El que lee posee un antídoto contra los males del mundo"


-¿Qué pasa cuándo llegan el joven desde Chile y la mujer de Buenos Aires?

-La llegada de forasteros es vista con desconfianza, sobre todo porque Los Notros es un sitio que no ofrece grandes atractivos turísticos, no hay hoteles lujosos, ni centros de esquí; su mayor capital es la naturaleza virgen que lo rodea, de modo que ninguno de sus habitantes está acostumbrado al desfile de visitantes. Estos nuevos personajes remueven el ambiente en una época que tampoco es concurrida: no hay nieve todavía, y la exuberancia del verano ya ha pasado.


-El amor siempre ocupa un lugar importante en tus novelas, pero ¿qué otros temas querías tratar?

-En esta novela, como en las anteriores de la serie, hay siempre conflictos listos para estallar; algunos responden a intereses foráneos que afectan la prístina naturaleza del lugar, y otros se deben a antiguas querellas, enemistades profundas que se arrastran desde otros tiempos. Pareciera que, cuanto más pequeña es la sociedad, más hondos son los enconos y más intensas las pasiones. La presencia de los guardaparques como personajes me permite ahondar en asuntos cruciales como la defensa de las especies amenazadas, las estrategias de conservación, los peligros que acechan cuando se está expuesto a las fuerzas naturales, y la lucha contra los intereses creados, que son mercenarios.


-¿Es posible volver a enamorarse después de una mala experiencia?

-Creo que el amor irrumpe, aun si estamos dispuestos a dejarlo fuera de nuestras vidas, no es algo que podamos elegir, sólo sucede. De todos los sentimientos, es el más tirano, y golpea como un látigo. Así que, nos guste o no, es posible que caigamos bajo ese yugo a pesar de cualquier mala experiencia anterior.

"El que lee posee un antídoto contra los males del mundo"


-¿Qué lugar ocupa el misterio en esta novela?

-En "El otoño del huemul" abundan los secretos nunca antes revelados, y reina un misticismo que es propio de la vida al natural, en un entorno demasiado agreste como para que el ser humano pueda dominarlo. Me gusta recalcar eso en mis novelas, y saber que el lector se siente envuelto por esa atmósfera.


-¿El amor es la única posibilidad de vencer al odio?

-Es la única fuerza que logra eso, sí, aunque el amor, si se tuerce, puede resultar destructivo también. Amor y odio se acercan peligrosamente.


-¿Qué te gustaría que el lector encuentre en esta novela?

-Un viaje que le permita olvidarse de su propio presente, que respire el aire del bosque y la montaña y que, al cerrar el libro, sienta que acaba de vivir una gran aventura y que los personajes se conviertan en antiguos conocidos.

"El que lee posee un antídoto contra los males del mundo"


-¿Sentís que los hombres se están acercando más a tus novelas?

-Tuve esa impresión a partir de "Y Porâ", mi novela sobre la guerra de la Triple Alianza, y ya después fue natural saber que me leen tanto hombres como mujeres. Yo no hago distingos, no escribo sólo para determinados lectores, de modo que veo razonable que haya entre ellos variedad de género y de edades también.


-¿El éxito te da tranquilidad o te genera más presión?

-Cuando una novela ha gustado a los lectores, siempre existe cierta zozobra con la que todavía está en ciernes, pero intento no pensar en eso, para evitar escribir presionada. Me gusta hacerlo como lo hice siempre, cuando aún no publicaba, por puro gusto.


-¿Tenés miedo a la hoja en blanco?

-Hasta ahora no me ha pasado, y espero que no me ocurra. Creo que, en ese caso, no forzaría la escritura, dejaría correr el pensamiento, leería, haría otras cosas. Escribir debería ser un impulso, no una obligación.


-¿Cómo es tu relación con los personajes?

-Mis personajes forman una especie de círculo de amigos, muchas veces pienso en ellos como si realmente existieran y nos conociéramos desde antiguo. Es muy lindo, porque al escribir me acompañan desde un lugar mágico.

"El que lee posee un antídoto contra los males del mundo"


-¿En qué lugar de casa escribís ahora?

-Soy afecta a renovar los rincones de escritura, cambio los muebles de lugar, armo espacios confortables dentro de mi propia casa. Puedo recordar dónde escribí cada una de mis novelas, y siempre fue en un sitio diferente.


-¿Qué te dio a vos la posibilidad de escribir?

-Escribir me da libertad, me permite correr aventuras y viajar por donde quiero con la imaginación y, más que nada, me deja meterme bajo la piel de otras personas, vivir muchas vidas. También siento que escribiendo me refugio en un santuario personal en el que el mundo de afuera no entra; en este sentido, el resultado es similar al de la práctica de meditar.


-En tiempos violentos ¿Qué lugar ocupa la literatura?

-Los libros son refugio, consuelo, inspiración, compañía... Llegan a nosotros en el momento correcto, pude comprobarlo en mi experiencia personal. Leer es salvarse de caer en la mediocridad o en la angustia. El que lee posee un antídoto contra los males del mundo.

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