El sobrecumplimiento de la meta fiscal es una buena noticia para el sendero de reducción gradual establecido por el gobierno. El crecimiento económico permitió una recuperación de los ingresos por encima de la inflación, lo que fue acompañado por una fuerte reducción de los subsidios.

El riesgo es que 2018 los esfuerzos fiscales necesarios pueden hacer resentir la actividad económica. Los programas sociales y la obra pública, dos elementos que ayudaron a impulsar la actividad económica durante 2017, mostrarán un menor dinamismo este año justamente para cumplir la meta fiscal.

La modificación de la fórmula de actualización aprobada recientemente en el Congreso implica que las jubilaciones y prestaciones sociales pasarán de haber crecido en términos reales durante 2017 (+2,4%) a no hacerlo en 2018.

En tanto, según el Presupuesto, el gasto en obra pública caería en términos reales. El gobierno apuesta al programa de Participación Público Privada (PPP) para compensar, pero por ahora es una incógnita.

*Economista jefe de la Consultora Radar