Las empresas nucleadas en la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (Copal) manifestaron hoy su "preocupación" por el incremento de la alícuota de la tasa de estadística -de 0,5% a 2,5%- que tributan las importaciones.

La Copal, en un comunicado de prensa, sostuvo que la medida -formalizada el lunes a través del Decreto 332/2019- contempla además, "otras modificaciones de gran impacto para la industria" debido a que también comenzarán a ser alcanzadas por la tasa estadística las importaciones bajo el Régimen de Importación Temporarias y de bienes de capital, que estaban exceptuadas de ese pago.

"Esta resolución afecta de forma considerable al sector de alimentos y bebidas, que representa más del 40% de las exportaciones totales", sostuvo la entidad que conduce Daniel Funes de Rioja

Y agregó: "Teniendo en cuenta la participación que tienen los insumos y bienes de capital importados en el proceso productivo, impactará de forma directa en la estructura de costos, generando una carga adicional a la alta presión tributaria a la que es sometida la industria".

El lunes el Gobierno publicó en el Boletín Oficial el decreto 332/09 en el que estableció un aumentó de 0,5% a 2,5% de la tasa de estadística que deben tributar las mercaderías que ingresan al país.

En esta línea, el Gobierno nacional apuesta a mejorar los números de las arcas estatales en un contexto en el que la situación económica no ayuda, la recaudación crece por debajo de la inflación y el Fondo Monetario Internacional empuja al Ejecutivo para que cumpla su meta de déficit primario cero.

Por su parte, el Código Aduanero establece que la importación o la exportación, fuere definitiva o suspensiva, podrá estar gravada con una tasa denominada de estadística, que en 1989 fue fijada en 3%. En enero de 1998 se redujo la tasa de estadística a 0,5%.

La Copal sostuvo que esta decisión no puede ser considerada "una medida aislada, ya que, durante el 2018, el compromiso de cumplir con metas fiscales más exigentes demandó un incremento en la carga impositiva que recayó principalmente sobre el sector exportador".

"Puntualmente, a partir de agosto, mediante el decreto 767/2018 se redujeron los reintegros a las exportaciones y desde septiembre, a través del decreto 793/2018 se generalizaron los derechos de exportación a todos los productos exportados", subrayó la entidad que agrupa a las empresas alimenticias.

En este marco, Funes de Rioja advirtió que "el encarecimiento de los insumos importados, sumado a la falta de competitividad, la alta carga tributaria, los costos logísticos y los niveles de inflación, genera un impacto directo en la industria alimentos y bebidas que es una actividad exportadora altamente superavitaria que necesita estabilidad macroeconómica para poder incentivar el crecimiento económico en Argentina".

El presidente de Copal no fue el único que se quejó por la decisión del Gobierno. Luis Peláez Gamboa, presidente de Adefa indicó: "Analizamos con muchísima preocupación el alcance del aumento de la tasa de estadística en los costos de producción y de comercialización, teniendo en cuenta la situación por la que atraviesa el sector y esperando que la misma no profundice aún más la caída de la actividad".

Por último, Rubén García, presidente de la Cámara de Importadores de la República Argentina (CIRA), quien también fue crítico, consideró que se trata de una "medida retrógrada". Mientras que afirmó que la medida "repercutirá negativamente" sobre la economía e industra nacional e indicó que más del "80% de los productos importados se utilizan en la industria local".