Luego de que se extienda el plazo para que los acreedores extranjeros adhieran al canje de deuda propuesto por el Gobierno, el presidente Alberto Fernández reiteró que no quiere llevar al país al default, pero tampoco va a pagar los compromisos "a costa de los argentinos".

"No nos van a doblegar", advirtió el Presidente a los bonistas, y les exigió que "si tienen una contraoferta, digan cuál es", durante una entrevista con el canal C5N. Por otra parte, denunció que algunos acreedores "especulan con un cambio de gobierno" en caso de default.

El viernes vencía el plazo para que los tenedores de bonos soberanos bajo legislación extranjera acepten o no la propuesta de reestructuración de la deuda que hicieron las autoridades nacionales.

Los resultados se mantuvieron en un completo hermetismo y no se reveló el nivel de adhesión de los grandes fondos de inversión, pero se estima que el rechazo fue mayoritario, por lo que la fecha límite se prorrogó hasta el 22 de mayo, día en que terminará el período de gracia para pagar USD503 millones en intereses que corresponden a los bonos globales 21, 26 y 46.

"No somos unos necios que quieren llevar al país al default, no somos unos irresponsables", enfatizó Fernández anoche, e incluso denunció que "algunos bonistas especulan con un cambio de Gobierno" si la Argentina cae en cesación de pagos.

Fernández insistió en que Argentina quiere saldar la deuda, pero hasta donde sea posible pagar. "El default es malo y nadie lo quiere, pero no queremos que se pague a costa de los argentinos. Podemos sólo tomar una deuda que podamos pagar porque si no hipotecamos el futuro argentina", explicó, al indicar que busca alcanzar una "deuda sostenible".

"En nuestra oferta los acreedores no pierden sino que ganan menos", agregó el presidente, en línea con lo que había manifestado el ministro de Economía, Martín Guzmán.

Por otra parte, el jefe de Estado valoró que el Fondo Monetario Internacional haya reconocido que la deuda externa argentina era impagable y volvió a cuestionar el gobierno de Mauricio Macri: "Endeudarse para pagar déficit no es una buena idea", planteó, y consideró que mucho de ese dinero que ingresó al país en concepto de deuda externa fue a parar a "los amigos" del poder durante la administración macrista.

De cara al 22 de mayo, el panorama es alentador. Tras la extensión del plazo, crecen las expectativas sobre un posible acuerdo entre el Gobierno y los bonistas para avanzar en el canje de USD66.000 millones de deuda externa. Se espera que los grandes fondos, que negocian desde una posición de mayor fortaleza tras el fracaso de la primera oferta oficial, presenten en las próximas horas su contrapropuesta.