El ministro de Economía, Martín Guzmán, votó este martes en representación de Argentina a favor de una nueva asignación de Derechos Especiales de Giro (DEG) en el Fondo Monetario Internacional ( FMI), que implicará el reparto de 650.000 millones de dólares entre sus paises miembro.

El organismo de crédito multilateral tiene previsto distribuir esa suma a fines de agosto, si es que se consigue el voto positivo del 85% de los 190 ministros y gobernadores que forman parte de la entidad. De esta manera, dentro de un mes ingresarían al Banco Central 4.355 millones de dólares que irán a engrosar sus reservas y, eventualmente, utilizarse para cancelar los vencimientos de capital de este año con el FMI.

“Hoy Argentina dice sí a la nueva asignación de DEG por 650 mil millones de dólares, una decisión multilateral positiva para el mundo y para nuestro país”, sostuvo Guzmán tras estampar su firma, y agregó: “Liderazgos globales positivos y un trabajo de diplomacia multilateral del que Argentina fue parte hicieron posible este logro”.

Junto a otras naciones, la Argentina apoya la creación de un mecanismo para redistribuir DEG de países que no los utilizarán hacia aquellos más necesitados de liquidez para lidiar con los desafíos de la pandemia y una recuperación sustentable e inclusiva. Durante el último encuentro de ministros de Finanzas y gobernadores de bancos centrales del G20, se discutió la creación de un “Fondo de Resiliencia y Sostenibilidad” para que los DEG de los países que no los utilicen puedan redistribuirse entre las naciones vulnerables y de ingresos medios.

Dos pájaros de un tiro

Más allá de las complejidades de toda negociación con el FMI y más aún por la cifra inédita de 44.000 millones de dólares deuda que el país tomó con el organismo, el Gobierno apuesta a que este nuevo Fondo de Resiliencia disponga una nueva línea de crédito con menos sobrecarga de tasas y plazos más largos a la que podría acceder el país una vez que esté disponible, a tono con la postura del kirchnerismo más duro. Al mismo tiempo, se canalizarían los DEG de los países más ricos que no necesitan de esos recursos para hacer frente a la recuperación de la economía post-pandemia de Covid-19.

Los DEG son un activo multilateral creado en 1969 por el FMI. Complementa las reservas oficiales de los países miembros, da liquidez pero no constituye una moneda en sí misma en el sentido estricto. Es un derecho potencial sobre un conjunto de monedas. En la actualidad éstas son el Dólar estadounidense, el Euro, el Renminbi chino, el Yen japonés y la Libra Esterlina, y el precio del DEG está determinado por el valor ponderado de dichas monedas.