Caputo busca mostrar solvencia antes de 2027, pero depende de nuevos dólares
Economía detallará cómo cubrirá los vencimientos hasta el año electoral. El plan combina garantías multilaterales, repos refinanciados y posible mercado.
El ministro de Economía, Luis Caputo, presentará el lunes el programa financiero del Tesoro para 2026 y 2027, una hoja de ruta con la que el Gobierno buscará despejar la principal duda del mercado: cómo pagará los vencimientos de deuda en dólares de los próximos dos años y con qué herramientas llegará al año electoral con mayor margen de maniobra.
La exposición intentará mostrar solvencia antes de 2027, cuando las elecciones presidenciales coincidirán con un calendario exigente de pagos. Pero el esquema todavía depende de varias piezas que deberán terminar de consolidarse: garantías de organismos multilaterales, refinanciaciones ya encaminadas, nuevas líneas de crédito y una eventual vuelta al mercado internacional si el riesgo país sigue en baja.
Una hoja de ruta para el año electoral
El anuncio fue anticipado por el secretario de Finanzas, Federico Furiase, durante una entrevista en el streaming Carajo. Allí, el funcionario sostuvo que la presentación incluirá el cronograma de pagos en moneda extranjera y las fuentes de financiamiento previstas para cubrirlos. "Vamos a mostrar que está completamente cerrado, no solamente el 2026, sino también el 2027", afirmó.
Furiase dijo que se tratará de un programa "muy conservador" en sus supuestos de colocación de deuda y en las fuentes de financiamiento previstas. También habló de "colchones" y de "buffers", una palabra que en el mercado se usa para describir amortiguadores de liquidez.
La idea oficial es acumular recursos durante 2026 para que 2027 llegue con menos tensión sobre el Tesoro y con menores necesidades de refinanciamiento. "Es un programa financiero que muestra el armado de colchones, de buffers con el que llegamos a 2027", sostuvo el secretario de Finanzas. Según su lectura, el año electoral será "menos desafiante que 2026" por las estrategias financieras que ya están en marcha.
Repos refinanciados y menos presión sobre 2027
Una parte de esa ingeniería apareció este viernes. El Banco Central anunció la extensión hasta 2028 de los vencimientos de sus operaciones de repo con bancos internacionales por unos USD 6.000 millones. Esos compromisos expiraban originalmente entre 2026 y 2027, por lo que la refinanciación redujo la presión sobre el calendario del año electoral.
Con esa operación, los vencimientos en moneda dura previstos para 2027 bajarían de unos USD 21.100 millones a alrededor de USD 15.900 millones. Ese total quedaría compuesto, principalmente, por USD 8.400 millones de bonos soberanos, USD 6.000 millones con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y unos USD 1.500 millones de Bopreal.
El movimiento del Banco Central complementa la estrategia del Tesoro. En una presentación ante inversores, el vicepresidente de la entidad, Vladimir Werning, había señalado que el saneamiento patrimonial del organismo permitiría ampliar su "poder de fuego" en unos USD 20.000 millones, más allá de la acumulación de reservas mediante compras de dólares.
Ese margen, provendría de tres frentes: la reducción de la posición vendida en futuros, la disponibilidad de swaps de monedas ya activados y la refinanciación anticipada de los repos con bancos internacionales.
Garantías multilaterales para bajar el costo
Otra pieza central serán los créditos estructurados con garantías de organismos multilaterales. El Gobierno ya cuenta con respaldo del Banco Mundial para movilizar hasta USD 2.000 millones y con una garantía del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) por USD 550 millones, que permitiría armar una operación cercana a USD 1.200 millones.
En el caso del Banco Mundial, las conversaciones incluyen a JP Morgan, Citi, Bank of America y Banco Santander. Para la operación respaldada por el BID, Deutsche Bank ya contactó inversores, con un esquema compuesto por un tramo garantizado de USD 550 millones y otro no garantizado de USD 600 millones, con una vida promedio cercana a cuatro años.
La ventaja de esas líneas está en el costo. Podrían cerrarse con tasas cercanas al 6% anual, todavía bajo negociación, por debajo del rendimiento que hoy exigiría una emisión soberana tradicional, estimado por encima del 8% anual.
Caputo busca mostrar que el Gobierno puede conseguir financiamiento sin depender de una salida inmediata a Wall Street. Sin embargo, Economía mantiene abierta la posibilidad de volver al mercado internacional si el riesgo país continúa en baja y permite colocar deuda a tasas inferiores al 8%, como planteó Furiase.
El mercado mira el riesgo país
El riesgo país llegó esta semana a 415 puntos básicos, su nivel más bajo desde 2018. La mejora coincidió con decisiones de calificadoras: Fitch Ratings y Standard & Poor's subieron la nota de la deuda argentina, mientras que Moody's dejó pendiente una definición a la espera de un programa financiero que despeje los vencimientos de 2027.
Ese dato explica parte de la expectativa sobre el lunes. Si el programa logra convencer a los inversores de que los pagos están cubiertos, el Gobierno podría quedar más cerca de reabrir el financiamiento externo en mejores condiciones. Si la reacción es más cautelosa, el esquema seguirá apoyado en garantías, deuda local en dólares y operaciones puntuales con bancos.
Por ahora, el vencimiento inmediato no aparece como el problema principal. El próximo 9 de julio vencen unos USD 4.200 millones con bonistas privados, pago para el cual el Tesoro ya tendría prácticamente todos los fondos depositados en su cuenta.
La discusión está puesta más adelante. El objetivo oficial es usar las nuevas líneas de financiamiento para cubrir parte de los compromisos de 2027 y reforzar la liquidez antes de las elecciones. A ese esquema podría sumarse la Corporación Andina de Fomento (CAF), con una garantía de entre USD 250 millones y USD 300 millones. Su directorio tiene previsto tratar el proyecto el 22 de julio.
La promesa de llegar con margen
El Tesoro también volvió a emitir deuda en dólares en el mercado local. Según una estimación de la consultora 1816, ya reunió USD 3.082 millones mediante licitaciones de Bonares, fondos que quedaron depositados en el Banco Central.
En el mercado, el diagnóstico aparece menos cargado de alarma que meses atrás, aunque no exento de condiciones. Romano Group sostuvo que "el programa financiero para 2026 parecería resuelto y el de 2027 realizable". JP Morgan, en un informe titulado "Argentina 2H26: reforzar los escudos para la prueba de 2027", planteó que el desafío del segundo semestre será consolidar la estabilización y construir los amortiguadores necesarios para atravesar el próximo ciclo electoral.
Para Furiase, la acumulación de fuentes de financiamiento, junto con la baja del riesgo país, la reducción de las tasas y la desaceleración inflacionaria, permitirá sostener mejores expectativas. "Claramente, todo esto, en última instancia, termina reforzando el crecimiento económico y la baja de la inflación", afirmó.
El lunes, Caputo deberá convertir esa arquitectura en un programa verificable: vencimiento por vencimiento, fuente por fuente. El Gobierno buscará mostrar que 2027 ya no es un muro de deuda, pero el mercado mirará cuánto del plan está cerrado y cuánto depende todavía de que sigan apareciendo dólares.
- Com.Ven.Var. %


