¿Por qué baja el dólar, según un experto?
El dólar se mantiene a la baja en el mercado argentino pese a la alta inflación y a la compra de reservas por parte del Banco Central
Pese a un contexto de inflación en alza, compra de divisas por parte del Banco Central y un consumo interno que no logra despegar, el dólar muestra una tendencia a la baja en el mercado argentino. La aparente contradicción despierta interrogantes entre ahorristas, empresas y analistas. Para el economista Diego Dequino, la explicación combina factores regionales, financieros y de comportamiento defensivo de los hogares.
El especialista analizó por qué el tipo de cambio cae mientras la economía real sigue mostrando señales de enfriamiento, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).
Un dólar débil en América Latina
Uno de los puntos centrales del análisis es que la dinámica del dólar en Argentina no puede leerse de manera aislada. Dequino explicó que la moneda estadounidense se debilitó frente a prácticamente todas las divisas de la región.
"El dólar bajó frente al peso mexicano, el real brasileño, el peso chileno, el colombiano y el uruguayo", detalló. En ese marco, el peso argentino acompaña una tendencia regional que reduce la presión cambiaria, aun en un país con inflación elevada.
Según el economista, en las últimas semanas la devaluación del dólar frente a monedas vecinas fue entre dos y tres veces mayor que la registrada frente al peso. Esa diferencia ayuda a entender por qué el tipo de cambio local se mantiene relativamente estable, incluso en un escenario macroeconómico frágil.
Tasas altas y menor demanda de divisas
A nivel doméstico, Dequino señaló que el esquema de bandas cambiarias ajustadas por inflación, junto con una política de tasas de interés en pesos elevadas y encajes bancarios estrictos, reduce en el corto plazo la demanda de dólares.
Empresas y familias encuentran menos incentivos para dolarizarse rápidamente, lo que contribuye a sostener la calma cambiaria. Sin embargo, aclaró que se trata de un equilibrio delicado, muy sensible a cambios en las expectativas.
El impacto del pago a bonistas
Otro factor clave fue el pago de más de 4.000 millones de dólares que el Gobierno realizó el 9 de julio a tenedores de deuda pública. Ese flujo extraordinario alteró, al menos transitoriamente, el mercado.
"El Gobierno acreditó de golpe más de 4.000 millones de dólares en las cuentas de los bonistas, y eso se reflejó en los depósitos de particulares", explicó Dequino. De ese modo, quienes suelen ser demandantes de dólares pasaron a tenerlos disponibles, generando un efecto inverso sobre la cotización.
Aunque el Banco Central continúa comprando reservas, buena parte de esas divisas se canalizan hacia el Tesoro. La forma en que se ordene ese circuito será determinante para la evolución futura del tipo de cambio.
Ahorro defensivo y salida de riesgo argentino
Consultado sobre el comportamiento del ahorrista, Dequino fue claro: el refugio no es solo el dólar, sino la salida del riesgo local. "El dólar es el primer paso para dejar de tomar riesgo argentino; el segundo es invertir afuera", explicó.
Ese movimiento se refleja en el fuerte crecimiento de los Cedears, instrumentos que permiten invertir en acciones y fondos del exterior. Según el economista, la oferta y la operatoria de estos activos se multiplicaron en los últimos meses, impulsadas por la apertura financiera y los regímenes de blanqueo.
Consumo estancado y salarios rezagados
Mientras el dólar baja, el consumo no repunta. Los datos del Indec muestran caídas reales en supermercados, autoservicios mayoristas y shoppings, pese a subas nominales. Para Dequino, la explicación es estructural: los salarios perdieron participación en el ingreso nacional.
Desde 2016, la porción que reciben los trabajadores cayó alrededor de ocho puntos porcentuales y, aunque habría tocado un piso en 2025, no muestra una recuperación clara. "Quienes viven de ingresos fijos adoptan estrategias defensivas", resumió.
Un segmento de ingresos medios y altos, beneficiado por los dólares acreditados en julio, sostiene parte del consumo de bienes durables. El resto de los hogares ajusta gastos y prioriza el ahorro.
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