Hace 16 años, Elon Musk se propuso que Tesla lidere una industria automotriz responsable con el medio ambiente y con precios asequibles para las familias. Sin embargo, su "plan maestro" solo logró la primera parte: General Motors (GM) le ganó la carrera y ofrece "autos familiares de bajo costo" a los precios ideales. Mientras Tesla todavía lucha por bajar el valor de sus vehículos, GM ya sueña con un auto eléctrico familiar a menos de 20.000 dólares. Un sueño que está cerca de hacerse realidad.

“Cuando alguien compra el automóvil deportivo Tesla Roadster, en realidad está ayudando a pagar el desarrollo del automóvil familiar de bajo costo”, escribió Musk en su "plan maestro" de 2006. Desde ese momento, solo logró cuatro autos con precios menores a los 98.000 dólares del Roadster, con un mínimo de USD 50.000.

En cambio, General Motors ofrecerá su hatchback Bolt 2023 por solo 26.600 dólares, USD 6.300 menos que el precio de etiqueta anterior. Hay más: el Bolt EUV —más grande, equipado con un sistema de audio de alta gama, un espejo retrovisor con cámara, techo solar y Super Cruise— costará poco más de 34.000 dólares. Y el año que viene ofrecerá un crossover Equinox eléctrico —similar al CR-V de Honda y el RAV4 de Toyota— a 30.000 dólares.

El presidente de GM, Mark Reuss, dijo a Forbes que la idea de reintroducir Bolt al "precio más bajo del mercado" es "ayudar a impulsar las ventas y la adopción de vehículos eléctricos".

Y dentro de poco podrían ser aún más baratos. Es que en el Congreso, se abre paso una iniciativa llamada Ley de Reducción de la Inflación de 2022, que propone una extensión de los créditos fiscales federales para vehículos eléctricos. Si se aprueba, podría reducir el precio base efectivo de un Bolt para cinco pasajeros a menos de 20.000 dólares a través de un nuevo crédito fiscal de USD 7.500, disponible al momento de la compra.

Tesla corre otra carrera

El CEO de Tesla, Elon Musk, admitió que los precios de la empresa son "vergonzosos", al rondar los 66.000 dólares promedio en junio. Sin embargo, advirtió que eso responde a la crisis mundial de semiconductores, el aumento desenfrenado de precios y el cierre de sus fábricas en China. "Tengo esperanza, esto no es una promesa ni nada, pero tengo la esperanza de que, en algún momento, podamos reducir un poco los precios", declaró en una llamada de ganancias.

Pese a la distancia con GM, a Tesla todavía le va muy bien: en el segundo trimestre la empresa obtuvo 2.300 millones de dólares de ingresos netos, y tuvo márgenes de beneficio que son la envidia de las demás compañías del sector.

Tesla es lujo y GM es sinónimo de asequible

“El enfoque de Tesla ha evolucionado con el tiempo y se ha convertido más en una marca de lujo”, consideró Jeffrey Osborne, analista de acciones que cubre Tesla para Cowen. "La decisión de hace dos llamadas de ganancias de centrarse en el robot humanoide Optimus Prime y no en el vehículo del mercado masivo sugiere que es un giro con el que Tesla está satisfecha", agregó en diálogo con Forbes.

Ser marca de lujo tiene sus beneficios, porque mucha gente apunta al lujo a pesar de tener opciones más asequibles, al igual que pasa, por ejemplo, con los iPhones y los demás celulares. Tesla creó algo que la gente quiere, más allá de su precio. 

La necesidad de que haya autos más baratos

Forbes explicó que abaratar los autos eléctricos es vital para que se generalice su venta, y así reducir la enorme cantidad de autos y camiones que todavía funcionan con petróleo y son la principal fuente de emisiones de carbono de Estados Unidos.

El Bolt a menos de 30.000 dólares probablemente no haga a GM ganar nada, pero la empresa lo hace "por concienciación y cuota de mercado, y para conseguir vehículos", opinó Jeffrey Schuster, presidente de la unidad de pronóstico global de investigación LMC Automotive, en diálogo con el medio citado. "Se trata de tratar de llevar los vehículos eléctricos a la corriente principal y también, obviamente, erosionar el dominio de Tesla en ese segmento", explicó.

En este caso, ser marca de lujo es bueno para Tesla, pero no para el medio ambiente. El deseo del lujo va más allá de si el auto es eléctrico o no, y eso no ayuda a generar consciencia. A largo plazo, eso puede complicar las cosas: Henrik Fisker, un diseñador veterano que diseñó autos premium para BMW, Aston Martin y, brevemente, Tesla, dijo a Forbes que "es muy difícil para una compañía de automóviles de lujo hacer un automóvil barato. Es más fácil empezar desde el otro lado".