Pornografía, adolescentes y prejuicios
La escena sexual
Hace unos días salió en Clarín una nota sobre la relación entre los adolescentes y la pornografía. En esa nota también se decía que la mayor parte del porno trata sobre la objetivación de los cuerpos, el sexo mecánico sin amor, y la denigración de la mujer. Dado que arrojaron el guante, vamos a ver qué hay de cierto en todo esto.
La mayor parte de las personas, especialmente -pero no únicamente- de sexo masculino tienen (y han tenido) acceso a alguna forma de la pornografía o la obscenidad desde la adolescencia. En otros tiempos, dado que era ilegal, ese acceso era clandestino: fotos, revistas prohibidas para menores, voyeurismo en lugares non sanctos, etcétera. El problema de la pornografía per se no era que no se relacionara con los adolescentes (¿en qué otra época es más natural la relación con el porno, de paso?) sino que la sociedad o bien miraba para otro lado, o bien lo ocultaba. Internet y la revolución que trajo consigo solo volvieron más visible el vínculo.
#Porno | El gran problema con Internet es que se hace difícil de controlar, aunque todo pasa por la educación y los padres
Claro, también se hizo más accesible. Eso es absolutamente cierto y es muy difícil que menores de edad con ganas de curiosear (no importa la edad) los vean. Las soluciones están al alcance de la mano de los padres, con los filtros parentales, por ejemplo. En general se trata siempre de educación, aunque el ejercicio de la curiosidad es algo difícil de controlar. La condena o el refuerzo de la prohibición no hacen más que sumarle atractivo a eso prohibido.
Pero veamos qué hay de cierto en cuanto a la naturaleza del porno. Muchas veces dijimos en estas páginas que, en términos reales, está mucho más "objetivado" el hombre que la mujer en el porno industrial. Los planos de rostro, los que reflejan el placer y en última instancia establecen alguna empatía con el espectador, son siempre los de las mujeres. El hombre queda reducido a su sexo, al plano genital. No importan su persona o sus reacciones: solo es un agente de quien tiene que "actuar" el placer. Por cuerto, sería necio decir que esto responde a alguna forma de igualdad. En realidad es subproducto de una mirada tradicional sobre los roles de los géneros: como el paradigma de belleza se armó alrededor de la imagen femenina, termina siendo el agente activo en el porno. Pero eso en los últimos tiempos ha cambiado bastante, desde que las pornostars se han vuelto, ellas mismas, empresarias y productoras de contenidos propios y ajenos.
Pero en las fantasías sexuales más frecuentes, aparece algo interesante. Supongamos la repetida de la señorita que lleva el auto al mecánico y termina consiguiendo un servicio demasiado completo. OK, uno puede ver esto como "la mujer, ociosa y lasciva, seduce al trabajador". Pero en general la puesta en escena lo desmiente: la mujer es la que logra concretar una fantasía y el hombre es el objeto de la misma, no el que inicia el juego de seducción. Este tipo de cambio en el punto de vista es tan viejo como la pornografía legal: se trataba de halagar también al público femenino porque -bussiness are bussiness- el cine solo sobrevive si tiene toda clase de espectadores. Y hoy, dado que el discurso políticamente correcto ha permeado absolutamente toda actividad (incluyendo el porno), se vuelve casi una norma.
Es decir: aún cuando el porno no carece de taras ni de problemas de representación (metafórica) de la realidad, es mucho más igualitario de lo que el prejuicio marcaría. Volviendo a los menores: no deberían ver, es cierto. Y es responsabilidad de los padres o los mayores a cargo que no accedan a ella. Pero no es tan cierto que los adolescentes (se subraya "adolescentes", no niños) vayan a tener una idea equivocada del sexo por acceder al porno. La estigmatización acrítica del arte pornográfico o la igualar "porno" al registro de actividades delictivas (la pedofilia no es pornografía, es simplemente un crimen) solo genera más confusión. Es cierto que muchos adolescentes tienen su primer acercamiento al sexo mediante la pornografía, pero también que el peso de ese contacto depende de otras cosas. Lo mejor: hablar, desdramatizar y no dejar las cosas libradas al azar. Para eso se es padre, ¿No es cierto?

