La parálisis que tiene la exhibición cinematográfica, como se sabe, hizo que la mayoría de los festivales de cine de la primera mitad del año (especialmente Cannes, pero no es el único ejemplo) no tuvieran lugar. Esto generó la ausencia de la vidriera más importante para todo el cine que no es mainstream o tanques de alto presupuesto, que no requieren de la atención que generan esos eventos. Una de las alternativas, que además tiene un fin benéfico, para paliar este déficit es el We Are One Festival, un evento que comenzará el 29 de mayo y se extenderá hasta el 7 de junio en YouTube, auspiciado por la mayoría de los grandes festivales.

Esto incluye TriBeCa (iniciador del asunto), Cannes, Berlín, Venecia, Annecy (el más importante en el campo de la animación), Locarno, Rotterdam, Sundance y varios más. Los programadores de estas muestras han realizado la curaduría de más de cien películas que formarán parte del We Are One, entre ellos 17 estrenos totales (no se vieron en cines) para un total de 31 estrenos en digital. Además, habrá conversaciones con destacados artistas del medio como  Francis Ford Coppola, Steven Soderbergh, Song Kang-ho and Bong Joon Ho, Guillermo del Toro, Jane Campion  y Claire Denis; sets musicales en vivo, dos experiencias de realidad virtual y varias posibilidades de interacción. Todo es a beneficio y, si bien eventos y filmes podrán verse gratis durante el transcurso de toda la muestra desde el día en que aparecen on line (el calendario es bastante estricto), existe la posibilidad de donar en cada uno de los casos Organización Mundial de la Salud, UNICEF, UNHCR, Save the Children, Médico sin Fronteras, Leket Israel, GO Foundation y Give2Asia, además de, específicamente, para los esfuerzos de investigación contra el Covid-19. Gran parte del material es, además, apto para todo público.

La idea del Festival nació en TriBeCa, uno de las primeras "víctimas" de las cuarentenas universales. A partir de allí, se generó una red con el resto de los festivales más importantes. La idea no solo es generar un evento benéfico sino, además, mantener en funcionamiento las marcas de cada una de estas muestras y, como se dijo, sostener de algún modo la ventana de exhibición de material que, de otro modo, sería invisible. Así, además, el público potencial es mucho más amplio. Lo de "crisis es oportunidad" podría funcionar perfectamente en este caso como una manera de mostrar el peso que tienen estos eventos hoy, en un ecosistema totalmente dominado por los grandes exhibidores multinacionales y el "tanque" como sostén exclusivo del negocio de las salas. 

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