Espectáculo, show y política

Oscar 2026: por qué la próxima gala podría tener el mayor rating de la última década

Discursos políticos, polémicas y viralidad: el combo que puede disparar el rating de los Oscar

Todos sabemos -o al menos lo intuimos- que la próxima gala de los Oscar, ese ritual anual que combina glamour, premios y polémica, estará marcada por los discursos políticos. 

No sólo porque buena parte de los artistas de Hollywood mantiene una posición crítica frente a la administración de Donald Trump, sino también porque el clima internacional, con el foco puesto en Oriente Medio, parece inevitablemente destinado a colarse en el escenario del Dolby Theatre.

Sin embargo, esta nota no pretende tomar partido sobre lo que podría decirse en esos discursos. Más bien propone una hipótesis -quizá arriesgada- sobre lo que ocurrirá con la audiencia: la próxima ceremonia de los Oscar podría convertirse en la más vista de los últimos diez años.

Las razones son varias, pero la principal tiene que ver con la expectativa de que la gala ofrezca momentos imprevisibles: discursos encendidos, polémicas en vivo e incluso algún escándalo televisivo.

El cachetazo de Will Smith 

El antecedente más recordado sigue siendo el cachetazo de Will Smith a Chris Rock. Aquella escena inesperada se convirtió en uno de los grandes momentos de la televisión en vivo de los últimos años y disparó el interés global por la ceremonia. 

A partir de ese instante, la audiencia y las búsquedas online se multiplicaron: millones de espectadores querían entender qué había ocurrido.

Algo similar sucedió en 2014 con la famosa selfie colectiva tomada durante la gala, una foto repleta de estrellas que incluía desde Meryl Streep hasta Brad Pitt

La selfie más retuiteada de la histtoria en los Oscar 2014 
La selfie más retuiteada de la histtoria en los Oscar 2014 

La imagen se viralizó de inmediato y generó uno de los picos de interacción en redes sociales más grandes de la historia del evento.

Ambos episodios tienen algo en común: provocaron una reacción instantánea del público. Y en un contexto en el que el cine y los espectadores masivos atraviesan un divorcio cada vez más evidente, lo que mantiene vivo el interés por los Oscar es, justamente, todo lo extracinematográfico.

Los discursos políticos en Hollywood

En ese terreno es donde los discursos políticos pueden jugar un papel decisivo. La historia de la ceremonia ofrece numerosos ejemplos de ganadores que aprovecharon el escenario para enviar mensajes. 

Sean Penn es uno de ellos: cada vez que subió a recibir un premio dejó algún comentario político. También se recuerda el gesto de Amy Madigan, quien se negó a aplaudir a Elia Kazan cuando recibió su Oscar honorario.

Si se repite esa tradición, no sería extraño que la próxima gala deje varios titulares periodísticos.

A eso se suma otro momento que promete gran atención: el segmento In Memoriam. Este año se especula con que lo interprete Barbra Streisand, lo que ya genera expectativa, especialmente después de la larga lista de figuras del cine que fallecieron desde la última ceremonia.

Incluso algunas de las películas con mayores chances de ganar podrían generar debate por razones ajenas a su calidad cinematográfica. 

Una batalla tras otra, Pecadores y la decisión de los premios Oscar

Hay quienes sostienen, por ejemplo, que Pecadores podría imponerse más por su temática vinculada a la experiencia afroamericana que por su valor como thriller de terror. 

Algo parecido ocurre con Una batalla tras otra, celebrada por su mirada sobre los movimientos revolucionarios en un contexto de endurecimiento de las políticas migratorias, aunque muchos críticos destacan sobre todo su montaje virtuoso y el estilo particular de su director, Paul Thomas Anderson.

En ese marco, la pregunta final parece inevitable: ¿los Oscar serán un éxito de audiencia? Muy probablemente sí.

Pero también queda otra duda más incómoda: ¿ese éxito tendrá realmente que ver con el cine?

Cada vez más, la respuesta parece ser negativa. El espectáculo que mantiene viva a la ceremonia ya no se limita a las películas, sino a todo lo que ocurre alrededor de ellas.

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