La Secretaría de Finanzas licitará este jueves cinco letras y un bono ajustado por inflación a 2021 para intentar conseguir los recursos necesarios para refinanciar los $130.000 millones del Botapo (TJ20), un título suscripto mayormente por fondos extranjeros del que Pimco tiene el 66%. El vencimiento de este lunes y será el último gran escollo de cara a la normalización de la curva de deuda en moneda local. Los instrumentos podrán ser utilizados por los tenedores del TJ20 como un puente para llegar hasta las subastas de bonos en dólares que realizará Economía en agosto, septiembre y noviembre para dar salida del segmento en pesos a los inversores externos.

Este martes, durante el anuncio de la nueva estrategia para la deuda local, de la que participó BAE Negocios, el secretario de Finanzas, Diego Bastourre, confirmó que se pagará la totalidad Botapo. En el Gobierno confían en que se podrá rollear un porcentaje grande del vencimiento de este título, que coincide con el de una Lebad por $29.000 millones. En total, son casi $160.000 millones en un día.

Es que creen que habrá una importante suscripción de los instrumentos que se colocarán el jueves tanto de parte de los tenedores del TJ20 como de actores del mercado local. En caso de no conseguir una alta tasa de roll over, Bastourre aclaró que el Tesoro cuenta con un colchón de $80.000 millones, que es el exceso de financiamiento conseguido en las operaciones de mayo y la primera semana de junio por sobre los compromisos a saldar en ese período.

En concreto, este jueves Finanzas reabrirá las emisiones de cinco letras: una Letra a Descuento (Ledes) con vencimiento el 31 de julio, que podrá ser suscripta a un precio mínimo $969,94 por cada $1.000 de valor nominal; otra Lebad que vence el 11 de septiembre a un precio mínimo de $937,09; una Letra a tasa Badlar  (Lebad), que rinde como los depósitos de más de $1 millón más 200 puntos básicos y expira el 28 de agosto, a un precio base de $1.115,17; otra Lebad más 400 puntos básicos con vencimiento el 18 de septiembre a un mínimo de $1.131,56; una Letra ajustada por CER (inflación) a descuento que vence el 13 de octubre y tiene un precio mínimo de $1.021,81. Además, Finanzas reabrirá la colocación del Bono del Tesoro ajustado por CER más 1% que caduca el 5 de agosto de 2021 (Boncer 2021) a un mínimo de $1.102,68.

La licitación se realizará entre las 10 y las 15 mediante indicación de precio, que deberá ser igual o superior a los precios mínimos anunciados. El monto a colocar anunciado por Economía para el conjunto de los instrumentos es de $120.000 millones, aunque podrá ser ampliado hasta un máximo que no se hace público antes de la operación.

El Botapo es el bono más difícil de refinanciar del segmento en pesos en lo que queda del año debido a su volumen y a su concentración en manos de fondos de Wall Street, que ingresaron durante el Gobierno de Mauricio Macri a hacer carry trade y ahora buscan dolarizarse para salir del país. Superado este vencimiento, Finanza espera que quede definitivamente normalizada la curva en pesos.

“Por eso, apuntamos a soluciones estructurales y un horizonte de más largo plazo”, dijo Bastourre en referencia a las nuevas subastas de bonos en dólares por USD1.500 millones entre agosto y noviembre para darle salida a los inversores extranjeros que tienen el 30% de los títulos en moneda local que vencen de acá a fin de año. Además, creen que el anuncio de esta estrategia contribuirá a la renovación. El mercado, de hecho, lo recibió de forma positiva: los bonos en pesos subieron hasta 3,5% y el propio TJ20 ganó 1,1%.

En definitiva los tenedores del Botapo podrán suscribir alguno de los instrumentos que se licitarán este jueves y utilizarlos como puente para llegar hasta las subastas y dolarizarse de esta forma. Lo propio podrán hacer los tenedores de otros títulos elegibles que anunciará oportunamente el Ejecutivo.

Serán las primeras emisiones de deuda en dólares del Gobierno de Alberto Fernández que, paradójicamente, busca la manera de avanzar en una progresiva pesificación del stock de pasivos. En Economía lo consideran un mal necesario para terminar de “desinfectar” el segmento de deuda en pesos, que consideran central como fuente de financiamiento del Tesoro en los próximos años, y para descomprimir las presiones sobre los dólares paralelos ante cada vencimiento grande en moneda local.

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