Volkswagen (VW) está apostando fuerte por la producción de vehículos eléctricos. Su objetivo es superar a su competidora directa y referente en el ámbito, Tesla, la compañía fundada y dirigida por el excéntrico multimillonario Elon Musk. Sin embargo, la empresa germana todavía debe superar los obstáculos de producción y su mala imagen pública producto del “Dieselgate”

Actualmente la histórica firma alemana cotiza un poco más de la cuarta parte de Tesla. Sin embargo, eso no está deteniendo sus planes de convertirse en la referente en la producción de autos eléctricos. Los mercados parecen haber tomado nota de esto porque la empresa alemana había empezado el año con un valor de 100.967 millones de dólares y cerró este viernes con un valor de casi 162.000 millones de dólares, un aumento del 60%

Otro punto a favor de VK es la especulación con una fructífero balance anual. De acuerdo a Zack Equity Research, se proyectan ganancias de 2,97 dólares por cada acción. Eso representa un incremento del 50% en comparación a su balance previo y representa ingresos por 297.600 millones de dólares.  

Por otra parte, durante el mismo periodo de tiempo Tesla llegó a acariciar la cifra de 845.000 millones de dólares el 8 de enero pero desde entonces se ha desinflado y su valor es aproximadamente 594.000 millones de dólares. Eso se traduce en una pérdida de más de 250.000 millones en la divisa norteamericana. 

El “tecnokáiser” de Volkswagen 

Uno de los factores clave en esta transformación de la mayor fabricante de automóviles en el mundo se debe los recientes éxitos su CEO, Herbet Diess, apodado por el sitio Bloomberg como “tecnokáiser”, en contraposición al título de “tecnorey” autootorgado por Musk hace unas semanas.

Durante su breve gestión, Diess ganó el apoyo del consejo directivo de la multinacional y logró pacificar a los sindicatos de la compañía. Además, también comparte con Musk su fuerte presencia en las redes mediante la constante difusión de videos y posteos. 

De acuerdo a la revista The Economist, muchos inversores comienzan a especular con que la guerra de los auto eléctricos podría inclinarse a favor de Volkwwagen dentro de poco. De ser así, la compaía podrá  dejar atrás el escándalo del “Dieselgate”

¿Qué fue el “Dieselgate”?

En 2015, la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA), acusó a la automotriz alemana de usar un software para alterar los resultados en los estudios dedicados a medir los controles de emisión de dióxido de carbono en más de 11 millones de vehículos vendidos entre 2009 y 2015. 

Volkswagen debió pagar una compensación por 17.500 millones de dólares a los propietarios y concesionarios afectados. También debió acreditar 4.300 millones de dólares en multas al gobierno de los EE.UU.

La compañía busca dejar atrás su mala imagen

Los desafíos por delante

Se espera que dentro de un par de años Volkswagen pueda producir 1,5 millones de vehículos eléctricos, incluyendo a los producidos por sus subsidiarias Porsche y Audi. En caso de lograrlo, esa cifra sería el triple de los producido por Tesla durante todo el 2020, su periodo de mayor eficiencia hasta el momento.  

Sin embargo, cumplirlo es difícil por varias razones. La firma alemana deberá competir en el terreno de los vehículos autoguiados, un terreno en donde también pisan fuerte Apple y Baidu. Otro factor que le juega en contra a los germanos es la producción de baterías, algo que Tesla ya domina y perfecciona constantemente. 

Sabiendo la carencia de Volkswagen en esa materia, el “tecnokáiser” Diess aseguró que reducirán a la mitad los costos de producción de las baterías de los autos eléctricos, aunque ningún avance concreto se mostró hasta el momento. Tesla, por otro lado, este año introducirá una nueva batería que abaratará sus costos. 

Otro de los anuncios de Diess en ese ámbito es la de fabricar sus propias baterías a partir de 2024 y la instalación de 6 “gigafabricas” de energía para 2030. Las mismas serían capaces de producir 240 GigaWatts por hora.  

Por si fuera poco, la compañía ubicada en Wolfsburgo deberá focalizarse cada vez más en la producción de un software propio, algo cada vez más importante en la industria automotriz. Por esta razón, aspiran a convertirse en la segunda empresa de software más importante de Alemania. Aunque hasta el momento, no se han hechos presentaciones importantes al respecto.