Bombones con roquefort y mandarina, opciones 70% cacao con distintas notas aromáticas, barritas de jengibre, canela, clavo y nuez moscada, hasta opciones veganas, la pasión por el chocolate gourmet gana cada vez más lugar en Argentina, sobre todo en la Ciudad de Buenos Aires, donde la oferta se diversifica para conquistar distintos paladares ávidos de probar nuevos sabores.

A pesar de que Argentina no es un país productor de granos de cacao, las empresas apuestan por consolidar la producción local en materia de innovación y diseño, sin dejar de lado la calidad, ya que es un mercado que "va a dar para hablar".

En este sentido, los números acompañan. Según una encuesta realizada en 2020 por la Statista Global Consumer Survey, Argentina es uno de los países del mundo con mayor consumo de chocolates y dulces, liderando el ranking con Alemania, Reino Unido, Brasil, Suecia, Suiza, Estados Unidos y España.

"Claramente el chocolate apasiona, no es ajeno que al cacao se le llame científicamente 'Alimento de los dioses''', comenta Rodrigo Bauni, chocolatier y fundador de Purocacao, con 15 años en el mercado elaborando a base de cacaos orgánicos o agroecológicos de origen 100% americano.

Y agrega: "Hay muchas propuestas de chocolateros nuevos en el país. Hace años que varios colegas vienen capacitando gente que por diferentes motivos montan nuevos emprendimientos que comienzan habitualmente desde sus casas".

En este sentido, en Las Romeas hace unos años decidieron apostar de lleno a ser una empresa "bean to bar" (del grano a la barra, en español), bajo la filosofía de comercio justo y abrir su primer local este año en el Mercat Villa Crespo. "Es la auténtica semilla lo que tenés en la tableta", define Lorena Galasso, diseñadora, chocolatier y fundadora de la marca que emplea a nueve personas.

"Creo que lo que está apoyando un poco a toda esta movida de que cada vez hay más chocolaterías o más gente que se anima a hacer chocolate es justamente el mercado saludable, el mercado vegano: se buscan productos que se sepa qué están consumiendo, que no tenga agregados, que sea limpia la etiqueta", sostiene Galasso.

Desde Purocacao comparten esta visión. "Cada vez percibimos un mayor interés del público en consumir chocolates más premium y lo más cercano a la pureza total de ese producto. Creemos que este crecimiento en la oferta y la demanda se debe, en gran parte, a estos nuevos consumidores cada vez más interesados en la calidad y la innovación", destaca Bauni.

Apuesta por el mercado local

Con un estudio previo del mercado, los creadores de Origo Chocolate vinieron hace dos años desde Paraguay para apostar por producir en Argentina y abrieron así su primer local donde producen chocolate, en marzo de este año en Palermo Hollywood. Ofrecen productos de chocolatería y también fabrican chocolate para promover a otras empresas, con un distintivo: son productos aptos para veganos y sin azúcar.

"Estamos vendiendo toda nuestra capacidad productiva en la actualidad, alrededor de 360 kilos mensuales, y planeamos hacerlo crecer por lo menos el doble -sino es el triple- el año que viene con inversiones privadas", explica Nigel De Keyzer, chocolatier. 

"¿Cuál es nuestro producto estrella? Es como preguntarnos cuál es nuestro hijo favorito, porque cada tipo de cliente tiene un favorito, pero de lo que faltaba en el mercado puedo decir que son los chocolates a la leche y blancos veganos, y la crema untable de avellanas", cuentan desde Origo y revelan que buscan abrir más locales y exportar en un futuro no lejano.

En cuanto a la oferta de chocolate gourmet, en Origo le ven "mucho futuro sobre todo por el mercado nacional". "Por más difícil que sea en cuanto a la moneda y las importaciones, sabemos que es la razón por la que vinimos hacerlo a la Argentina. Hay demanda de estos productos y si aquí en el mercado nacional funciona, esto siempre se va a mantener", afirma De Keyzer.

Todos los empresarios del chocolate ponen énfasis en que la clave es mantener la calidad del producto, más allá de las vicisitudes económicas que pueda atravesar el país. 

"Hoy la diferencia entre lo artesanal de primera línea y lo industrial en calidad es muy grande", sostiene Emiliano Baratz, gerente comercial de La Pinocha Chocolates, empresa que abrió hace poco un local en el barrio porteño de Caballito -uno de los más exitosos de los 17 que tiene la cadena-, como parte del plan de expansión en todo el país mediante el modelo de negocios de franquicias. 

Baratz afirma que un buen equilibrio para mantener la calidad y lo artesanal en Argentina es "tener una excelente administración, buscar incesantemente variantes en cuanto a proveedores que cumplan con nuestro nivel de exigencia y por sobre todo mantener la calma". 

"Los consumidores no se quejan de los precios, la gran cantidad de variantes que ofrecemos da la posibilidad al cliente de poner su propio límite de gasto. Creemos que la gente cuando consume un producto de primera línea y la experiencia de compra acompaña esa categoría es, sin duda, algo que hace que nos elijan una y otra vez", destacan desde La Pinocha y destacan que al año las sucursales pueden vender entre 1700 y 4500 kilos de chocolate aproximadamente.

Desde Chocolates Chiazza, afirman que si bien de vez en cuando hay que hacer un ajuste de precios, no es prioridad. "La verdad que nuestra prioridad es mantener la calidad. Nunca bajamos la calidad de las materias primas. Podrás vender barato pero si vos hacés un producto malo, no sirve", explica Esteban Sánchez Castriotta, encargado de los cinco locales que tiene la firma, uno inaugurado recientemente bajo la modalidad de franquicia sobre la avenida Pedro Goyena en Caballito. 

Y agrega: "Si bien manejamos un buen precio, lo principal que busca el cliente es calidad, no le importa mucho el precio. Tenemos un público muy fiel que nos acompaña hace años".

Punta del iceberg

En cuanto al desarrollo del mercado local de los chocolates gourmet, los emprendedores sostienen que tiene "mucho potencial y que aún queda mucho por hacer".  "La gente en todos los ámbitos de la gastronomía, está ávida de nuevas experiencias, de aprender más sobre productos, ya sea panes o cafés, cervezas, vinos, quesos, hamburguesas. El cacao no es ajeno a esta tendencia", apunta Bauni.

Por su parte, Galasso sostiene que hay que poner el foco en la parte creativa. "Es un mercado que va a avanzar, que va a crecer, que está siendo muy basto en el mundo y nosotros estamos en la punta del iceberg. Hay muchísimo para crecer y experimentar", concluye la creadora de Las Romeas.