Bañadas en el aura de calidad de vida y bienestar del que tienen fama los países nórdicos, en los últimos tiempos vienen ganando difusión conceptos originados en ese paraje gélido que se comparten como la llave secreta de la felicidad.

Para los argentinos suenan como trabalenguas de consonantes que pronunciamos como podemos. Despiertan curiosidad por provenir de las lejanas tierras de los fiordos, las auroras boreales y las bicicletas. Más allá de que se sabe que no todo es el paraíso en esa región, estas fi losofías contienen algunas propuestas que pueden ser interesantes para quienes buscan un poco más de equilibrio.

Hygge es el más difundida. Proviene de Dinamarca y se trata de buscar la felicidad en las pequeñas cosas de la vida. Es tendencia. Lo describen como una sensación de bienestar basada en la calma y la calidez de lo hogareño. El hygge es un antídoto práctico y sencillo contra el consumismo y una forma de disfrutar de cada momento. Destacan que se puede aplicar a cualquier aspecto de nuestra vida cotidiana: la luz, la ropa, la comida, la bebida, el hogar, las relaciones sociales, los viajes.

En nuestro país, no faltan personas que se enamoraron de las virtudes de su propuesta y la aplican a ámbitos como el diseño y el turismo. Es el caso de Marietta Vitale, referente local en organización de espacios y autora de “Terapia del Orden”, quien dedica un capítulo a este tema en su próximo libro, “Una vida ordenada”, que saldrá en noviembre.

“En mi caso, como amante del orden y de los hogares, la aplico como una forma de habitar los espacios (habitaciones, livings y más). Para esta filosofía, el orden es fundamental, para poder despejar y sumar nuevos objetos que cumplan con el objetivo de causar calidez”, explica a BAE Negocios. Y destaca: “Hygee es lo acogedor y la intención es que se sienta esa ambientación y se traduzca en experiencia. La luz de una vela, las texturas, prestarle atención a la decoración nos puede hacer sentir mejor en la forma de habitar nuestro hogar. Justamente esto es lo que me gusta rescatar de esta filosofía. Nos puede ayudar a mejorar nuestro bienestar, tal como lo hizo con los daneses”.

“Lagom”, del sueco, dice “en la medida justa”; en finés, “Sisu” alude a la fuerza interior

En su próximo libro incluye varios de los tips que propone esta corriente. Algunos de ellos son: decorá con materiales naturales como la madera, que aporta calidez, y utilizá elementos suaves como lana, lino o algodón, que dan sensación de comodidad; cuidá la simplicidad y la autenticidad (menos y mejores cosas); elegí tonos neutros y preferentemente claros que ayudan a crear espacios tranquilos y serenos; la luz es un elemento clave: colocá fanales, candelabros y velas; creá lugares en tu hogar en los que puedas compartir con tu familia y amigos ya que necesitamos de los afectos para sentirnos felices.

Hace un año, nació Hygge Home en Capilla del Señor, el primer emprendimiento hotelero en América y el segundo en el mundo, inspirado en este concepto que no tiene traducción exacta al español. “No importa como lo pronuncies sino cómo lo vivas”, dice Sofía Sanginetti, quien lleva adelante el proyecto junto a su marido. La pareja había vivido en varios países y, de vuelta en Argentina, estaban buscando un ámbito tranquilo para instalarse. Así surgió la idea de crear el hotel, en una casona antigua que ya antes había funcionado como alojamiento. Al pensar en un nombre, recordaron ese término danes que habían conocido en sus viajes. Y fue perfecto.

“Apunta a encontrar en lo simple y lo cotidiano la felicidad. Buenos y cálidos momentos en cosas simples de la vida. Por ejemplo, agarrar una copa de vino frente al hogar y disfrutarla solos o acompañados, o acá bajo los eucaliptus de más de 200 años”, explica. Y agrega: “El mayor desafío de la filosofía es estar presentes y disfrutar en el momento y no estar pensando en los pendientes o en lo que falta. Lo elegimos porque a nosotros también nos cuesta. Trato de darme esos recreos”. Las velas que contribuyen a cambiar la atmósfera y la aromatización son algunos de los detalles a los que prestan atención en el hotel, siguiendo esa línea. Los libros sobre el tema están en la recepción y todos preguntan y se los llevan para leer. Además, en los cuartos hay láminas con el manifi esto de esa filosofía.

Palabra por palabra

De Islandia llega “Petta reddast”, que signifi ca “al final todo se solucionará”, frase que resume la manera en que los islandeses se toman la vida: con una actitud relajada, tranquila y un gran sentido del humor. Según una nota de la BBC, en un territorio constantemente desafi ado y a merced de las fuerzas de la naturaleza, los islandeses aprendieron a ceder el control, dejar que el destino decida y esperar lo mejor.

Un sentido emparentado puede tener la palabra danesa “pyt” que no tiene traducción exacta se interpreta como “no importa” o “no te preocupes”. Se utiliza cuando se acepta que una situación está fuera de tu control, y aunque te sentís molesto o frustrado no querés gastar más energía pensando en eso.

Uno de los secretos de la felicidad en Finlandia parece estar en el “sisu”. Literalmente significa en finlandés “entrañas” o “intestinos”, pero hace referencia a encontrar la “fuerza interior”. “Es algo reservado para los momentos especialmente desafi antes. Cuando sentimos que estamos al final de lo que es nuestra capacidad preconcebida. Se podría decir que sisu es energía, determinación ante las adversidades que son más duras de lo habitual,” explica en un artículo Emilia Lahti, investigadora de la universidad Aalto de Helsinki.

Suecia tiene también sus aportes. El fika es una tradición para socializar y disfrutar del momento del café en el trabajo; y el “lagom” significa “en la medida justa”: se aplica desde a hábitos de compra hasta a horas de trabajo.

En relación al auge que están teniendo estos conceptos, Marietta Vitale reflexiona: “Creo que lo que está de moda es la idea del bienestar; de estar mejor, de sentirnos mejor con nosotros mismos y con nuestro entorno. Esta filosofía hygge es una herramienta más que nos puede ayudar en este contexto. Nos suma desde su calidez, a poder lograr y compartir experiencias con nosotros mismos y los demás. Considero que todas las herramientas que sumen en este aspecto son súper importantes y valiosas”.

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Paula Boente

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